El Financiero

El Gobierno de Mauricio Funes tendrá recursos para enfrentar al menos los primeros años de su gestión, luego de que en una sesión plenaria, sin precedentes, la Asamblea Legislativa aprobó por unanimidad un paquete de $2.753 millones.

Sin embargo, el nuevo Gobierno también recibirá un déficit fiscal que sobrepasará los $1.000 millones a fin de este año.

El monto aprobado se desprende de la redirección de $950 millones de créditos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que estaban destinados al pago de $650 millones en Eurobonos y $300 millones para cancelar los bonos emitidos por los fideicomisos de seguridad y educación.

El complemento de los fondos aprobados, es decir $1.803 millones, se destinarán para reorientar la deuda de corto, mediano y largo plazo, entre ellos $500 millones de Letras del Tesoro del Estado de El Salvador que vencen este año y otros $300 millones que se emitieron por el Gobierno saliente, para dar liquidez a la Caja del Estado.

Con estos últimos fondos la administración del presidente saliente, Elías Antonio Saca, saldó el pago de subsidios de electricidad a consumidores menores de 99 kilowat/hora por mes.

También al gas propano, el transporte público de pasajeros, agua potable y la gratuidad del bachillerato en escuelas públicas, así como a la ayuda mensual del programa Red Solidaria y el pago de $127 millones que se adeudaban a los proveedores del Gobierno.

Con una parte de los $2.753 millones “se cancelarán todos los subsidios y la deuda de $127 millones, para que al Gobierno que comienza no arrastre ninguna deuda pendiente”, dijo el secretario técnico de la presidencia saliente, Eduardo Ayala Grimaldi.

Sin embargo, habrá que esperar un informe detallado del presidente entrante, Mauricio Funes, para conocer el verdadero estado en que encuentra las arcas de El Salvador.

Del paquete financiero aprobado por la Asamblea Legislativa, $1.450 millones son para reorientar deuda ya contraída y los restantes $1.303 millones servirán para hacerle frente a la escasez de liquidez por la que atraviesa el Estado, debido a la caída de la recaudación fiscal, que inició desde finales del año pasado, pero que se agudizó a partir de enero del 2009.

Pero habrá déficit

A pesar del cuantioso paquete de reorientación de préstamos y la emisión de nueva deuda soberana para que el Gobierno entrante enfrente la crisis económica y financiera, también deberá aceptar un déficit fiscal que al final del año superará los 1.000 millones.

Se trata de la herencia más crítica que le deja la última administración de un partido que estuvo 20 años dirigiendo los destinos de El Salvador.

La gran preocupación de parte de algunos economistas, sobre la cuantiosa emisión de deuda aprobada por la Asamblea Legislativa, es que gran parte servirá para financiar el gasto corriente por las modificaciones que se harán al Presupuesto General del país y no para inversión pública que es, por lo general, para lo que se usa la contratación de deuda externa.

Advertisement