Algunos dirigentes efederristas se inclinan por buscar un acuerdo político para lograr la supervivencia del partido, pese a que según le ley está obligado a desaparecer. El coordinador general del partido, Julio Hernández, se opone a esta posibilidad.

Por Edith Portillo

No ganó ninguna alcaldía, no obtuvo ningún diputado, ni logró los 50 mil votos mínimos que la ley les demanda. Aún así ya hay quienes piensan en resucitación, incluso antes de que la muerte les sea oficialmente notificada. El partido Frente Democrático Revolucionario está valorando conseguir un seguro de vida cuando la muerte le parece inminente. “Hay gente dentro de mi partido que lo que quiere es que busquemos un salvataje vía algún acuerdo político (…) Seguramente va a aparecer en el debate que vamos a tener el fin de semana”, revelaba este jueves Julio Hernández, coordinador general del FDR, dos días antes de que el partido se reúna este sábado para analizar “su futuro” y los resultados obtenidos en las elecciones municipales y legislativas del pasado domingo 18. Aunque el resultado del escrutinio final en los comicios legislativos se tendrá hasta este sábado, ya desde inicios de esta semana era evidente que el FDR se encaminaba a ser el único partido obligado a desaparecer, pues con cerca del 75% de los votos escrutados, apenas alcanzaba alrededor de 20 mil sufragios a nivel nacional. El Código Electoral, en su artículo 182, inciso 3, establece que un partido debe ser cancelado cuando, al intervenir en una elección de diputados a la Asamblea Legislativa o al Parlamento Centroamericano, no obtenga al menos un diputado o un mínimo de 50 mil votos. El martes 20 por la mañana, con cerca del 75% de las actas procesadas en el conteo preliminar, el FDR apenas rondaba los 20 mil. “Nosotros aceptamos la derrota y estamos conscientes de que eso significa que el FDR va a desaparecer”, dijo ese martes Celina de Monterrosa, dirigente partidaria y candidata a la alcaldía de San Salvador. “Como demócratas, aceptamos los resultados y las reglas del juego ya establecidas”, dijo también Hernández. Pero la aceptación de la derrota y con ella la desaparición del partido no es unánime entre la dirigencia. Este sábado, en la reunión de evaluación de los resultados, el FDR tendrá que evaluar la posibilidad de pedir un salvavidas en el que ya piensan al menos dos miembros de la Coordinadora Ejecutiva Nacional, el máximo organismo de dirección del partido. “El sábado vamos a estar en esa discusión, pero no creo que sea sano. Creo que hay que partir de la mesa limpia y de lo más sano posible de un proyecto si queremos que tenga éxito”, decía el jueves Hernández, adelantando su criterio sobre este punto. De momento, sin embargo, los dos dirigentes que se pronuncian por al menos estudiar esta posibilidad son Arnoldo Bernal y Julio Marroquín. “Esa es la versión de él porque quizás no está de acuerdo con que el partido continúe su vida política, pero esa es su versión. Mi opinión es que el partido tiene que buscar mecanismos legales que le permitan seguir como partido político autorizado”, dijo Bernal Su argumento es que la existencia del FDR es importante para la pluralidad política del país, aunque los resultados de la elección del 18 de enero dejaron con vida a cinco partidos políticos –FMLN, Arena, PCN, PDC y CD–. “Todos los partidos tienen sus momentos difíciles, pero no por eso se va a despreciar a las personas que votaron por nosotros (…) No quiero adelantar sobre qué podría hacerse, pero hay que plantearlo, hay que buscar un mecanismo y debe ser decisión de las bases, no de una sola persona”, insistió el dirigente. Julio Marroquín también es de la idea de que “deben evaluarse todas las posibilidades”. “El FDR como estructura todavía tiene vida, no podríamos decir que se va a finiquitar todo este esfuerzo, hay un entusiasmo de nuestra gente de seguir manteniendo nuestro esfuerzo. Hay que evaluar, eso es lo que se pretende en la reunión de mañana”, anunció. En la última elección presidencial, en 2004, PCN, PDC y CDU también estaban destinados a desaparecer, pero con un salvataje vía amparo de la Corte Suprema de Justicia, PCN y PDC lograron sobrevivir aun cuando no obtuvieron el 3% de la votación general, y 6% en el caso de la coalición PDC-CDU, que la ley les exigía en ese entonces. Ahora, con reformas hechas además al Código Electoral, la exigencia para sobrevivir se redujo a al menos 50 mil votos o un diputado, pero el antecedente del salvavidas tirado a estos dos partidos en 2004 es a lo que acude hoy Marroquín para defender la propuesta de buscar un salvavidas para el FDR. “Hay gente en el partido que cree que eso puede ser dañino para el esfuerzo político, y la realidad ha demostrado otra cosa. El PDC y el PCN fueron salvados por ese medio y hoy tienen un buen caudal de votos (…) Si hay una posibilidad de ese tipo yo, personalmente, no estaría cerrado”, agregó el dirigente efederrista. Aunque la decisión de pedir un salvavidas o no se discutirá hasta el fin de semana, dirigentes de otros partidos como el diputado pecenista Orlando Arévalo y la arenera Silvia Aguilar, que aún desconocían de esta posibilidad considerada en el FDR, adelantan que es una situación que tendrán que analizar después, en caso de que la solicitud pase por una negociación política. Aun así, la gerente del partido Arena, Silvia Aguilar, estima desde ya que es difícil que su partido apoye esta idea. “Para mí, la ley es la ley y debe cumplirse”, dijo.

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