Nueva Fórmula: Golpe de Estado+elecciones=democracia

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A cinco meses y un día del golpe de Estado en Honduras nos encontramos con que a fin de cuentas nada grave sucedió.  Hoy día hay elecciones presidenciales y borrón y cuenta nueva, al menos eso es lo que se pretende en un marco muy similar en el que a partir del golpe de Estado en Brasil en 1965 la doctrina de la seguridad nacional de Estados Unidos llenó a la región de dictaduras militares.

En función de esa misma doctrina fue derrocado y sacado por la fuerza de su casa y del país el presidente constitucional Manuel Zelaya, contra quien pesa el grave cargo de haberle dado un grado de participación al pueblo hondureño en los asuntos del país, los que por razones obvias le competen.  Las elecciones que se realizan hoy fueron convocadas por Zelaya, lo que no impide que los golpistas, de adentro y de afuera de ese país, se sigan tratando de justificar con el argumento de que el mandatario se quería quedar en el gobierno.

La diferencia con lo ocurrido a partir de 1965 hasta comienzos de los años 90, estriba solamente en que las elecciones serán en un plazo menor.  Y los motivos del cambio son evidentes, en tantos años de lucha contra regímenes dictatoriales los pueblos sur y centroamericanos lograron recomponer el tejido social y organizarse, lo que también permitió que los partidos políticos, casi en su totalidad proscritos, recuperaran presencia.  Esto condujo a movimientos de protesta que evidenciaron el fracaso de los gobiernos militares, los que se vieron obligados a negociar salidas democráticas.

No fue fácil, porque Estados Unidos estaba detrás de todo, los golpes y las negociaciones.  Los vacíos que aún se observan en algunas constituciones son producto de eso y la necesidad de reformas constitucionales existe en todos los países de la región, también existían y persisten en Honduras.  Más allá de esto, la evolución política y social de las aún imperfectas democracias latinoamericanas dio origen a gobiernos progresistas en la mayoría de los países de América Central y del Sur, a los que se han unido países del Caribe y estas decisiones soberanas afectan lo que Estados Unidos considera sus intereses estratégicos, que son infinitos.

En Honduras el golpe de Estado provocó una reacción nunca antes vista pese a que esa nación ha vivido otras etapas dictatoriales, lo que es consecuencia de la apertura provocada durante el gobierno de Zelaya.  La movilización social produjo situaciones sobre las que no se ha hablado.  Cuando los militares ocuparon la hacienda del presidente Zelaya pensando que por estar cerca de la frontera él podría intentar regresar por ese paso, los habitantes del poblado los hicieron salir de ahí.  Cuando la represión arreció en los barrios populares, las “maras” salieron en defensa de aquellos a los que talvez antes asaltaban y hubo sectores a los cuales la policía no pudo ingresar.

“La elección va a ocurrir”, dijo un anónimo funcionario estadunidense.  Sí, ocurrirá porque Washington no quiere dar tiempo a que se organice ese  nuevo poder que ha surgido en Honduras.  El novel subsecretario de Estado para América Latina, Arturo Valenzuela, dijo en su debut en el Consejo Permanente de la OEA que “las elecciones no son un invento de un gobierno de facto en busca de una salida o como una forma de blanquear un golpe de Estado” y agregó que se trata de una “elección consonante con el mandato constitucional de renovar los mandatos presidencial y del Congreso”.  El mismo mandato que existía el 28 de junio y que no fue respetado.

Estados Unidos se jugará para que estas elecciones sean reconocidas y sólo cejará en su empeño si la abstención es muy alta, como se advertía en la prensa hondureña que podría suceder.  Esa prensa, con una o dos excepciones respalda al régimen de facto.  El otro motivo estará en la reacción de la comunidad internacional, misma que al igual que la OEA no enviará observadores a esta elección porque, como lo dijo el presidente del gobierno español, ”no es aceptable”.  Los que sí concurrirán son los representantes del neo-franquista Partido Popular(el de Aznar), los que junto a Washington y Panamá  reconocen estos comicios, mientras Colombia y Perú tienen la misma posición pero prefieren esperar el desarrollo de los acontecimientos para no quemarse antes de tiempo.

El Libro Blanco

Para entender mejor la compleja red de intereses que se encuentra detrás de la reaparición del golpismo en la región, hay que acceder a los documentos disponibles sobre las estrategias e instalaciones militares estadunidenses en el mundo.  Uno de esos documentos fue señalado por el presidente venezolano Hugo Chávez en uno de sus discursos y curiosamente no se registraron mayores comentarios, pese a que lo exhibió como prueba de los planes desestabilizadores del país del norte.  Una portavoz del departamento de Defensa de Estados Unidos dijo que se trataba de un documento académico.

El sitio ARGENPRESS, argentino y uno de los más prestigiados de internet, publicó un análisis del Libro Blanco firmado por Andrés Sallari, quien señala que más allá de lo que declaren los voceros gubernamentales del norte, el documento “responde a la estrategia militar de Estados Unidos en todo el mundo” y divide las localidades o bases en 3 niveles, siendo el 1 el de mayor desarrollo y el 3 el de menor.  Al entrar a lo que es la infraestructura actual, Sallari cita estas líneas de la sección de antecedentes:

“tanto en los teatros del Pacífico como de Europa, la infraestructura que se obtuvo al final de los armisticios representa la espina dorsal de nuestra infraestructura de apoyo casi 70 años  después”.  Al respecto apunta que si se reconoce la importancia que tuvo la Segunda Guerra Mundial en el desarrollo del sistema ofensivo estadunidense, eso indica la conveniencia que para ese país tiene “generar nuevos escenarios de guerra en los que puedan establecerse nuevas bases una vez que el conflicto particular hubiera finalizado”.

En el Libro Blanco aparecen también las bases que son más útiles para alcanzar objetivos en Africa, por ejemplo, como las españolas o las inglesas y en el punto 11 se lee: ”Si observamos la ruta  del gran círculo puramente desde la costa de Bagdad, Djiboutí o Ghana, se comenzará a ver la génesis de la estrategia de tres rutas de distribución principales que proponemos para abastecer los aviones de combate norte, centro y sur”.  Eso muestra, dice Sallari, “lo conveniente que fue derrocar a Saddam Hussein”, lo que se une a lo publicado hace ya dos años por el diario inglés The Independent respecto a la instalación de 50 bases estadunidenses en Irak.

Las dependencias militares que aparecen en el Libro Blanco y que Sallari señala como “superestructuras militares” son:

“1. Comando de Movilidad Aérea (AMC)

2. Ejército Estadounidense en Europa (USAEUR)

3. Comando de Transporte de Estados Unidos (USTRANSCOM)

4. Comando Europeo de Estados Unidos (USEUCOM)

5. Comité de Dirección de Infraestructura de Tránsito Europeo (EERISC)

6. Comité Directivo de Infraestructura de Tránsito del Pacífico (PEERISC)

7. Comando Estadounidense en Africa (USAFRICOM)

8. Comando Estadounidense del Pacífico (USPACOM)

9. Escuadrón Expedicionario de Movilidad Aérea (EAMS)

10. Comando Central de los Estados Unidos (USCENTCOM)

11. Comando Sur (USSOUTHCOM)

12. Fuerza Aérea Estadounidense en Europa (USAFE)”

Y en estas superestructuras se encuentran las antiguas y nuevas bases de Estados Unidos en América Latina y el Caribe, una de las cuales es la de Soto Cano en Honduras, a la que se le han asignado nuevas misiones, para lo que se ha contratado a la empresa de comunicaciones Harris Corporation, cuya magnitud se aprecia en los 5 mil millones de dólares anuales que factura.

 

Frida Modak, periodista, fue Secretaria de Prensa del Presidente Salvador Allende.

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Mauricio Funes: debe devolver a Manuel Zelaya sus poderes constitucionales

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ESTORIL, Portugal (AFP) El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, afirmó que el ganador de las elecciones hondureñas de este domingo debe demostrar antes de asumir en enero que va a convocar un “gobierno de unidad” y que se debe devolver a Manuel Zelaya sus poderes constitucionales.

“El candidato que resulte ganador de esta elección debería dar muestras en los meses que faltan para su toma de posesión (27 de enero) de que está dispuesto a convocar a un gobierno de unidad nacional y reconciliación”, dijo Funes en Estoril, Portugal, donde asiste a la XIX Cumbre Iberoamericana.

El mandatario apuntó que ese gobierno de unidad debe ser necesariamente “con la participación del presidente Mel Zelaya, a quien hay que devolverle sus poderes constitucionales”.

“La posición de El Salvador ha sido clara, rechazó el golpe militar, considera que se trató de un rompimiento de la institucionalidad democrática y no estamos dispuestos a reconocer gobiernos de facto que resulten de un rompimiento constitucional”, afirmó.

Funes dijo que El Salvador propondrá a los gobiernos de América Latina que se reforme la Carta Democrática de la OEA para que “no solo quede explícitio que no se reconocen gobiernos de facto que resulten del rompimiento de la institucionalidad sino que” también apruebe “sanciones económicas y diplomáticas”.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, quien asiste a la Cumbre Iberoamericana, afirmó que el 4 de diciembre el Consejo Permanente de la OEA analizará en Washington las elecciones y la decisión del congreso de Honduras el 2 de diciembre sobre la restitución de Zelaya .

Los cancilleres de la Comunidad Iberoamericana manifestaron sus diferencias sobre la legitimidad de las elecciones hondureñas de este domingo en un encuentro previo a la Cumbre.
Zelaya, derrocado mediante un golpe de Estado el 28 de junio y refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa desde el 21 de septiembre, está representado en la Cumbre por su canciller Patricia Rodas, quien pidió un pronunciamiento en la cita de desconocimiento de las elecciones.

Por el momento, Panamá, Costa Rica y Perú indicaron que las reconocerán, mientras que Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador, Paraguay, Nicaragua, Guatemala y Cuba se manifestaron tajantemente en contra.

Una crisis en la cual el golpismo consiguió todos sus objetivos

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Sea el conservador Porfirio “Pepe” Lobo o el liberal Elvin Santos quien se imponga hoy, los grandes triunfadores de estas elecciones sin ser candidatos y aun antes de que se celebren las elecciones, son el gobernante de facto Roberto Micheletti y toda la maquinaria política, económica y militar que sostuvo el golpe de Estado del 28 de junio, que acabó con la administración de Manuel Zelaya.

Micheletti y compañía lograron cumplir hasta hoy con dos de los tres objetivos que se plantearon cuando echaron a “Mel” a Costa Rica, de madrugada y en pijamas, aquel domingo de junio, hace ya cinco meses.

En primer lugar, llegar a las elecciones de hoy soportando las presiones internacionales e instalar la idea, no sólo en Honduras sino gran parte del mundo, de que la celebración de los comicios era la única salida posible para poner fin a la crisis política desatada por el golpe de Estado.

Para eso, contaron con varios factores: una eficiente política de lobby en los Estados Unidos, sobre todo en los sectores más duros de la derecha republicana, una alianza monolítica entre empresarios, clase política, medios de comunicación y las Fuerzas Armadas, una minuciosa estrategia de dilación en las negociaciónes con el zelayismo para impedir su restitución. Y la fragilidad evidente de una “resistencia” al golpe que fue mermando con el paso de los meses, además de los errores políticos de Zelaya y su aislamiento en la embajada de Brasil.

Pero además, contó con el evidente escaso compromiso de la administración de Barack Obama para reponer a Zelaya en el poder, pese a las altisonantes declaraciones iniciales de Washington en defensa de la institucionalidad democrática en Honduras.

Una posición que varió del apoyo irrestricto al presidente derrocado a reconocer las elecciones de hoy como la única salida a la crisis política. Y aquí en Honduras, acaso como en ningún otro país de América Latina, la única bendición que cuenta -además de la de Dios, claro¿ es la de los Estados Unidos que desde hace décadas convirtió a este país en su satélite preferido tanto en lo político como lo económico y fundamentalmente en lo militar.

El segundo objetivo cumplido por el gobierno de facto fue evitar a toda costa la restitución de Zelaya antes de los comicios. Y esto lo logró hace apenas unas semanas cuando el Congreso decidió que sería recién el 2 de diciembre cuando trataría -previos informes de la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía- un eventual regreso de “Mel” a la casa presidencial.

Ese día, el golpismo puede coronar un triunfo redondo si el Parlamento decide no restituirlo. Pero si lo hiciera, Zelaya sólo volvería para la foto, como parte de una escenografía necesaria para legitimar el proceso electoral y, trágicamente, el golpe de Estado.

Cumbre Iberoamericana inaugurada oficialmente atenta a las elecciones en Honduras

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La XIX versión de la reunión comenzó en Estoril sin un acuerdo sobre la legitimidad de los comicios.

LISBOA.- La XIX cumbre Iberoamericana fue inaugurada en una ceremonia en Lisboa en la noche del domingo (tarde en Chile), con la presencia de la Presidenta de Chile Michelle Bachelet.

La Cumbre tuvo su partida con el liderato del primer ministro portugués, Jose Sócrates, dividida en torno a las controvertidas elecciones en Honduras.

Poco antes, los cancilleres iberoamericanos no pudieron ponerse de acuerdo sobre la legitimidad de los comicios de este domingo, en una reunión que mantuvieron en la sede de la cumbre, en un lujoso hotel de Estoril, un balneario aristocrático a 25 km al oeste de la capital.

Los ministros de Exteriores “han presentado las distintas posiciones de los distintos gobiernos en busca de una solución de consenso que será trabajada en el día de mañana” lunes durante la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, declaró el secretario iberoamericano, Enrique Iglesias.

Portugal, anfitrión y presidente del encuentro, “ha quedado encargado de preparar un texto” sobre las elecciones, indicó el viceministro de Relaciones Exteriores brasileño, Antonio Patriota.

El canciller argentino, Jorge Taiana, declaró que “las elecciones no pueden ser válidas si son efectuadas sin el restablecimiento del presidente constitucional”, Manuel Zelaya.

Según Taiana, esta posición, que defendió en el encuentro la canciller del presidente hondureño depuesto, Patricia Rodas, la respaldaron Brasil, España, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Guatemala, y Cuba.

Los cancilleres de Venezuela y Nicaragua, cuyos gobiernos también defienden  esta posición, no estaban presentes.

La crisis hondureña pone a prueba la Cumbre Iberoamericana de Estoril

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El presidente de Cuba, Raúl Castro, anuncia que no estará en la reunión que arranca mañana en Portugal

La situación en Honduras y el futuro político de uno de los países más pobres de Occidente pondrán a prueba la unidad de la región, en la XIX Cumbre Iberoamericana que se inaugura mañana por la noche en Estoril. De la crisis hondureña, que se arrastra desde el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya el pasado 28 de junio, y de la no legitimación de las elecciones organizadas para mañana domingo por el golpista Roberto Micheletti, hablarán y mucho los dirigentes de las 22 naciones que integran el foro regional.

Brasil, el gigante hemisférico, representa la postura más firme de rechazo a unas elecciones espurias, que, en principio, serán reconocidas por los gobiernos de Estados Unidos y alguna otra nación. El presidente Lula da Silva llega a Portugal para ejercer a fondo su liderazgo para lograr que la cumbre de Estoril condene sin paliativos las elecciones hondureñas nacidas de un golpe de Estado. Para lograr, en definitiva, que la región contradiga con una sola voz a Washington.

No estará en Estoril el presidente venezolano, Hugo Chávez, lo que atenuará la beligerancia de los discursos y, sin duda, la escenificación de su contencioso con el colombiano Álvaro Uribe, por el apoyo militar estadounidense a Bogotá en la lucha contra el narcotráfico. Tampoco acuden a la Cumbre el boliviano Evo Morales ni el uruguayo, Tabaré Vázquez, inmersos en procesos electorales. Ni el nicaragüense Daniel Ortega, el guatemalteco Álvaro Colom y el paraguayo Fernando Lugo, aparentemente, por razones domésticas. Como es habitual con Cuba, el presidente Raúl Castro ha dejado para última hora el anuncio de que no asistirá a la reunión, y el país estará representado por el titular de Exteriores, Bruno Rodríguez.

El lema de este año es Innovación y Conocimiento, en una región donde el 30% del gasto en este concepto es de origen privado, y donde el porcentaje de investigadores que trabaja en el sector público y universidades es del 80%. Todo lo contrario de lo que ocurre en la mayoría de países desarrollados. Los asistentes a la Cumbre pondrán sobre la mesa la recapitalización del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una signatura pendiente, que ya fue planteada sin éxito en la cumbre del G-20 de Pitsburg.

España y Portugal tratarán de que la Cumbre de Estoril sirva para dar un empujón al acuerdo de asociación entre la Unión Europea y el Mercosur, cuya negociación empezó en 1999. El secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, dijo esta semana en Lisboa que el acuerdo está más maduro que nunca, y que es posible que llegue a firmarse durante la Presidencia española, en la cumbre de mayo en Madrid entre la UE y América Latina. El ministro portugués de Exteriores, Luis Amado, el ex presidente Felipe González y el embajador español en Lisboa, Alberto Navarro, han dado también muestras de optimismo sobre la próxima firma del acuerdo. De momento, en la agenda de Estoril figura una reunión a nivel de ministros de España, Portugal y los cuatro países miembros de Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay). No se descarta que pueda realizarse un encuentro, aunque sólo sea para la foto, de los máximos líderes de estos seis países.

Elecciones de Honduras se harán en un ambiente confuso, apático y de pocas esperanzas

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Porfirio Lobo, del Partido Nacional, es el favorito pero el electorado está apático y confundido. Elvin Santos, del Partido Liberal, al cual pertenecen tanto Zelaya como Micheletti. Fotos Efe y AFP

Suena contradictorio. Mientras el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, llamó a todos los presidentes de América Latina, a la OEA, a la ONU y a la Unión Europea a rechazar las elecciones presidenciales de este domingo 29 de noviembre, César Ham, uno de sus colaboradores más cercanos y uno de los líderes del Frente de Resistencia contra el Golpe de Estado, anunció que se presentará como candidato por el Partido Unificación Democrática (UD, izquierda), el único que respalda al destituido mandatario.

Durante meses, Ham amenazó con no participar si no se restituía a Zelaya, derrocado y expulsado del país por los militares hacia las 5 de la mañana del 28 de junio pasado, cuando el Parlamento lo sustituyó por el entonces presidente de esa institución, Roberto Micheletti. Hace unos días, Zelaya advirtió que impugnará los comicios celebrados por una ‘dictadura’ y el Frente de Resistencia -integrado por organizaciones sociales y sindicatos de campesinos, estudiantes y docentes- amenazó con boicotearlos ‘pacíficamente’.

Del otro lado, Micheletti anunció su retiro temporal de la Presidencia entre el 25 de noviembre y el 2 de diciembre, justo el día en que el Congreso de su país debe decidir si restituye o no a Zelaya con base en el Acuerdo Tegucigalpa-San José, firmado bajo la presión de Washington el 30 de octubre. En ese breve tiempo, según analistas, reside la última esperanza de la comunidad internacional para no permitir que el golpe de Estado de hace cinco meses se constituya en lo que se conoce como “golpe correctivo”, como ocurrió décadas atrás en la región cuando se derrocaba a un Gobierno e, inmediatamente, se convocaban elecciones.

‘Legitimar el golpe’

En una carta enviada esta semana a los mandatarios de la región, Zelaya -refugiado desde el 21 de septiembre en la embajada de Brasil en Tegucigalpa- aseguró que reconocer los comicios sería legitimar el golpe y dijo que se trata de un “proceso electoral espurio que divide y no contribuye a la unidad de las naciones de América”. Además, instó a sus homólogos a “no adoptar posiciones ambiguas o imprecisas como las que despliega el gobierno de Estados Unidos”, que primero rechazó la realización de las elecciones y hace poco afirmó que, sin importar si Zelaya regresaba o no al poder, las reconocería.

Unos 4,6 millones de hondureños están inscritos para votar este 29 y elegir presidente, diputados y alcaldes para el periodo 2010-2014, que comenzará el 27 de enero. Sin embargo, la mayor parte de la comunidad internacional, que no reconoce al gobierno de facto de Micheletti, ha advertido que mientras Zelaya no vuelva a la Presidencia no avalará los resultados de estas elecciones.

En una misa celebrada en el santuario de Suyapa, patrona de Honduras, Micheletti reiteró esta semana su deseo de que “no haya una gota de sangre de hondureño derramada por este proceso”, y pidió a los candidatos presidenciales que si ganan “jamás vayan a intentar estar sobre la ley de Dios y sobre la ley del hombre”. Su mensaje, claro, iba directo a las razones que llevaron a la actual crisis política de un país donde se calcula que el 70 por ciento de sus casi 7,7 millones de habitantes vive por debajo de la línea de pobreza.

Ese 28 de junio, día del golpe, Zelaya planeaba realizar una consulta popular, que no había sido autorizada por las autoridades electorales, para preguntarles a los hondureños si estaban de acuerdo con la convocatoria a una Asamblea Constituyente en la que se reformaría la Carta Magna. Sus detractores siempre han dicho que lo único que buscaba ‘Mel’, como le dicen, era imponer un artículo en el que se permitiera la reelección presidencial para perpetuarse en el poder. Pero Zelaya -el presidente que en poco más de dos años pasó de ser un ganadero y empresario con ideas de derecha y que fue el aliado número uno en Centroamérica de George W. Bush, a un líder de izquierda que decidió apoyar e implantar en su país muchos de los proyectos socialistas de su homólogo venezolano Hugo Chávez- siempre lo ha negado tajantemente.

¿Y la OEA?

Según varias fuentes diplomáticas, la OEA y la comunidad internacional jugaron hasta último minuto con ejercer presión para que se creara un gobierno de unidad nacional que estuviera en funciones desde el 26 de noviembre, durante las elecciones y por lo menos hasta el 2 de diciembre, pero el organismo hemisférico fracasó de nuevo en su intento. Ocurre que en el seno de la OEA hay una fuerte división sobre la legitimidad de las elecciones hondureñas, pues países como Brasil, Nicaragua, Ecuador, Argentina, Bolivia y Venezuela han sido enfáticos en que no reconocerán el resultado sin la restitución previa de Zelaya, mientras que otros, como Estados Unidos y Panamá, han afirmado que respaldarán o reconocerán los comicios; y Perú y Colombia han dicho que estudian la posibilidad de hacer lo mismo.

“Es necesario admitir que hay posiciones diversas. Unos se niegan a reconocer las elecciones a priori y el otro grupo se niega a invalidarlas antes de su celebración. Lo que no cambia es la postura de la OEA de exigir como cuestión previa al retorno de Honduras a la organización el restablecimiento del sistema democrático”, recalcó su secretario general, José Miguel Insulza.

Según las encuestas, el favorito para ser el próximo presidente de Honduras es el candidato del Partido Nacional (PN, derecha), Porfirio Lobo. Le sigue Elvin Santos, del Partido Liberal (PL, derecha), el mismo de Zelaya y de Micheletti. Sin embargo, la campaña se ha desarrollado bajo una apatía generalizada por parte de muchos votantes y ninguno de ellos ha pugnado por restituir a ‘Mel’ antes de los comicios.

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Corte Suprema dice ‘no’ a la restitución de Zelaya

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Soldados prestan guardia este 26 de noviembre de 2009, en los alrededores del aeropuerto de Tegucigalpa (Honduras), donde fueron embarcados los paquetes con material electoral hacia Estados Unidos para que los hondureños residentes en ese país puedan participar en los comicios del próximo domingo.
Soldados prestan guardia este 26 de noviembre de 2009, en los alrededores del aeropuerto de Tegucigalpa (Honduras), donde fueron embarcados los paquetes con material electoral hacia Estados Unidos para que los hondureños residentes en ese país puedan participar en los comicios del próximo domingo.

EFE
Por Servicios de El Nuevo Herald


TEGUCIGALPA

TEGUCIGALPA — La Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Honduras ratificó que el depuesto presidente Manuel Zelaya no puede ser restituido en su cargo si no se somete a los juicios que tiene pendientes, informó ayer una fuente de esa instancia judicial citada por EFE.

En la opinión que fue enviada al Congreso Nacional, que el 2 de diciembre debatirá si se restituye o no a Zelaya en la presidencia, la CSJ ratifica el criterio que emitió el 21 de agosto pasado en el proceso de consultas del Acuerdo de San José, propuesto por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, en su calidad de mediador en la crisis de Honduras.

El tribunal consideró Zelaya culpable de “seis delitos”, entre ellos traición a la patria.

Aunque el dictamen no ha trascendido, el presidente de la Corte Jorge Rivera, declaró a la Agence France Presse que se “sustenta en 6 delitos”, entre ellos, el de traición a la patria, desobediencia a órdenes judiciales, violación de los deberes de los funcionarios y abuso de autoridad.

Una fuente de la CSJ explicó que la opinión fue aprobada en la noche del miércoles por 14 de los 15 magistrados, pero no precisó quién votó en contra ni el porqué.

El Tribunal Supremo indicó en agosto, en relación al regreso de Zelaya al poder, que “existen acciones penales presentadas [contra Zelaya] por la Fiscalía General de la República”, por lo que, “mientras no existan otras disposiciones legales aplicables, no puede eludirse que tendría que someterse a los procedimientos establecidos en la legislación procesal penal”.

“Sin prejuzgar sobre el fondo del asunto”, el Congreso Nacional “cuenta con información para analizar el contexto general de las actuaciones oficiales y públicas” de Zelaya, según un comunicado emitido por la Corte tras entregar su informe a la secretaria adjunta del Congreso, Ana de Lanza.

De este modo, podrá “valorar si las mismas se realizaron en apego a lo dispuesto en la Constitución de la República al orden jurídico preestablecido y en consonancia con su condición de funcionario público, sujeto a la ley”, dijo el comunicado.

Zelaya tiene una orden de captura por varios delitos relacionados con una consulta popular que pretendía celebrar para promover una Asamblea Constituyente el 28 de junio, el mismo día en que los militares lo arrestaron y lo expulsaron del país, y en que el Parlamento designó a Roberto Micheletti en su lugar.

Según el régimen de facto, los militares derrocaron a Zelaya en cumplimiento de ese mandato judicial derivado del proceso incoado por el Ministerio Público contra él por promover la consulta, que había sido declarada ilegal por varios órganos del Estado.

Ya derrocado Zelaya, un tribunal de justicia le libró otra orden de captura, en este caso, según el Ministerio Público, por la emisión ilegal de un decreto para la contratación de publicidad.

Con la opinión de la CSJ, el Congreso Nacional cuenta ya con las cuatro que solicitó a varios órganos del Estado para fundamentar su debate, aunque ha aclarado que estos informes no son vinculantes y que la decisión sobre Zelaya sólo dependerá de los diputados. Zelaya permanece en la embajada de Brasil en Tegucigalpa tras volver al país clandestinamente.

El próximo domingo en Honduras se celebrarán elecciones para elegir al próximo presidente del país, pero la mayoría de los países han anunciado que no reconocerán su validez a menos que se celebren con Zelaya de nuevo en la Presidencia.

EE UU y Brasil discrepan sobre la validez de las elecciones en Tegucigalpa

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Un policía muestra el artefacto que estalló en Tegucigalpa

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha sido claro y explícito en una larga carta enviada a su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva: Washington ha decidido cerrar la crisis hondureña aceptando el resultado de las elecciones del próximo domingo, aunque el depuesto Manuel Zelaya no haya vuelto a la presidencia. Lula ha sido igualmente explícito y claro: Brasil no aceptará el resultado de las elecciones e insiste en que Zelaya tiene que ser restituido, por considerar que su expulsión, el pasado junio, fue un golpe de Estado.

Según el asesor de Asuntos Internacionales de Lula, Marco Aurelio García, que fue quien informó de la carta de Obama, Estados Unidos presiona a los países latinoamericanos para que reconozcan las elecciones como un acto institucional que serviría para “empezar desde cero” en el país centroamericano. García dijo que la decisión de EE UU es un regalo a los golpistas de Honduras y aseguró que, para Brasil, la presencia de Zelaya en su Embajada de Tegucigalpa no supone ningún engorro diplomático.

Honduras no es el único punto de fricción: Irán también suscita diferencias entre Washington y Brasilia. La Casa Blanca envió la carta el pasado domingo, víspera de la visita del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, a Brasil. Obama le recordaba a Lula su posición respecto al programa nuclear iraní y le pedía que expresara su apoyo a los esfuerzos occidentales para lograr un compromiso con Teherán. Lula respaldó el lunes el derecho de Irán a desarrollar “la energía nuclear con fines pacíficos” y pidió a Ahmadineyad que dialogara con la comunidad internacional.

Es la primera vez que Obama y Lula se enfrentan públicamente. Los dos líderes mundiales con mayor peso popular (de Lula dijo el mismo Obama que era el político por antonomasia) se encuentran en posiciones difíciles de conciliar. La sangre no llegará al río, pero, según los analistas, ésta puede ser la primera vez que Lula se vea contra las cuerdas en un conflicto internacional, él, que ha sido considerado un gran conciliador.

Brasil se encontró con la papeleta de la entrada de Zelaya en su Embajada de Tegucigalpa sin haberla buscado. Quizás nunca se sabrá si Lula quiso jugar esa baza para conseguir ser el mediador en el conflicto, desbancando al costarricense Óscar Arias, o si cerró los ojos para no contrariar a su amigo el presidente Hugo Chávez, que según los expertos fue quien organizó el enredo. Lo cierto es que Brasil acabó asumiendo los riesgos y se ha mantenido firme en su apoyo a Zelaya.

Es verdad, como ha confiado a este diario un buen conocedor de Lula, que las cosas se han ido complicando y el presidente brasileño, que tiene un gran olfato político, preferiría no verse de protagonista en la trama, sobre todo cuando la intransigencia y el histrionismo de Zelaya, abusando de su acogida en la Embajada brasileña, han dificultado la situación.

Brasil, sin embargo, difícilmente podrá dar marcha atrás. Tanto el ministro de Asuntos Exteriores, Celso Amorim, como el poderoso asesor García son hombres de la izquierda del Partido de los Trabajadores y mantienen una postura inflexible. “Un golpe es un golpe y todo lo demás es jugar con la legalidad democrática”, habría dicho García, y a ese principio se ha acogido siempre Lula.

Los expertos en derecho internacional, sin embargo, discuten si en realidad se ha tratado de un verdadero golpe, dado que la Constitución de Honduras permite la destitución del presidente que intente violarla, algo que habría hecho Zelaya. Lo discutible, en todo caso, fue la forma en la que Zelaya fue retirado del cargo (por la fuerza y sin proceso legal).

Ahora que Obama ha tomado una decisión definitiva y se la ha comunicado a Lula, el presidente brasileño va a necesitar de toda su intuición para salir del atolladero sin enfrentarse con Washington. La solución sólo se la podría brindar Zelaya, aceptando salir de escena en un gesto de generosidad, para contribuir a devolver la paz al país. La duda es si Lula será capaz de convencerle. Zelaya ha declarado que la posición de EE UU divide a América y sienta un peligroso precedente.

En Honduras, mientras, continúan los preparativos para la elección presidencial del día 29. El mandatario interino, Roberto Micheletti, se retiró ayer del cargo hasta el 2 de diciembre, día en que el Congreso se pronunciará sobre la restitución de Zelaya. Hasta entonces, informa France Presse, el país estará dirigido por el Consejo de Ministros.

Jon Sobrino sigue esperando del Vaticano un gesto hacia los jesuitas

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  • Sobrino es el teólogo más importante de la llamada Teología de la Liberación
  • “Hay cositas en la Iglesia que no terminan de gustarme”, dice

Roberto Valencia | San Salvador

El teólogo hispano-salvadoreño Jon Sobrino calificó hoy como “un gesto sumamente bueno e importante después de 20 años de silencio oficial” la condecoración que el Gobierno salvadoreño otorgará el próximo 16 de noviembre a los seis jesuitas, cinco españoles y un salvadoreño, masacrados en 1989. Asimismo, aprovechó para reprochar a la alta jerarquía de la Iglesia católica por no haber dado todavía un paso similar.

“Aún estoy esperando que desde el Vaticano, desde la curia episcopal o desde la conferencia episcopal haya alguna palabra o un gesto importante para decir: ‘Gracias a ustedes, padres jesuitas; gracias, Monseñor Romero, pero gracias de verdad; y gracias a los miles y miles y miles de salvadoreños que fueron asesinados’”, dijo Sobrino durante la misa celebrada hoy domingo en la parroquia de El Carmen, en Santa Tecla (El Salvador).

“Somos gente de Iglesia, pero hay cositas en la Iglesia que no terminan de gustarme”, añadió desde el púlpito en su homilía.

Jon Sobrino (Barcelona, 1938) está considerado el teólogo más importante de la llamada Teología de la Liberación. Llegó a El Salvador por primera vez en 1957 y desde 1989 es ciudadano salvadoreño. En noviembre de 2006 fue amonestado por el papa Benedicto XVI, quien mandó a publicar una Notificación de la Congregación para la Doctrina de la Fe que cuestionaba la idoneidad de dos de sus libros de teología. Sobrino también era amigo personal de los sacerdotes masacrados. De hecho, dormía en el mismo edificio que ellos y se libró porque se encontraba de viaje en Tailandia.

La condecoración

El pasado martes 3 de diciembre Mauricio Funes, presidente de El Salvador, anunció que los seis jesuitas –Ignacio Ellacuría, Amando López, Juan Ramón Moreno, Segundo Montes, Ignacio Martín Baró y Joaquín López y López– recibirán a título póstumo la Orden Nacional “José Matías Delgado” en grado primero, Gran Cruz Placa de Oro. Es la máxima condecoración que otorga el Ejecutivo salvadoreño.

“Me dio mucha alegría porque ningún presidente anterior se había atrevido a decir nada bueno o cariñoso, siquiera alguna palabra de agradecimiento, para estos mártires o para Julia Elba o Celina (la empleada y su hija de 16 años, también asesinadas)”, dijo Sobrino, quien volvió a destacar con afecto la figura de las dos mujeres.

Funes justificó su decisión alegando que todos “prestaron al país servicios extraordinarios” en las áreas de educación y derechos humanos, por contribuir al combate de la pobreza y “por sus aportes a la paz y a la construcción de la democracia en el país”.

Sobrino agradeció que esos sean los motivos, y agregó un matiz: “Yo añadiría, en un lenguaje más cristiano, que también se lo merecen por haber trabajado por la fe y la justicia”.

La masacre

La madrugada del 16 de noviembre de 1989, un comando del Ejército salvadoreño asesinó a los seis sacerdotes, a la empleada doméstica y a su hija. El país estaba aún en guerra civil, y el Gobierno encabezado por Alfredo Cristiani (del partido ARENA, derecha) atribuyó en un inicio la matanza a la guerrilla del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN).

Transformado en partido político, el FMLN arrebató en las urnas el Ejecutivo a ARENA tras 20 años consecutivos de gobierno de derecha, y desde el 1 de junio el presidente es Mauricio Funes, de izquierda.

La Audiencia Nacional de España tiene abierta desde enero de este año una investigación para intentar esclarecer la masacre de los jesuitas. Hay 14 militares involucrados: cuatro ex generales, dos coroneles, tres tenientes, dos sargentos, un cabo, y dos soldados. Una ley de punto final aprobada en 1993 impide abordar el caso en la Justicia salvadoreña

Tanto la Corte Interamericana de Derechos Humanos como distintas organizaciones locales han solicitado al Ejecutivo que promueva la derogación de dicha ley, pero el presidente Funes se ha mostrado cauteloso en ese tema.

El Estado Mayor de El Salvador ordenó ‘eliminar’ a Ignacio Ellacuría

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Acta de un asesinato.Acta de un asesinato.

  • El jefe del Cesid en el país era amigo de militares, sobre todo de Ponce

Antonio Rubio | Madrid

Ignacio Ellacuría, poco antes de ser asesinado. | G. SánchezIgnacio Ellacuría, poco antes de ser asesinado. | G. Sánchez

El jefe o antena del Cesid en El Salvador entre 1986 y 1989, Vicente López, declaró a EL MUNDO el pasado día 15 que “el asesinato del padre Ellacuría no fue una decisión del Estado Mayor salvadoreño”.

Sin embargo, este periódico ha tenido acceso a unas actas levantadas por el propio Estado Mayor de aquel país entre las 20.00 horas del 15 de noviembre de 1989 y las primeras horas del día siguiente en las que se refleja la orden dada por el general René Emilio Ponce de asesinar al rector de la Universidad Centroamericana (UCA): “Hay que proceder a su eliminación sin testigos […] que el coronel Camilo Hernández planifique la operación”.

La orden del general Ponce se cumplió. En la madrugada del día 16 el padre Ellacuría y otros seis jesuitas fueron asesinados por un escuadrón del Ejército salvadoreño.

Vicente López, ex agente de los servicios secretos españoles, también ha reconocido a este diario que era muy amigo de los generales salvadoreños y especialmente de René Ponce y que el Cesid no elaboró ningún informe sobre los asesinatos de los jesuitas españoles porque en aquellas fechas él hacía meses que se encontraba en Madrid.

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