Veintiséis heridos durante una manifestación a favor de Zelaya

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Un maestro herido de bala durante una manifestación en apoyo a Zelaya

La manifestación celebrada este jueves en Tegucigalpa en apoyo al presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, se ha saldado con un total de 26 heridos, entre ellos un profesor que ha recibido un disparo en la cabeza, y 88 detenidos.

El docente, identificado como Riger Abrahan Vallejo Cerrano, de 38 años, tiene una herida producida por una bala calibre 9 milímetros en la sien derecha y su pronóstico es “reservado”, según el hospital donde ha sido ingresado. Además, entre los detenidos figuran el candidato presidencial Carlos H. Reyes y el sindicalista Juan Barahona, líder del Frente Nacional contra el Golpe de Estado.

Aunque la policía no se ha pronunciado sobre este hecho, algunos medios locales mencionan que los disparos fueron efectuados por unos supuestos “infiltrados” que generaron el caos poco después de haber comenzado la marcha.

El incidente se produce durante una intensa jornada de manifestaciones a favor del regreso de Zelaya al poder en las que la policía, ayudada por el Ejército, ha empleado gases lacrimógenos y chorros de agua a presión. Además, se han producido huelgas en algunos sectores -entre ellos el educativo- que desde hace un mes han estado ejerciendo presión contra el Gobierno de facto de Roberto Micheletti.

Desde que el pasado 28 de junio el Ejército hondureño expulsara a Manuel Zelaya y el Parlamento nombrara presidente a Roberto Micheletti, la tensión entre los seguidores de uno y otro líder ha marcado la pauta de la escena política en el país centroamericano, alcanzando su culmen en las intentonas del derrocado presidente por pisar suelo hondureño.

Zelaya acusará a los golpistas de delitos de lesa humanidad

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Manuel Zelaya. | Reuters

El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, anunció en Managua que acusará ante la Corte Penal Internacional al nuevo gobernante de su país, Roberto Micheletti, y al jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, el general Romeo Vásquez, de delitos de lesa humanidad.

Zelaya dijo en una rueda de prensa que interpondrá esa acusación en las “próximas horas” y que la demanda incluye a los miembros de la Junta de Comandantes de las Fuerzas Armadas de Honduras, a la directiva del Congreso, al fiscal Luis Rubí y al magistrado Tomás Arita, entre otros.

El mandatario depuesto hizo ese anuncio tras reunirse de forma inesperada, en la sede diplomática de Honduras en Nicaragua, con el embajador de Estados Unidos en Honduras, Hugo Llorens.

“El fiscal de la Corte Penal Internacional va a recibir, en las próximas horas, esta demanda que está claramente orientada para que se abra un juicio con todos los fundamentos de ley y proceda a hacer la investigación”, informó Zelaya.

Esa acusación estará dirigida contra el general Vásquez; el jefe de la Fuerza Aérea, Miguel Ángel García; el de la Fuerza Naval, Juan Pablo Rodríguez; y el general de brigada Luis Javier Pérez Suazo.

También incluye al fiscal Luis Rubí y al juez Tomás Arita, porque ambos, según Zelaya, “levantaron en forma impropia escritos en horas que nadie las conoce” y emitieron “todo tipo de resoluciones a espaldas de todo juicio y todo procedimiento jurídico en Honduras y en el mundo”. Arita es uno de cuatro funcionarios hondureños a los que Estados Unidos revocó ayer su visa diplomática, dijo el depuesto gobernante.

Por no reconocer el golpe como delito

La acusación ante la Corte Penal Internacional incluye, además de Micheletti, a quien Zelaya reconoce sólo como presidente del Congreso, a los demás directivos de ese poder del Estado, entre los que mencionó a José Alfredo Saavedra, Juan Ramón Velásquez, Marcia Facussé, Rolando Sabillón y Gonzalo Antonio Rivera.

Explicó que esa petición la presentará su Ejecutivo en base a que los órganos encargados, como son el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, la Fiscalía y el Poder Judicial, se han negado a reconocer el delito que supuso el golpe de Estado que él sufrió el 28 de junio.

“Frente a este procedimiento normal, que ellos deberían de ser los que presentaran este escrito ante la Corte Penal Internacional, me veo obligado, ante la negación de justicia de parte de estos órganos competentes de la jurisprudencia hondureña”, a interponer la demanda, apuntó.

Asimismo, Zelaya alegó que esa petición la está elevando ante la Corte Penal Internacional en base a que Honduras es suscriptor del Protocolo de Roma.

Pide un juicio inmediato

El derrocado mandatario manifestó que en esa acusación pedirá a la Corte Penal Internacional que “proceda inmediatamente en un juicio contra estos individuos, con el fin de crear realmente el ambiente nacional para el castigo y que no hayan impunidad en este crimen”.

Zelaya adelantó que esta demanda es por violar sus derechos individuales, así como los derechos colectivos del pueblo hondureño. “Pediremos al fiscal de la Corte Penal Internacional reciba esta solicitud como un oficio de manera urgente y proceda a la investigación por la comisión de los delitos de lesa humanidad en mi prejuicio y en perjuicio de los ciudadanos”, precisó.

Zelaya confió en que esa acusación será acogida por la cámara de primera instancia de la Corte Penal Internacional.

Periodismo en El Salvador

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El Faro
cartas@elfaro.net
Publicada el 28 de julio de 2009 – El Faro

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Este viernes el periodismo salvadoreño cumple 185 años de vida. Se cuentan a partir del 31 de julio de 1824, cuando vio la luz el primer periódico salvadoreño, llamado Semanario político mercantil de San Salvador, dirigido por el presbítero y diputado Miguel José de Castro.

Desde entonces para acá han corrido ríos de tinta y sangre en El Salvador, y el periodismo se ha ido transformando por diferentes etapas que dan cuenta de una actividad rica pero en deuda con la sociedad.

Feliz Día!

Si bien en varios periodos de nuestra historia los medios de comunicación han sido los espacios idóneos para el debate público politico e intelectual, o las reivindicaciones reformistas, en muchos otros han sido el estandarte del entreguismo ante poderes autoritarios o cúpulas empresariales que no han permitido cumplir con cabalidad con la misión de informar.

Hoy el periodismo salvadoreño se encuentra aún en etapa de reflexión, tras una campaña política desafortunada de la cual decidieron hacerse parte la mayoría de los medios de comunicación, y de la cual la mayoría, también, salieron muy mal parados.

Las elecciones, con un candidato de izquierda en ventaja, eran una prueba de fuego para el periodismo salvadoreño, cuyo avance desde 1992 ha sido muy grande gracias a la profesionalización de su ejercicio y el talento de periodistas jóvenes bien preparados para hacer frente a una nueva realidad. La prueba no fue superada, debido principalmente a las ansiedades de propietarios y directores de medios que obstaculizaron y distorsionaron la cobertura relegando a un segundo plano la responsabilidad principal del periodismo: informar a la sociedad.

Pero a pesar de estos estertores hay en El Salvador suficiente materia prima para aspirar a grandes momentos periodísticos; una nueva generación de reporteros ávidos de explorar nuevos géneros y de aventurarse a desafiar nuevos límites, y hay un entorno, dominado por  avances tecnológicos, que permite imaginar con mucho optimismo un desarrollo sin precedentes del periodismo nacional.

Los periodistas salvadoreños somos herederos de Rubén Darío, de Arturo Ambrogi, de Alberto Masferrer. Herederos de una tradición liberal, enclaustrada en las últimas décadas por las obsesiones de los sectores más conservadores del país, y también por los más ortodoxos de la izquierda nacional (que son tan conservadores como los de la extrema derecha).

Hoy los periodistas en ejercicio celebramos 185 años de este oficio en El Salvador, sabedores de que estamos escribiendo, también, esta etapa de una antigua tradición. Y que de esta etapa, y de la dignidad que sepamos imprimirle a nuestro trabajo, se nutrirán las siguientes generaciones. Felicidades a todos los periodistas salvadoreños.

“Ya vienen las medidas para bajar el costo de la vida”: Alex Segovia

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Alex Segovia, Secretario Técnico de la Presidencia. Foto: Diario Co Latino/archivo
Alex Segovia, Secretario Técnico de la Presidencia. Foto: Diario Co Latino/archivo

Daniel Trujillo
Redacción Diario Co Latino

Platicar con el Secretario Técnico de la Presidencia, Alex Segovia, se vuelve un coloquio interesante: más de noventa minutos de conversación. El funcionario concedió una entrevista a Diario Co Latino y a tres medios escritos más en su despacho en Casa Presidencial, para que se le cuestionara del tema que fuese.
Los tópicos tratados durante la plática fueron varios. Los que más destacaron fue las prioridades que regirán el plan quinquenal del nuevo gobierno de izquierda, las políticas públicas prioritarias a implementar, los diálogos que mantiene con las organizaciones sociales y la empresa privada, entre otros.
Conocer todos estos aspectos son importantes para tener claridad de cómo el gobierno de Mauricio Funes manejará el tema económico y social, pero lo preocupante para la mayoría de la población es que su capacidad adquisitiva se deteriora con el pasar de los días.
Segovia respondió que dentro de poco el gobierno anunciará medidas para disminuir el alto costo de la vida, el cual ya afecta a la gente de clase media.
“Espero, en las próximas semanas anunciar medidas importantes que vayan en la línea de disminuir el costo de la vida, donde no sólo un sector se verá beneficiado, sino que también la clase media en general”, aseguró el Secretario Técnico de la Presidencia.
Segovia no específico más de esto y dijo sin tapujos que se autocensuraba en este tema, ya que es el Presidente Funes quien lo anunciará en su momento.
Las familias que se beneficiarán de esta medida serán aquellas que tienen un ingreso al mes entre dos y cuatro salarios mínimos, entre $400 y $800, aproximadamente.
Pero, el funcionario dijo que “los cambios” ya son palpables en algunos sectores de la sociedad y estos se evidencian con el programa “Casa para Todos”, la eliminación de las cuotas en las unidades médicas, la extensión del Seguro Social hasta seis meses para las personas desempleadas, entre otras.
Sin embargo, uno de los problemas más grandes es la generación de empleo. La tasa de desempleo en el país ronda el siete por ciento y el Secretario aseguró que aunado al alto costo de la vida, es lo que aumentó la pobreza en diez puntos porcentuales.
Se supone que para paliar este problema Funes implementará el programa “Fábrica de Empleo”, pero, Segovia dijo que aún se trabaja en su concepto y, por el momento, el programa de vivienda combatirá en primera instancia el desempleo. En 18 meses generará entre 80 mil y 85 mil empleos directos.
“El concepto de ‘Fábrica de Empleo’ es más bien una integración de programas que permitieran ayudarle a conseguir empleo a jóvenes y a distintos sectores; pero, la política de empleo como tal ya comenzó”, aseguró el funcionario.
El plan quinquenal y las políticas

Para que el plan quinquenal dé los frutos esperados, forzosamente el gobierno tenía que implementar el Plan Anticrisis, porque de lo contrario, durante los cinco años, administrarían crisis económica. Al referido plan se le da un seguimiento semanal y cada viernes Segovia recibe un informe en su oficina.
Todas las medidas que se contemplaban realizar en períodos determinados, han tenido que replantearse, y adecuarse a la realidad y situación financiera, heredada por los gobiernos anteriores.
No obstante, el Secretario Técnico sostuvo que el plan quinquenal será el resultado de un ejercicio de “realismo” donde estarán presentes los escenarios fiscales y macroeconómicos para implementar la políticas y medidas pertinentes. Por el momento se trabaja en el primer borrador.
“Lo que va a reflejar el plan quinquenal son las prioridades revisadas en función de la realidad. Lo que estamos revisando son las estrategias de implementación, que es distinto”, explicó Segovia.
Las prioridades que guían el plan quinquenal son combatir la pobreza y reducir la desigualdad; para ello, se le apuesta a una economía productiva que le dé a la población empleos dignos.
Otro eje del plan es la creación, ampliación y mejoramiento de la infraestructura económica y social. Este punto reside en la generación de empleo a través de la construcción de caminos rurales, mantenimiento de infraestructura básica como en educación y salud.
También se fomentará la inversión nacional e internacional que ayude a aumentar la capacidad productiva del país. Al nuevo gobierno, según Segovia, no le interesa inversión especulativa, ni especulativa financiera que genere empleos con salarios bajos y no siga las reglas medioambientales y fiscales.
El Secretario Técnico dijo que las políticas estratégicas del nuevo gobierno, y contempladas en el plan quinquenal que se implementarán lo más pronto posible, son la de vivienda, la de fomento a las exportaciones, la agropecuaria-alimentaria y la energética.
El plan quinquenal estará listo a más tardar en enero de 2010 y será el resultado de un consenso entre las organizaciones de la sociedad civil y la empresa privada, el cual no existía en las administraciones anteriores.
Dentro de las discusiones está inmerso el acuerdo fiscal que necesita el país, y el que también le dará el financiamiento al plan quinquenal.
Segovia dijo que a este esfuerzo se le suman otros dos diálogos nacionales: el de la creación del Consejo Económico y Social, y, la definición de una estrategia nacional de desarrollo. Éstos son complementarios.
Se pretende que el Consejo sea una estancia permanente, el cual podría estar integrado por las organizaciones sociales, la empresa privada y, posiblemente, el gobierno. Ahí se discutirá la agenda económica y social.
Segovia prometió reunirse con los medios escritos dentro de quince días, para que se le cuestionen de más temas económicos y sociales.

Zelaya organiza una milicia en las montañas de Nicaragua

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Zelaya se va a las montañas

El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, ha iniciado una nueva ofensiva en sus intentos de regresar a su país. Dejó la pequeña ciudad de Ocotal, en el norte de Nicaragua, para internarse en las montañas de la zona fronteriza con Honduras y organizar lo que él ha llamado Milicias Populares de Resistencia, conformadas por decenas de sus seguidores, con el fin de ingresar a Honduras, de donde fue expulsado el 28 de junio.

Zelaya viajó al sector llamado Las Colinas, cercano a la frontera con Honduras, donde los hondureños que han cruzado hacia Nicaragua se organizan en grupos. Una fuente cercana a Zelaya explicó por teléfono que los planes son conformar “una masa crítica” de simpatizantes del mandatario depuesto para intentar cruzar la frontera. “Esos grupos tienen nombres de próceres hondureños y actuarán de manera pacífica”, explicó la fuente.

La presencia de hondureños en territorio nicaragüense ha despertado el temor de los habitantes de la zona fronteriza. Muchos recuerdan los violentos enfrentamientos que se registraron allí en los ochenta, cuando la Contra, el grupo armado entrenado en Honduras con el auspicio de la Administración de Ronald Reagan, combatía contra el Ejército Popular Sandinista del primer gobierno de Daniel Ortega. La presencia de militares hondureños en la frontera aumenta esos temores.

El lunes, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Honduras, general Romeo Vásquez, visitó a las tropas para animarles y cerciorarse de cómo marcha la Operación Democracia y Paz, que mantiene retenes en las salidas hacia Nicaragua.

Persona no grata

Mientras tanto, las autoridades de Honduras autorizaron a la familia de Zelaya a cruzar a Nicaragua por carretera para reunirse con él. La esposa y la madre de Zelaya, Xiomara Castro y Hortensia Rosales, y otros familiares se disponían ayer a salir del país.

Zelaya ya ha sido declarado no grato por políticos de oposición en Nicaragua, que han exigido una explicación al presidente Daniel Ortega, que hasta ahora no ha visitado a Zelaya en su enclave fronterizo, pero sí ordenó que la Policía y el Ejército garanticen su seguridad.

Este martes, un grupo de cinco diputados nicaragüenses viajó hasta Ocotal, a 226 kilómetros al norte de Managua, para entregarle una carta a Zelaya en la que le exigían no “seguir violando la soberanía de Nicaragua”. Pero no pudieron llegar hasta la ciudad, porque grupos que portaban banderas del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional les obstaculizaron el paso. “Nos están violando el derecho de libre circulación. Ortega le ha entregado Ocotal a Zelaya, ése es un territorio de Zelaya”, dijo la diputada liberal María Eugenia Sequeira.

Otro grupo de diputados, encabezado por el ex candidato presidencial Eduardo Montealegre, viajó hasta Tegucigalpa, donde se reuniría con el presidente de hecho Roberto Micheletti para hablar de la situación del país tras el golpe. Zelaya, mientras tanto, ha pedido al Gobierno de Ortega que otorgue el estatuto de refugiados a los hondureños que han cruzado la frontera para apoyarlo.

Por otra parte, el Gobierno de EE UU ha informado este martes que revocó los visados de cuatro miembros del Gobierno de hecho de Honduras como una medida más de presión para forzar una salida negociada a la crisis.

EEUU eleva la presión sobre el Gobierno de Micheletti

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Un mes depués del golpe de Estado que derrocó al presidente hondureño Manuel Zelaya, EEUU eleva la presión sobre el gobierno interino de Roberto Micheletti. El Departamento de Estado norteamericano anunció este martes que está “revisando” las visas diplomáticas de “miembros del régimen de facto” en Honduras, a la par que ejerce presión sobre el Congreso en Tegucigalpa para que apoye la propuesta de Costa Rica para resolver la crisis.

Según anunció el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, de visita oficial en Venezuela, España instará a la Unión Europea a que, como ha hecho EEUU, impida la entrada en territorio comunitario a los miembros del Gobierno hondureño de facto.

Según dio a conocer el portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Ian Kelly,de revisar los visados de “todos” los miembros del régimen ‘de facto’ y de sus familiares, Washington ya ha revocado las credenciales en cuatro casos.

“No reconocemos a Roberto Micheletti como el presidente de Honduras, reconocemos a Manuel Zelaya. Y de este modo, en consonancia con la política de no reconocimiento, hemos decidido revocar las visas diplomáticas oficiales o visas A de cuatro individuos que son miembros de ese régimen”, explicó Kelly.

Se trata de individuos que recibieron las visas diplomáticas para puestos que tenían antes del 28 de junio, bajo la administración de Zelaya, “pero que ahora sirven al régimen de facto”, subrayó Kelly. Los cuatro afectados se encontraban en Honduras ya al servicio del gobierno interino y fue la embajada estadounidense en Tegucigalpa la encargada de realizar la acción diplomática, dijo el portavoz, quien no quiso revelar la identidad de esas personas.

“Hasta donde yo estoy informada”, dos de los afectados son “Tomás Arita”, magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) (quien ordenó a los militares la detención de Zelaya), “y el señor José Alfredo Saavedra, del Congreso Nacional”, dijo a la prensa la vicecanciller hondureña, Martha Lorena Alvarado. Indicó que desconoce quiénes son los dos otros funcionarios.

El pasado domingo, Zelaya había instado desde la frontera entre Nicaragua y Honduras a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, a “enfrentar la dictadura con fuerza para hablar bien del presidente Obama”.

Apoyo a la negociación

Para el portavoz, quien no quiso aclarar si la medida era un modo de elevar al presión, la decisión forma más bien parte de todos los esfuerzos que está realizando Estados Unidos para “apoyar el proceso iniciado por el presidente costarricense (Oscar) Arias y los esfuerzos negociadores”.

En este sentido, aseguró que a través de la embajada norteamericana en Tegucigalpa el gobierno de Barack Obama está “urgiendo” al Congreso hondureño para que envíe una “fuerte señal de apoyo” al Acuerdo de San José propuesto por Arias, después de que la víspera la cámara legislativa iniciara su estudio a petición de Micheletti.

Pese a la acción diplomática anunciada este martes, Kelly afirmó que Estados Unidos no tiene intenciones por el momento de cerrar su embajada en Tegucigalpa.

“La embajada sigue abierta”, sostuvo el portavoz, según el cual la legación norteamericana “está desempeñando un importante papel en ayudar a respaldar el proceso del presidente Arias”.

Asimismo, justificó su permanencia pese a que Washington no reconoce al gobierno de Micheletti con las tareas diplomáticas relacionadas con ciudadanos estadounidenses en Honduras y la parte de los programas de ayuda norteamericanos aún no interrumpidos pese al golpe de Estado.

“Todavía se registran algunos viajes entre Honduras y Estados Unidos y no iría en nuestros intereses cerrar la embajada“, dijo Kelly. “Además, tenemos varios programas que benefician al pueblo hondureño (…) a través de nestra embajada, así que hay un montón de buen trabajo que todavía hacemos allí”, añadió.

Segundo movimiento diplomático

Se trata del segundo movimiento frente a diplomáticos hondureños que realiza Washington desde que se iniciara la crisis hace un mes.

El 7 de julio, el Departamento de Estado cesó a petición de Zelaya al embajador hondureño en Washington, Roberto Flores, y aceptó para el puesto a Enrique Reina, propuesto por el derrocado mandatario.

Flores había viajado tras el golpe de Estado a Tegucigalpa y reconoció al gobierno de Micheletti, provocando una profunda división en la representación diplomática en la capital norteamericana ya que una parte de su personal permaneció fiel a Zelaya mientras que la otra decidió seguir la decisión de su hasta entonces embajador.

La decisión de revorcarle las credenciales a Flores se tomó en el mismo día en que Zelaya se entrevistó con Clinton en Washington, donde ésta le instó a aceptar el proceso de mediación de Arias que tres semanas más tarde continúa en suspenso.

Y es que ninguna de las partes ha dado aún una respuesta oficial a la última propuesta costarricense, que prevé la vuelta de Zelaya a condición de que renuncie a cualquier pretensión reeleccionista, el establecimiento de un gobierno de reconciliación, una amnistía política y adelanto de elecciones, entre otros puntos.

Seguidores de Zelaya, exhaustos y hambrientos

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El hambre, el cansancio y la incertidumbre campean entre los seguidores del depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, que permanecen en precarias condiciones en albergues improvisados de la ciudad nicaragüense de Ocotal.

Son hombres y mujeres que llegaron al puesto fronterizo de Las Manos sin más que la ropa que llevan puesta, sandalias plásticas o zapatos desechos.

En dos albergues en Ocotal, El Paraíso y Los Quinchos, cerca de un centenar de personas no había comido hasta las 10 de la mañana del domingo. Tampoco tienen medios para asearse o cambiarse de ropa.

“No tenemos dónde dormir (…) estamos sin nada, ni siquiera un cartón para acostarnos”, dijo Pablo Pérez, un agricultor de Colón que pasó la noche en el parque de Ocotal.

“Si pudiera regresar me iba, porque no le dejé comida a mi familia. Pero no podemos regresar porque nos van a acusar de traidores por cruzar la frontera”, agregó el campesino hondureño.

La mayoría de los congregados en Ocotal, unos 200 –aunque sus dirigentes aseguran que son cerca de mil– llegaron confiados en que el regreso de Zelaya a Honduras sería cosa de pocos días.

Para “la resistencia” al golpe –según la denominación que sus dirigentes dan a estos seguidores de Zelaya– el depuesto mandatario no tiene más opciones que ingresar a su país con el apoyo popular.

“Se están agotando todas las instancias. La única forma es que [Zelaya] entre con su pueblo”, estimó Eduardo Granados, de Olancho, en el suroeste de Honduras, pero admitió que no cuentan con la cantidad suficiente de personas para entrar por la fuerza.

“Nuestra recomendación es que el Presidente ingrese. Hay que arriesgarse, hay más gente que está llegando desde Honduras”, dijo Granados, quien reconoció que “no tenemos la logística y necesitamos más apoyo del lado hondureño”.

Según reportes de la agencia EFE, las Fuerzas Armadas de Honduras expresaron el domingo su respaldo a una solución negociada, en el marco de la mediación del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, a la crisis política del país.

Sin embargo, aclararon, en un comunicado, que esa solución tendrá que ser apegada a “la Constitución y las leyes”, en línea con lo planteado por el Gobierno que preside Roberto Micheletti, designado por el Parlamento para sustituir a Zelaya el día de su defenestración, el 28 de junio.

Arias propuso el miércoles pasado, en el Acuerdo de San José, la reinstalación condicionada de Zelaya, amnistía política, adelanto de las elecciones de noviembre próximo, una comisión de la verdad y verificación internacional, entre otros puntos.

Mientras, Zelaya permanecía el domingo por tercer día consecutivo cerca de la frontera entre Nicaragua y Honduras en Ocotal, desde donde prometió no ceder.

“Vamos a mantener la resistencia, estamos planificando (…) Hoy estamos aquí, el día a día”, declaró Zelaya desde el hotel donde se hospeda en Ocotal.

Por su parte, el presidente costarricense Oscar Arias afirmó al diario español El País que la presencia de Zelaya en la frontera “no ayuda a la reconciliación”, aunque insistió en que cualquier acuerdo “pasa por restituirlo como presidente”.

Zelaya anunció el sábado que instalarían campamentos y darían comida a la gente que está llegando, durante un mitin a escasos metros de la línea fronteriza, donde militares y policías se han retirado hacia territorio hondureño.

La tranquilidad en Ocotal, a 200 kilómetros de Managua, se ha visto trastornada por el constante ulular de las sirenas de la policía que protege a Zelaya. Aunque algunos pobladores ven con cierto recelo a los recién llegados, otros se muestran solidarios ofreciéndoles un baño o una taza de café.

Después de tres días en Ocotal, Zelaya no ha definido su estrategia. Sus seguidores dicen que sólo él sabe lo que sucederá y destacan que el presidente “es muy impredecible”.

La esposa de Zelaya, Xiomara Castro, sus hijos menores Hortensia y José Manuel, además de la madre y la suegra del mandatario, partieron desde la capital hondureña en dos vehículos el viernes hacia Las Manos. Al cierre de esta edición las fuerzas armadas les habían impedido llegar a la frontera.

“Llevamos como 50 horas esperando que nos abran el paso. Nos dijeron que eran órdenes estrictas de Micheletti” no dejarnos avanzar, declaró a la AFP Hortensia Zelaya.

En tanto, cientos de camioneros centroamericanos quedaron atrapados en el lado nicaragüense de la frontera. Nicaragua mantiene abierta la frontera pero el toque de queda y los retenes militares en el lado hondureño paralizaron desde el jueves el cruce de personas y carga por Las Manos.

La ruta que cruza Las Manos es vital para el comercio centroamericano porque conecta la zona sur de Centroamérica (Panamá, Costa Rica y Nicaragua) con los puertos caribeños del norte de Honduras, desde donde se embarca la carga hacia Norteamérica y Europa.

El Ejército de Honduras respalda el plan de Arias para zanjar la crisis

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Los militares señalan que no se interpondrán si Zelaya vuelve al poder.

Seguidoras del depuesto presidente hondureño

Tras los amagos del presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, de regresar a su país por la frontera con Nicaragua, las Fuerzas Armadas hondureñas anunciaron ayer su respaldo a “una salida negociada en el marco del Acuerdo de San José”, auspiciado por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, que prevé la restitución de Zelaya con ciertas condiciones. En un escueto comunicado publicado en su sitio de internet, el Ejército reiteró su “subordinación a la autoridad civil” y el respeto a la Constitución.

El Gobierno de hecho de Honduras, encabezado por Roberto Micheletti, está sometiendo la propuesta de Arias a las diferentes instituciones hondureñas.

Simultáneamente, el jefe del Estado Mayor de Honduras, general Romeo Vásquez, declaró a una emisora de su país que las Fuerzas Armadas no dispararán contra los seguidores de Zelaya que se han trasladado hasta la frontera. Vásquez dijo que se está actuando “con profesionalismo” y anunció que estudia demandar por calumnias a Zelaya, que le acusa de querer asesinarlo.

El hombre encargado de expulsar al presidente del país el pasado 28 de junio insistió en que no ha habido un golpe de Estado, que la destitución se realizó de acuerdo con la Constitución y que el Ejército se limitó a “cumplir órdenes”.

Un ministro que acompaña al presidente depuesto en Nicaragua declaró a este diario que el comunicado de las Fuerzas Armadas es “un primer paso en el camino correcto”, pero dijo que no confiaban en el Ejército hondureño, al que acusó de preparar el secuestro del mandatario. “Sabemos el modus operandi para capturarlo. Sería secuestrado en una zona de la frontera, donde tienen escondidas a tropas especializadas en operaciones nocturnas”, dijo el funcionario, que pidió el anonimato. “También nos han informado de francotiradores en árboles y torres de comunicación”.

Pero hasta este domingo, Zelaya seguía a salvo en las montañas del norte de Nicaragua. Está hospedado en un pequeño hotel de la pequeña ciudad de Ocotal (a 226 kilómetros de Managua), en la zona cafetalera del país. Según sus allegados, Zelaya se acuesta a las tres de la mañana, se levanta a las ocho, hace ejercicios en su habitación, toma un desayuno de frutas y avena y luego comienza una jornada de reuniones con los funcionarios que lo acompañan en Nicaragua, entre ellos el ministro de Exteriores venezolano, Nicolás Maduro. También atiende llamadas de líderes latinoamericanos (el sábado habló con el brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, el paraguayo Fernando Lugo y el mexicano Felipe Calderón).

Por la tarde viaja hasta la zona fronteriza, donde anima a sus simpatizantes que cruzan la frontera, donde se han desplegado unos 3.000 militares y policías y se ha decretado el toque de queda. Zelaya prometió a sus partidarios abrir un campamento en la frontera “para organizar la resistencia”, pero muchos de esos seguidores ya están cansados. Pasan hambre, viven en albergues improvisados en Ocotal y temen represalias si regresan a su país.

Los incidentes entre partidarios de Zelaya y fuerzas de seguridad siguen registrándose en el país. Ayer, durante el funeral de Pedro Magdiel, el joven muerto el viernes junto a la frontera de Nicaragua, dos policías fueron retenidos y zarandeados por un grupo de seguidores del presidente depuesto. Uno de los asistentes al sepelio volcó e incendió el coche en que los agentes, de la brigada de Investigación Criminal, llegaron al cementerio de El Durazno, informa Efe. También en Tegucigalpa, una bomba explotó en la sede del Sindicato de la Industria de la Bebida, que exige la restitución de Zelaya y participa en las movilizaciones a su favor. La explosión sólo causó escasos daños materiales, según Efe.

El mandatario tiene previsto viajar en las próximas horas a Estados Unidos, que ha criticado con dureza, al igual que buena parte de la comunidad internacional, su presencia en la frontera. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, tachó la estrategia de “irresponsable”. La Unión Europea instó ayer a las partes a “evitar provocaciones”.

Comunicado militar

1. Que las Fuerzas Armadas son respetuosas de la Constitución y de las leyes, por lo cual reafirmamos nuestra subordinación a la autoridad civil en consecuencia con los principios de legalidad y obediencia debida.

2. Que como institución respaldamos una solución a la problemática que atraviesa nuestro país mediante un proceso de negociación en el marco del Acuerdo de San José. Asimismo, reiteramos nuestro apoyo irrestricto a los resultados de la misma, conforme a nuestra Constitución y demás leyes.

3. Las Fuerzas Armadas como institución nacional cumplen y seguirán cumpliendo las misiones que le señala la Constitución y las leyes de la República.

Entrevista con Oscar Arias: “La presencia de Zelaya en la frontera no ayuda a la reconciliación”

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Óscar Arias

El presidente de Costa Rica, Óscar Arias Sánchez (Heredia, 1940), recibió a su homólogo hondureño, Manuel Zelaya, en la mañana del 28 de junio, horas después del golpe de Estado en Tegucigalpa. Su protagonismo en la crisis hondureña pareció claro ya entonces. Arias, premio Nobel para la Paz en 1987, terminó siendo mediador entre el presidente depuesto y el interino, Roberto Micheletti. Tras varias rondas de negociaciones infructuosas, conserva la esperanza de que su propuesta sirva para acabar con la crisis, aunque no vislumbró durante las conversaciones “grietas” en las dos delegaciones. Arias cree que “todo dependerá de la presión de la comunidad internacional sobre el gobierno de facto”. Sobre la marcha de Zelaya hacia la frontera, el Nobel para la Paz es claro: “No es el camino para la reconciliación”.

Pregunta. ¿De verdad sigue esperando respuesta de los grupos de Roberto Micheletti y Manuel Zelaya a la propuesta que usted puso sobre la mesa de diálogo este miércoles?

Respuesta. Sí. Pienso que el Acuerdo de San José es el mejor camino que tienen los hermanos hondureños para salir de este conflicto que los tiene divididos. Realmente espero que el pueblo hondureño considere que la reconciliación es un valor supremo y está por encima de cualquier otro valor en este momento, porque la alternativa es la confrontación que puede conducir al derramamiento de sangre que nadie quiere ni se merece.

P. ¿Sigue recibiendo el mismo respaldo de la comunidad internacional?

R. He estado en contacto con muchos presidentes de América Latina y con Washington. He recibido voces de aliento de mucha gente, incluido Su Alteza el rey don Juan Carlos, pero mi último contacto con el presidente Zelaya fue el martes, y este viernes recibí una carta del canciller Carlos López (designado por Micheletti) en la cual manifiesta que ha trasladado el Acuerdo de San José para consulta ante los diferentes poderes del Estado Hondureño.

P. ¿Ha notado si cada bando tiene fricciones internas?

R. Yo no he encontrado grietas en los delegados de los dos sectores, pero, al final, la última palabra la tiene Zelaya por un lado y Micheletti por el otro.

P. ¿No ha percibido avances que luego han dado marcha atrás y paralizan el diálogo?

R. No. Yo sigo confiado en que el Acuerdo de San José es el mejor camino para hallar una solución a este conflicto, por muchas razones, porque recoge ideas y sugerencias de muchos hondureños de ambos sectores y de muchos gobiernos. También porque es un acuerdo balanceado. A ambas partes otorga derechos, pero también responsabilidades.

P. Con lo que ha visto hasta ahora, ¿cuándo empezó realmente este conflicto?

R. No tengo suficientes conocimientos para determinarlo, pero escuchando a los delegados de Roberto Micheletti, su principal queja es que reiteradamente se le advirtió a Zelaya que no debería realizar la consulta ni abrir la cuarta urna porque estaba violando la Constitución.

P. ¿Y cuál cree que es el obstáculo de fondo para la solución de esta crisis, más allá de la ocupación de la presidencia?

R. Nunca me ha cabido la menor duda. Fui el primero en lamentarse del golpe de Estado y en exigir el restablecimiento de Zelaya. Cualquier acuerdo pasa por restituir a Zelaya como presidente de todos los hondureños.

P. ¿Ve intereses externos en juego en este conflicto?

R. No, lo que pienso es que Honduras es una sociedad muy polarizada. Y bueno, hay muchos que lamentan la decisión de Zelaya de integrarse al ALBA y la influencia que este grupo tiene sobre él. Esa sigue siendo una preocupación todavía hoy, pero eso ni nada justifica el golpe de Estado, que significa un retroceso en los esfuerzos de los centroamericanos por construir las instituciones centroamericanas después de las guerras de los años ochenta.

P. Hay muchas señales de que es este un nuevo pulso entre Washington y Caracas…

R. No, lo que veo es que en la Administración de Obama hay un cambio genuino de Estados Unidos en su política hacia América Latina. Este es el no permitir nuevos golpes de Estado aunque puedan tener diferencias con las políticas con un gobierno en particular.

P. ¿Es posible una mayor presión de Estados Unidos?

R. Sí puede, pero también la Unión Europea puede. Ahora, ambos cortaron la cooperación hacia Honduras, pero eso no es suficiente. Considero que, como ya lo dijo Insulza, en la mesa de negociación en estos momentos sólo está el Acuerdo de San José y la alternativa es la aprobación de dicho acuerdo o una mayor confrontación.

P. ¿Cuánto pesó Washington en su designación como mediador?

R. Cuando se me preguntaba, desde hace muchos meses atrás, que si estaba dispuesto a mediar en este conflicto siempre dije que sí, porque ningún centroamericano hubiese rechazado tender un puente a las partes en conflicto en Honduras, pero siempre dije que debían aceptarlo ambas partes. Zelaya lo había aceptado desde antes de la reunión con la señora Hillary Clinton.

P. ¿Cómo ha recibido las críticas [de Hugo Chávez y Fidel Castro] a su papel de mediador y las acusaciones sobre su cercanía con Estados Unidos?

R. Son poco originales, porque cuando presenté el plan de Paz en 1987 también decían que era una propuesta para satisfacer al Gobierno de Ronald Reagan. Muy pronto la comunidad internacional entera se dio cuenta de que el principal adversario de mi plan de paz fue precisamente Washington.

P. ¿No afectan estas críticas el proceso de mediación?

R. No. Son datos que no me tocan. He hecho una propuesta balanceada, moderada, que puede acercar a las partes. Si hay voluntad, habrá una negociación exitosa. De otra manera, el decir que Zelaya debe regresar de manera incondicional no es viable.

P. Cada día que pasa parece afianzar al señor Micheletti…

R. No lo creo. Además, todo dependerá de la presión de la comunidad internacional sobre el gobierno de facto. Debe ejercerse sobre los civiles, pero también sobre los militares, haciéndoles ver que cometieron un error. La única manera de rectificar es revirtiendo el golpe de Estado.

P. ¿Qué pensó al ver a Zelaya este viernes pisando la frontera con Honduras, en las circunstancias en que lo hizo?

R. Ese no es el camino para la reconciliación en ese país.

Entrevista a Francisco Polanco Alcalde de Santa Ana

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La municipalidad aún no ha hecho despidos masivos como otras alcaldías del país. Esta semana iniciaron una auditoría para encontrar anomalías

El primero paso que la mayoría de nuevos alcaldes están realizando es la sustitución de los cargos de confianza. ¿Usted ya lo hizo?

Sí, se han sustituido 18 cargos de confianza. Fuera de eso no hemos realizado ningún despido. Todos siguen en sus puestos. Tenemos mil cien personas, aunque lo ideal sería tener unas 800 personas.

Debido a la crisis económica, muchas alcaldías del país se han visto en la necesidad de reducir su personal. ¿Porqué no lo ha hecho usted?, ¿no tienen problemas económicos?

No, no se trata de eso. Nosotros encontramos una contabilidad atrasada por cinco meses, demandas en juzgados por falta de pago a proveedores, un mes de atraso en salarios, entre otras cosas. Pero en el caso de la planilla, hace dos semanas hemos iniciado una auditoría. De los resultados dependerán los despidos o recortes.

¿Sospecha de plazas fantasmas?

Hay inidicios de plazas fantasmas. Pero sobre todo hemos encontrado personas a las que se les pagaba y que no se presentaban a trabajar. Era un descontrol, porque el marcador que teníamos era de tarjeta, había personas que iban hasta con diez tarjetas a marcar. Eso se acabó, porque adquirimos un marcador biométrico, la gente marca con su huella digital.

¿Cuándo espera tener resultados de esa auditoría?

No podría dar una fecha exacta porque ese estudio está amarrado a otros que está realizando la Corte de Cuentas hasta el 31 de diciembre de 2008, hay una auditoría externa que estudia el último trimestre de 2008 y hemos contratado una auditoría propia. Sabe que dentro de las anomalías que encontramos, la administración anterior no contaba con auditor interno… eso no estaba bien.

Asì como ha econtrado algunas anomalías administrativas, ¿qué ha encontrado en las arcas municipales?

Con motivo de las fiestas, nos hemos dado cuenta de que la administración anterior no supo manejar bien los fondos. El Fondo de Fiestas lo encontramos con $300, nos encontramos con que el Concejo había entregado los fondos a los comités (de las fiestas) y éstos no habían liquidado. Empezamos a ejercer presión y algunos están liquidando, pero los recibos que están entregando son muy dudosos, creo que van a tener problemas con la Corte de Cuentas. En general, tenemos un faltante de $25 mil que nadie sabe dónde están. A lo mejor al cruzar las auditorías, lo encontramos.

Hace unos días usted mencionó la posibilidad de que la Alcaldía de Santa Ana forme parte del proyecto Albapetróleos. Los miembros actuales han tenido que aportar una cuota, ¿cómo piensa ingresar usted si no tiene fondos?

La verdad es que nosotros desconocemos los componentes del proyecto y de cómo se hace para ingresar. El tema no es una prioridad dentro de nuestra gestión, tampoco ha sido una promesa de campaña. Lo que sucede es que como San Salvador se salió, allí quedó un cupo. Pero tendríamos que analizar cuáles son los beneficios. Por el momento, eso no sucederá.

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