Testigo de la fiscalía da detalles sobre llegada de Posada a Miami

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Luis Posada Carriles sale de la corte de El Paso, Texas, el 10 de enero del 2011.
Luis Posada Carriles sale de la corte de El Paso, Texas, el 10 de enero del 2011.

EFE
Por JUAN O. TAMAYO/EL PASO, Texas
jtamayo@elnuevoherald.com

Traer de contrabando por mar al militante exiliado Luis Posada Carriles de México a Miami fue una operación secreta. Pero cuando desembarcó finalmente en un restaurante junto al río Miami, se encontró con que allí estaba comiendo un alto oficial de la policía.

Eso fue lo que Gilberto Abascal, tripulante del barco que según él trajo a Posada a Miami, testificó el martes en el juicio del hombre que fuera un agente de la CIA y que ha sido acusado an varios atentados con bombas.

Abascal no identificó el restaurante ni al policía, y no dijo si el oficial había reconocido a Posada durante su casi inverosímil encuentro.

Abascal, de 45 años, de baja estatura y ancho de espaldas, es el testigo clave de la fiscalía en los cargos de que Posada mintió bajo juramento cuando dijo a funcionarios federales de inmigración que había entrado a Texas desde Mexico.

Su detallado testimonio acerca de la llegada de Posada a Miami ocurrió después de que la jueza federal de distrito Kathleen Cardone permitió a la fiscalía que le hiciera preguntas, previamente prohibidas, sobre la “conspiración” para meter a Posada de contrabando a Estados Unidos.

Abascal testificó que él formaba parte de la tripulación del Santrina, cuando el camaronero de 90 pies de eslora, que había sido convertido en yate, recogió a Posada en Isla Mujeres, México, y lo transportó a Miami en el 2005.

Cuando el barco llegó a Miami, agregó, el dueño de la embarcación, Santiago Alvarez, un urbanizador nacido en Cuba, lo atracó en el río Miami y bajó al agua un bote de 25 a 30 pies de eslora.

Posada y el exiliado cubano Rubén López Castro bajaron al bote y se dirigieron a un restaurante a la orilla del río donde el hijo de Alvarez, también llamado Santiago, esperaba para recibir a Posada y llevárselo en un carro, según Abascal.

Pero cuando López Castro regresó luego al Santrina, estaba muy nervioso. “¡Dios mío!”, dijo. “El jefe de la policía estaba en el restaurante”.

Hay dos restaurantes bien conocidos con muelles junto al río Miami, y ambos son frecuentados por altos funcionarios de la ciudad y el condado. Uno se llama Joe’s Seafood. El otro se llama Casablanca.

Al ser interrogado por la defensa de Posada en la tarde del martes, Abascal admitió haber mentido bajo juramento en varios documentos, incluyendo su solicitud de ciudadanía estadounidense. Se espera que continúe en el banquillo de los testigos durante la mayor parte del miércoles.

Abascal testificó que el Santrina salió de Miami en marzo del 2005 en lo que Alvarez le describió como un viaje primero a llevar materiales de construcción a su casa de las Bahamas, que había sido dañada por los huracanes; de ahí, el barco debería navegar a América Central como parte de un programa para enseñar a los niños del área sobre temas maritimos.

A bordo del barco estaban Abascal, Alvarez, Osvaldo Mitat, quien lo mismo que Abascal trabajaba para Alvarez, así como López Castro y José Pujol, los dos exiliados cubanos que viven en Miami.

Pero cuando el Santrina tocó puerto en Isla Mujeres, Alvarez dijo al grupo: “Ahora les puedo decir lo que vinimos a hacer. . .”, testificó Abascal. “Vinimos a buscar a Posada”.

Posada había vivido durante los 38 años previos en Venezuela y Centroamérica, casi siempre escondido porque estaba acusado del atentado con explosivos en 1976 de un avión de pasajeros cubano que mató a las 73 personas que iban a bordo. El ha negado toda responsabilidad de ese ataque.

Posada, de 82 años, ha dicho que quería venir a Estados Unidos porque aquí viven su esposa y sus dos hijos, y él se estaba poniendo viejo.

Posada está acusado también de perjurio por negar haberle dicho a la escritora Ann Louise Bardach en 1998 que él había orquestado la serie de atentados con explosivos en centros turísticos cubanos el año anterior, y al negar que tenía un pasaporte guatemalteco.

Aún antes de que el Santrina anclara en Miami, el grupo a bordo se había puesto de acuerdo en versiones falsas del viaje en caso de que el FBI u otros funcionarios estadounidenses preguntaran cómo había entrado Posada al país, testificó Abascal.

Posada y López Castro iban a ir a Houston, donde Posada debía regresar en ómnibus a Miami, alegó el testigo. De hecho, Posada afirmó bajo juramento más tarde que un contrabandista de inmigrantes lo había llevado en auto de Honduras a Houston, donde él tomó un ómnibus con destino a Miami.

Alvarez dijo además al grupo a bordo del Santrina que si el FBI les preguntaba sobre el viaje a Isla Mujeres, ellos debían decir que habían llevado $10,000 en efectivo a Posada para que él pudiera pagar al contrabandista por el viaje a Houston, añadió Abascal. Esa fue la versión que la defensa de Posada ha dicho que probará en el juicio.

Abascal testificó que había oído además a Alvarez decirle a Posada que “lo que te va a perjudicar con el gobierno es lo que tú le dijiste a la reportera”. Eso pareció ser una referencia a Bardach, quien escribió sobre su entrevista con Posada en The New York Times.

Abascal dijo haber mentido a los agentes del FBI que lo entrevistaron en mayo y junio del 2005, diciéndoles que Posada no estaba a bordo del Santrina. Pero les contó la otra versión durante una tercera entrevista en julio.

Aunque testificó el lunes que él había estado en contacto con el FBI y la inteligencia cubana en el 2001, el martes dijo que él no había informado a ninguno de los dos sobre el viaje del Santrina.

Al ser interrogado por el abogado defensor de Posada, Arturo V. Hernández, Abascal se mostró agresivo y a veces evasivo, pero admitió haber hecho una serie de declaraciones falsas bajo juramento.

“Usted está tratando de confundirme”, respondió en una ocasión. En otra, afirmó que Hernández había contratado a un abogado para que su ex esposa pudiera demandarlo.

El testimonio de Abascal se usó también en contra de Alvarez, Mitat y otros tres exiliados que se declararon culpables en el 2007 de cargos de obstrucción de la justicia por negarse a testificar frente al gran jurado que presentó los cargos en contra de Posada.

Con aspecto afligido, Abascal afirmó en la sesión del martes que su vida había sido un infierno desde que había empezado a cooperar con el FBI. “Para decir la verdad, mi familia fue afectada”.

Tambien testificó que, para demostrarle su gratitud por su ayuda en el Santrina, Posada, quien es un pintor aficionado, le regaló un cuadro del Malecón de La Habana.

“El pinta muy bien”, añadió Abascal.

Defensa de Posada acusa a los abogados del gobierno

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El anticastrista Luis Posada sale de la Corte Federal de El Paso, Texas (EEUU). donde comenzó el juicio en su contra con la selección del jurado. El proceso continuará el próximo martes con la presentación de los argumentos por parte de la Fiscalía Federal de Estados Unidos. Los manifestantes, conformados por 19 residentes de Los çngeles, California, arribaron con el fin de apoyarlo en el proceso judicial.
El anticastrista Luis Posada sale de la Corte Federal de El Paso, Texas (EEUU). donde comenzó el juicio en su contra con la selección del jurado. El proceso continuará el próximo martes con la presentación de los argumentos por parte de la Fiscalía Federal de Estados Unidos. Los manifestantes, conformados por 19 residentes de Los çngeles, California, arribaron con el fin de apoyarlo en el proceso judicial.

HéCTOR MANUEL CASTRO / EFE

Por JUAN O. TAMAYO/jtamayo@elnuevoherrald.com

EL PASO, Texas

Los abogados del gobierno federal de EEUU tendieron una trampa a Luis Posada Carriles para que mintiera bajo juramento para poder acusar de cargos criminales al militante anticastrista, alegó su defensa el martes.

Mientras tanto, la jueza federal Kathleen Cardone advirtió que el jurado “no está muy contento que digamos” después de que otra audiencia resultó abreviada por problemas con pruebas de la fiscalía.

“Ustedes van a enajenar a los jurados si seguimos teniendo días de cuatro horas”, afirmó Cardone, quien señaló que había dicho anteriormente al jurado que el proceso duraría unas cuatro semanas.

Cardone dictaminó asimismo que una periodista que recibió un cuadro pintado por Posada, de 82 años, como regalo tiene que presentarlo en la sala del juzgado, y no puede mostrar simplemente fotografías de la obra.

Su dictamen tuvo lugar en un día en que el abogado de la defensa Felipe Millán alegó repetidamente durante su interrogatorio a un abogado del gobierno federal, que los cargos contra Posada tienen su origen en trampas tendidas por el gobierno. El abogado denegó la alegación.

Millán, abogado de El Paso cuya especialidad son las leyes de inmigración, cuestionó a la abogada del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) Gina Garrett-Jackson, radicada en Miami, sobre sus entrevistas con Posada cuando él solicitó asilo en el 2005.

Las respuestas bajo juramento de Posada en esas y otras entrevistas con funcionarios de inmigración son la base de los 11 cargos de perjurio, obstrucción y fraude de inmigración que ahora enfrenta. Las violaciones de inmigración son normalmente asuntos a juzgar por lo civil, y no por lo criminal.

Garrett-Jackson testificó que, aunque ella sabía que Posada no cumplía los requisitos para obtener asilo político debido a sus actividades pasadas, ella le hizo preguntas detalladas porque su deber era “questionar su credibilidad. . . Yo no le creí”.

Testificó además que, mientras se preparaba para el caso de Posada, ella estaba en contacto con unos ocho fiscales federales y agentes del FBI, la Policía de Aduana e Inmigración (ICE) y la Dirección Antinarcóticos (DEA).

Garrett-Jackson también testificó que ella había contactado por correo electrónico a una fiscal federal de Miami, Caroline Heck Miller, para determinar si ella consideraría la posibilidad de “un proceso por lo criminal”, pero la fiscal “no pareció interesada”.

Los cargos en contra de Posada fueron presentados finalmente en El Paso.

La abogada de DHS confirmó asimismo que, cuando le preguntó a Posada cómo había entrado a Estados Unidos, el juez que presidió la audiencia de asilo político le advirtió que el modo de entrada de la persona era irrelevante en cuanto a la decisión de concederle o no asilo.

Pero se le permitió seguir preguntando sobre el modo de entrada porque eso podría influir sobre la posible deportación de Posada.

Posada, quien por mucho tiempo residió en El Salvador y Honduras, ha dicho que él pasó a través de la frontera de México y EEUU. La fiscalía afirma que entró por Miami a bordo del yate Santrina, propiedad de exiliados cubanos.

En sus intercambios a veces acalorados con Millán, la abogada de DHS alegó repetidas veces que sus preguntas a Posada eran “muy normales” en un caso en que el solicitante de asilo político tenía un “historial criminal”.

No es la primera vez que se hacen alegaciones de que a Posada se le tendió una trampa.

La propia Cardone dictaminó en el 2007 que el gobierno federal había usado en efecto las gestiones de inmigración de Posada para reunir pruebas criminales en su contra, y desestimó varios cargos por mentir bajo juramento. Su dictamen fue anulado por apelación en el 2008, y la fiscalía presentó un nueva lista de cargos.

Las preguntas de Garrett-Jackson a Posada cubrieron todas las supuestas mentiras de las que se le acusa: que entró por México; que no confesó haber sido responsable de una serie de atentados dinamiteros en sitios turísticos de La Habana durante una entrevista de 1998 con la periodista Ann Louise Bardach; y que no tenía un pasaporte guatemalteco.

Cardone dictaminó el martes que Bardach tiene que presentar al tribunal la pintura de Posada, un paisaje cubano de 33 por 27 pulgadas, firmado por el veterano colaborador de la CIA y experto en explosivos.

La fiscalía envió la semana pasada una orden judicial de entrega del cuadro en un intento aparente de probar que Posada había tenido en un momento dado una alta opinión de Bardach. El abogado de la defensa Arturo V. Hernández afirmó la semana pasada que Bardach estaba prejuiciada contra Posada.

El abogado de Miami Thomas R. Julin, quien representa a Bardach, presentó la semana pasada una moción para anular la orden judicial de entrega del cuadro, señalando que ya ella había entregado fotografías del mismo.

Julin alegó que exigir a Bardach que trajera el cuadro de su vivienda en California a El Paso sería “irrazonable y agobiante” porque el cuadro es irrelevante con relación al caso y las fotos pueden ser un sustituto adecuado.

Alegó además que transportar el cuadro “crearía un riesgo significativo de que resultara dañado o perdido”, y que presentarlo como prueba en el caso “privaría a Ms. Bardach de su propiedad personal por un período sustancial de tiempo sin que exista justificación alguna para hacerlo”.

El fiscal Timothy J. Reardon III contesto que la moción de Julin “bordea en lo ridículo” y pidió a Cardone que la rechazara. La jueza estuvo de acuerdo.

Hernández pareció anotarse puntos cuando consiguió que un contratista del FBI admitiera que palabras tales como solicit y arrange se pueden traducir al español de varias maneras diferentes.

Posada está acusado de perjurio por haber negado a Garrett-Jackson, a través de un traductor de español, que él hubiera solicitado a alguien u organizado que alguien llevara a cabo los atentados con explosivos en La Habana.

Hernández pidió a la contratista del FBI Maria Semeraro, una miamense de origen cubano que transcribió algunas de las cintas de las entrevistas de Posada con funcionarios de inmigración, para que le diera sus traducciones de esas dos palabras.

Un intérprete judicial, quien estaba haciendo una traducción simultánea al español para Posada, usó vocablos españoles diferentes en sus traducciones.

106 periodistas fueron asesinados en el mundo en 2010

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aporrea.org

 


!Paren la violencia contra los medios! (Foto: EPA)
La organización Press Emblem Campaign, con sede en Suiza, informó que en total al menos 106 periodistas fueron asesinados en 2010.

Catorce periodistas fueron asesinados en México y en Pakistán. Diez en Honduras. Ocho periodistas fueron asesinados en Iraq. Seis en las Filipinas, cinco en Rusia, cuatro en Colombia, Brasil y Nigeria.

Press Emblem Campaign ahora considera que América Latina es el lugar más peligroso para los periodistas debido al alto número de muertes en México y Honduras.

Primeros argumentos en el juicio a Posada Carriles

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El anticastrista Luis Posada sale de la Corte Federal de El Paso, Texas (EEUU). donde comenzó el juicio en su contra con la selección del jurado. El proceso continuará el próximo martes con la presentación de los argumentos por parte de la Fiscalía Federal de Estados Unidos. Los manifestantes, conformados por 19 residentes de Los çngeles, California, arribaron con el fin de apoyarlo en el proceso judicial.
El anticastrista Luis Posada sale de la Corte Federal de El Paso, Texas (EEUU). donde comenzó el juicio en su contra con la selección del jurado. El proceso continuará el próximo martes con la presentación de los argumentos por parte de la Fiscalía Federal de Estados Unidos. Los manifestantes, conformados por 19 residentes de Los çngeles, California, arribaron con el fin de apoyarlo en el proceso judicial.

HéCTOR MANUEL CASTRO / EFE
Por JUAN O. TAMAYO
jtamayo@elnuevoherald.com

EL PASO, Texas — Para la fiscalía, el juicio de Luis Posada Carriles es un simple caso de mentir bajo juramento. Para la defensa, es una “papa caliente política”.

Entre estas dos opiniones está un supuesto espía cubano que recibió mas de $150,000 del Buró Federal de Investigaciones (FBI), un exiliado que supuestamente salió con la hija de Fidel Castro, y un escrutinio estilo Bill Clinton del significado legal de palabras como “organizar”, en este caso, un atentado con explosivos.

Las declaraciones iniciales ante el jurado por parte de la fiscalía y la defensa el miércoles dejaron en claro que el proceso contra Posada, de 82 años, un inveterado enemigo de Fidel Castro y ex operativo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), hará bastantes olas.

Ante una audiencia sorprendentemente escasa, de unas 40 personas, el fiscal Timothy J. Reardon III, empleó un tono de voz calmado y sólo la mitad de su tiempo asignado de 60 minutos para exponer los cargos contra Posada y las pruebas que él presentará.

Posada “puede hacer lo que quiera contra el régimen cubano [. . .] pero este es un caso que, en su base, en su esencia, tiene que ver con mentiras”, declaró Reardon, quien trabaja en la Sección de Antiterrorismo del Departamento de Justicia en Washington, D.C.

Posada enfrenta 11 cargos relacionados con mentir bajo juramento cuando alegó haber entrado a Estados Unidos a través de la frontera con México en el 2005; cuando negó haber jugado papel alguno en una serie de atentados con bombas en La Habana en uno de los cuales murió un turista italiano; y cuando negó tener un pasaporte guatemalteco falso.

Reardon dijo que probaría los cargos llevando al banquillo a varios testigos, entre ellos a Gilberto Abascal, un exiliado cubano que testificará que Posada fue llevado de contrabando de la costa caribeña de México a Miami a bordo del antiguo barco camaronero Santrina.

También presentará a Ann Louise Bardach, una autora que escribió que Posada había confesado su participación en los atentados de La Habana en una entrevista que él le concedió a ella en 1998.

El jurado no sólo escuchará el testimonio de Bardach, quien escribió notas sobre la entrevista que se publicaron en el New York Times, sino que además escuchará fragmentos de las grabaciones que ella hizo de las entrevistas, señaló Reardon.

Tras hacer sólo pocas referencias a los vínculos del caso con Cuba, Reardon cerró su intervención regresando a su argumento principal, citando unos versos de Walter Scott: ‘‘Oh, qué red de confusión nos creamos / cuando empezamos a mentir”.

El abogado de la defensa Arturo V. Hernández, en un discurso inicial más animado y largo, mencionó repetidamente a Cuba y describió a Posada como “un aliado de toda la vida de nuestro país”.

Posada fue un “agente encubierto de la CIA durante la Guerra Fría”, y parte de la línea de suministros ilegales del coronel Oliver North para los guerrilleros antisandinistas “contra” en Nicaragua, señaló.

Según Hernández, Posada “es inocente de todas y cada uno de los cargos”, y solamente fue acusado porque dejó mal parados a varios funcionarios estadounidenses cuando celebró una conferencia de prensa en Miami poco después de llegar a Estados Unidos en el 2005.

“El es una papa caliente para el gobierno”, agregó Hernández.

En cuanto a su estrategia de defensa, Hernández indicó que iría desde negaciones rotundas de algunos de los cargos a refutaciones legales de otros y ataques a la credibilidad de las pruebas de la fiscalía.

Posada no mintió bajo juramento a los funcionarios federales de inmigración, dijo Hernández, “porque él dijo la verdad. El dijo esencialmente la verdad”.

Los cargos de que Posada mintió acerca de “solicitar” y “organizar” los atentados en La Habana se refieren a palabras que él describió como “términos técnicos”, palabras que tienen significados muy específicos en el contexto legal.

Posada tampoco asumió la responsabilidad de los atentados con explosivos en la entrevista con Bardach, añadió Hernández, sino que le concedió la entrevista “porque su papel era el de dar publicidad” a los ataques y ahuyentar de Cuba a los turistas extranjeros.

Alegó que las grabaciones de la entrevista de Bardach “no son auténticas” –tienen 16 secciones borradas, una de ellas de más de cuatro minutos de duración–, y que ella ha criticado repetidamente al exilio cubano. Hernández describió a Bardach y al New York Times como “prejuiciados”.

Abascal, un miembro de la tripulación del barco Santrina, negó inicialmente que Posada había estado a bordo del mismo cuando tocó puerto en Miami, pero cambió su historia pocos días después de que el FBI lo contratara como informante pagado. Ha recibido más de $150,000 hasta la fecha, señaló Hernández.

De acuerdo con Hernández, Abascal es además un espía de Cuba que ha tenido al menos seis contactos con agentes de la inteligencia castrista, sufre de problemas de salud mental y cometió perjurio en su propia solicitud para obtener la ciudadanía estadounidense.

Otro cubano exiliado, Antonio Alvarez, que se espera testifique haber visto explosivos en una oficina de Ciudad Guatemala que compartió con Posada, supuestamente tuvo unas citas con una hija de Fidel Castro –Hernández no mencionó el nombre de ella– y contactos con el gobierno cubano.

Hernández se las arregló para mencionar a los jurados en términos generales que ellos deberían sospechar de toda prueba cubana en contra de Posada que presente la fiscalía, debido a que el gobierno de los Castro miente con regularidad y considera a Posada su principal enemigo en el exilio.

“El ha sido perseguido por ellos”, subrayó Hernández. Las pruebas cubanas, relacionadas aparentemente con los atentados de La Habana y unas actividades en Guatemala, son por lo tanto “pruebas simplemente malas, poco confiables”.

La jueza de distrito federal Kathleen Cardoen afirmó que ella podría permitir luego a Hernández presentar más detalles –él quería mencionar nueve instancias específicas de supuestas mentiras– pero sólo si él presenta primero pruebas duras de que el gobierno cubano ha mentido.

Casi inadvertido en medio de los argumentos iniciales estaba el propio Posada, vestido con un traje marrón y escuchando la traducción simultánea al español del proceso por medio de unos audífonos inalámbricos.

Sentado en el puesto del acusado, su aspecto físico era algo frágil, pero pareció estar mentalmente alerta y reconoció a una persona que no había visto en más de una década.

Jueza asesta primer golpe a la defensa de Luis Posada Carriles

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El anticastrista Luis Posada Carriles sale de la Corte Federal de El Paso, Texas (EEUU). donde comenzó el juicio en su contra con la selección del jurado. El proceso continuará el próximo martes con la presentación de los argumentos por parte de la Fiscalía Federal de Estados Unidos. Los manifestantes, conformados por 19 residentes de Los çngeles, California, arribaron con el fin de apoyarlo en el proceso judicial. EFE/Héctor Manuel Castro
El anticastrista Luis Posada Carriles sale de la Corte Federal de El Paso, Texas (EEUU). donde comenzó el juicio en su contra con la selección del jurado. El proceso continuará el próximo martes con la presentación de los argumentos por parte de la Fiscalía Federal de Estados Unidos. Los manifestantes, conformados por 19 residentes de Los çngeles, California, arribaron con el fin de apoyarlo en el proceso judicial. EFE/Héctor Manuel Castro

HéCTOR MANUEL CASTRO / EFE
Por Juan O. Tamayo
jtamayo@elneuvoherald.com

La jueza que lleva el proceso contra Luis Posada Carriles asestó el martes un golpe inicial a su defensa, diciendo que no le permitirá alegar que el gobierno cubano falsifica a menudo pruebas judiciales.

Arturo V. Hernández, el abogado del hombre que Cuba considera un terrorista y que sus partidarios elogian como un luchador por la libertad, había planeado mencionar nueve casos de falsificación si se presentaban en el juicio pruebas brindadas por Cuba.

Entre sus ejemplos estaba el juicio en Miami de los cinco espías cubanos, y una investigación del asesinato de cuatro miembros de los Hermanos al Rescate en 1996.

El fiscal Tim J. Riordan III objetó repetida y a menudo sarcásticamente en su alegación en contra de la defensa ante la jueza de distrito federal Kathleen Cardone.

“Este no es el History Channel. . . El régimen de Cuba no es el acusado en este caso”, declaró. “Esto no es para The Miami Herald”.

Cardone dijo que se inclinaba a aceptar el argumento de Riordan, pero dio plazo a Hernández hasta la mañana del miércoles para presentar un argumento por escrito.

La primera discusión del juicio, que comenzó el lunes, estalló apenas minutos después de que los jurados –siete mujeres y cinco hombres, más cuatro juradas sustitutas, de los cuales diez parecen ser hispanos– ocuparán sus asientos.

Hernández dijo que tenía que hacer una exposición detallada de las supuestas mentiras de Cuba debido a que la fiscalía planea hacer testificar a tres agentes cubanos sobre una serie de atentados con bombas ocurridos en La Habana en 1997, y presentar 6,500 documentos generados por el gobierno cubano.

Cardone dijo que Hernández tendrá la oportunidad de cuestionar la autenticidad de las pruebas cubanas, pero que sus nueve ejemplos de mentiras eran “irrelevantes”.

Posada está acusado de haber mentido cuando negó bajo juramento haber jugado papel alguno en los atentados de La Habana, haber mentido sobre el modo en que entró a Estados Unidos en el 2005 y haber mentido también sobre un pasaporte guatemalteco falso.

Cardone pareció asimismo limitar la capacidad de Hernández de cuestionar las motivaciones de los funcionarios de inmigración federales que interrogaron a Posada en El Paso en el 2005 y el 2006 sobre su entrada a Estados Unidos.

Nueve de los cargos de mentir provienen de las entrevistas, sobre las cuales Cardone dictaminó en el 2007 que no estaba diseñadas para considerar sus solicitudes de asilo y naturalización, sino para crear un caso criminal en su contra. Su decisión fue anulada más tarde en un tribunal de apelación.

Hernández puso en claro que él planeaba hacer de Cuba un elemento central del juicio. ‘‘En Cuba, el asunto está estrechamente relacionado con este caso”, dijo.

“Existe un inveterado prejuicio del gobierno de Cuba en contra de mi cliente”, añadió, refiriéndose al medio siglo de actividades anticastristas de Posada, de 82 años de edad, que lo han colocado en el tope de la lista de los enemigos del régimen de la isla.

Al parecer, Hernández tenía la esperanza de usar sus ataques en contra de Cuba para arrojar dudas sobre las pruebas en contra de Posada y tal vez desviar la atención del jurado del acusado a las fechorías de La Habana.

Por su parte, Riordan puso en claro que él trataría de evitar la mención de Cuba tanto como le sea posible, y que en cambio se centraría en las fuertes pruebas relacionadas con el papel de Posada en los atentados de La Habana y en sus entrevistas de inmigración en El Paso en el 2005.

Cardone dijo que el juicio continuaría el miércoles a las 10 de la mañana de El Paso (12 del mediodía en Miami) con argumentos iniciales por parte de la fiscalía y la defensa.

Cardone hizo énfasis en la importancia del caso de Posada al señalar que ella había convocado a 130 jurados potenciales –más de tres veces su cantidad usual de 42– para asegurar que tuvieran suficientes jurados elegibles para llenar los 16 puestos en el juzgado.

Al final, solamente se consideró a 57 jurados potenciales. Diecisiete de ellos fueron eliminados por diversas causas, se excusó a dos, y los 16 jurados y sustitutos salieron de los restantes 38.

Hernández trató de eliminar inútilmente a todos los jurados que admitieron haber leído o escuchado en la prensa que Posada había sido acusado de haber puesto una bomba en 1976 en un avión de pasajeros cubano en el que murieron 73 personas, diciendo que un “acto tan atroz” afectaría la manera de pensar de cualquier jurado.

La mayoría de los reportajes nunca mencionaron que Posada fue absuelto en ese caso por un jurado militar de Venezuela. Ese dictamen fue anulado más tarde, y Posada escapó de una cárcel venezolana antes de que pudieran juzgarlo de nuevo. Cardone rechazó la mayor parte de las mociones de Hernández.

Mientras tanto, se reportaron otros tipos de confrontaciones en el Hotel Camino Real, cerca del juzgado, donde se ha visto varias veces a Posada y algunos de sus abogados. No está claro si ellos se están quedando en ese hotel.

José Pertierra, abogado estadounidense que representa a Venezuela en su intento de extraditar a Posada para un nuevo juicio sobre el caso del avión de Cubana de Aviacion, dijo haber sido amenazado de muerte cuando se topó el lunes en el hotel con uno de los partidarios de Posada.

Pertierra dijo que pensaba presentar una queja al FBI sobre la amenaza que, según dijo, había sido presenciada por un periodista de la red venezolana de televisión Telesur.

Durante el fin de semana, una mujer miembro de un grupo estadounidense que exige la liberación de los cinco espías cubanos que están en cárceles federales de Estados Unidos, le gritó “¡terrorista!” a Posada tras encontrarse con él en el hotel.

La mujer dijo luego a una estación local de televisión que ese había sido ‘‘el mejor día de mi vida”. Cuando le preguntaron por la reacción de Posada, respondió que él le había sacado la lengua.

Un atentado planificado durante meses

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Jared Lee Loughner

Jared Lee Loughner.-

La policía halla pruebas de que el ataque a Giffords fue premeditado

Agentes federales han encontrado en el domicilio de Jared Lee Loughner, el joven de 22 años detenido como presunto responsable de la matanza de Tucson, un sobre guardado en una caja fuerte con diversas notas que respaldarán ante la justicia la tesis según la que el acusado del ataque contra la congresista demócrata Gabrielle Giffords actuó solo y con premeditación. El Gobierno presentó ayer cinco cargos contra Loughner, incluido uno por el intento de asesinato de Giffords. El detenido llevaba meses planificando la muerte de la congresista en un acto público. En el sobre encontrado por el FBI, Loughner había escrito las siguientes frases, tan inconexas como sus mensajes colgados en YouTube: “mi asesinato”, “lo planeé previamente” y “Giffords”. Entre los otros cargos presentados contra el joven de 22 años está el de asesinato del juez federal John Roll y de la asistente de Giffords, Zimmerman.

El presunto criminal llamó a una compañera de clase “asesina de bebés”

Loughner comparecerá hoy ante un tribunal federal de Phoenix alrededor de las diez de la noche (hora peninsular española), según ha informado el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Actualmente, Loughner -que todavía no tiene un letrado que le represente- permanece bajo custodia policial a la espera de que se celebre esta primera vista, en la que le serán leídos los cinco delitos que le imputa la Fiscalía Federal.

Los cuerpos policiales implicados en la investigación revelaron además que Loughner es una persona mentalmente inestable que ya intentó una matanza similar en 2007 y que en los pasados meses había protagonizado numerosos incidentes con las autoridades de la institución educativa en la que había estudiado hasta octubre. El director del FBI, Robert Mueller, llegó ayer a la escena del crimen para gestionar las investigaciones, a petición del presidente Barack Obama. Cooperan en las pesquisas 12 cuerpos policiales.

Mueller confirmó que el objetivo de los disparos de Loughner era la congresista Gabrielle Giffords. También reveló que el FBI tiene pruebas de que intentó otra matanza hace cuatro años. Las autoridades buscaron, durante la mañana de ayer, a un segundo varón que aparecía en unos vídeos de seguridad junto al atacante. Resultó ser un taxista que condujo a Loughner hasta el centro comercial donde disparó a Giffords y a sus acompañantes. El FBI le liberó de cualquier responsabilidad.

Loughner es alguien “mentalmente inestable”, según explicó el sheriff del Condado de Pima, Clarence Dupnik. Residía con su familia a ocho kilómetros del lugar del tiroteo. Utilizó para la matanza una pistola semiautomática modelo Glock de nueve milímetros, comprada en noviembre. En el momento de su arresto, el arma estaba cargada con 30 balas. Tenía en su posesión otras tres recámaras. Llevaba también un cuchillo. Cuando empezó a disparar, pasadas las 10 de la mañana del sábado, se hallaba a 4,5 metros de Giffords. Diversos testigos declararon que no apuntó únicamente a la congresista, sino que disparó una ráfaga a ciegas.

El FBI ha intentado interrogar a Loughner, pero el detenido no está cooperando con la investigación y se ha acogido a su derecho a no autoincriminarse. En Internet, sin embargo, ha dejado un nutrido rastro de vídeos y mensajes escritos en los que expresa ideas extravagantes sobre control mental, la posibilidad de crear nuevos lenguajes y el analfabetismo de sus vecinos.

Según asegura Loughner en su perfil de YouTube, entre sus libros favoritos se cuentan El Manifiesto comunista y Mi Lucha, de Adolf Hitler. En sus vídeos asegura que intentó alistarse en el Ejército, pero fue rechazado, algo que confirmó el Pentágono. El 15 de diciembre parecía prever que iba a ser abatido en su matanza, dado que tituló un vídeo publicado ese día como Mis pensamientos finales, que incluye textos carentes de sentido lógico: “El Gobierno aplica control mental y lavados de cerebro sobre sus ciudadanos mediante el control de la gramática”.

El atacante estudió entre 2005 y 2010 en el colegio universitario del Condado de Pima. Sus gestores han confirmado que Loughner abandonó la institución en octubre tras diversos altercados en el campus y ser amonestado varias veces.

Sus compañeros de clase narraron ayer un incidente relativamente reciente en que Loughner había llamado a una compañera de clase “asesina de bebés” cuando esta leyó un poema sobre un aborto. Una ex compañera de clase, Caitie Parker, escribió en Twitter: “Era, políticamente, un radical y conoció a Giffords una vez antes de 2007. Me dijo de ella que era estúpida y poco inteligente”.

Amenazas cumplidas! El Tea Party bajo la lupa

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El comité de apoyo a Sarah Palin señaló con una diana a 20 congresistas demócratas.

 

El controvertido mapa del comité de apoyo a Sarah Palin.

Desde todas las instancias políticas y policiales estadounidenses se llamaba ayer a la calma y la contención de especulaciones sobre las posibles motivaciones tras el tiroteo en Tucson. Sin embargo, nada podía evitar que ciudadanos y analistas apuntaran a la realidad de los últimos años, cuando EEUU ha sufrido una radicalización en el discurso público, sobre todo con el apogeo de movimientos ultras como el Tea Party, y una polarización entre conservadores y progresistas.

Poco después de que empezara a extenderse la noticia del tiroteo, periodistas y blogeros recuperaron un controvertido mapa político que el Comité de Acción Política de Sarah Palin colgó tras la aprobación de la ley de reforma sanitaria. En ese mapa se habían identificado a 20 congresistas demócratas que dieron su voto a la ley, incluyendo Gabrielle Giffords, tiroteada ayer. Estaban en distritos que en alguna ocasión habían votado por los republicanos y se instaba a recuperarlos para los conservadores en las elecciones de noviembre.

No habría tenido más relevancia si en ese mapa de EEUU los distritos que se pretendía recuperar no hubieran estado marcados con puntos de mira como los que usan los rifles para apuntar a una diana. O si tras la aprobación de la ley no se hubieran transformado en ataques vandálicos contra oficinas de congresistas demócratas (incluyendo la de Giffords) lo que habían sido meses de amenazas y de violencia semántica.

Ayer mismo el polémico mapa desapareció de su web original y Sarah Palin colgó en su página en Facebook un mensaje de condolencia para la familia de Giffords y de las otras víctimas: «Rezamos por las víctimas y sus familias y por paz y justicia».

No fue suficiente para que muchos denunciaran ayer a los conservadores y, sobre todo, a los líderes y seguidores del radical Tea Party por alentar la violencia. Redes sociales como Twitter eran un hervidero recuperando declaraciones y documentos donde se confirma la peligrosa incitación a la violencia que ha rodeado a los republicanos.

«Dispara una M16»

Un periodista de The Atlantic, por ejemplo, recuperó un anuncio publicado en Arizona en junio en el que se leía: «Pon la victoria en la diana para noviembre. Ayuda a sacar a Gabrielle Giffords de su cargo. Dispara una M16 automática para Jesse Kelly (el rival del Tea Party al que Giffords acabó imponiéndose y que aparecía junto al texto con ropa militar y un arma).

La propia Giffords había declarado después de que se lanzara un ladrillo contra su oficina y refiriéndose al mapa de Palin: «Cuando la gente hace cosas como esa tienen que saber que hay consecuencias». Al ser preguntado ayer sobre si tenía enemigos, su padre respondió: «Sí, todo el Tea Party».

El tiroteo de Arizona reaviva el debate sobre la violencia y la crispación en la política de EE UU

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La congresista Gabrielle Gifford lucha por su vida tras recibir un disparo en la cabeza.-

El principal sospechoso, identificado como Jared Lee Loughner, de 22 años, ya había realizado amenazas.-

Vigilias en Arizona y conmoción en Washington.

Vigilias en Tucson

Numerosas personas han organizado vigilias tras el tiroteo que sacudió ayer al Estado de Arizona- REUTERS

El supuesto autor del ataque de Tucson. 

Fotografía del supuesto autor de los disparos en Tucson, Jared Lee Loughner. La imagen, tomada para el anuario del instituto Mountain View en 2006, ha sido difundida por un vecino del supuesto agresor a la agencia Associated Press.- ASSOCIATED PRESS

Gabrielle Giffords 

Gabrielle Giffords cuando tomó posesión de su cargo como senadora- AP

Audio

Debate sobre la masacre ocurrida en Arizona

AUDIO – Cadena Ser – 09-01-2011

El tiroteo de Arizona, en el que murieron ayer seis personas y resultó herida gravemente la congresista demócrata Gabrielle Gifford, ha reavivado el debate sobre la violencia y la degradación en la política estadounidense. Mientras la legisladora lucha por su vida en el hospital University Medical Center de Tucson tras recibir un disparo en la cabeza, cientos de personas se han movilizado para realizar vigilias esta madrugada.

Jesús Cintora entrevista en ‘Hora 14 Fin de semana’ al portavoz de los republicanos en España, Edward Ruf, y a Rich Kurtzman, representante del partido demócrata en España, sobre la masacre de Arizona. -

El mundo político, sacudido por el ataque, se pregunta los verdaderos motivos que tuvo el joven identificado como Jared Lee Loughner, de 22 años, para abrir fuego contra la congresista y el grupo de gente que le acompañaba en un acto político. El sheriff del condado de Pima, Clarence Dupnik, lo tiene claro: sospecha que la congresista era el blanco principal del tiroteo. “Nos hemos convertido en una meca para el prejuicio y la intolerancia”, ha dicho Dupnik al referirse a Arizona, Estado que en los últimos años ha sido escenario del divisivo debate sobre la inmigración ilegal.

“Solo hay que ver cómo responden estos desequilibrados a la bilis que sale de ciertas bocas cuando hablan de acabar con el Gobierno”, ha dicho el sheriff, en referencia a Loughner, detenido como autor de los disparos. “Toda esa rabia, ese odio, la intolerancia que se están viendo en este país comienza a ser escandaloso”.

Giffords, de 40 años, fue tiroteada durante un acto público fuera de un supermercado de Tucson. Junto a la legisladora fueron heridas por los disparos otras 18 personas. En un primer momento se informó de la muerte de la congresista. Después de operarle de emergencia, los médicos se muestran optimistas de su recuperación, a pesar de que sigue en estado crítico.

El atentado contra Giffords, apenas tres días después de que tomara posesión de su cargo en un nuevo Congreso dominado por la oposición republicana, reproduce en este país escenas de violencia política que han acompañado dramáticamente a esta democracia desde su nacimiento. De nuevo, el tiroteo de un líder político pone sobre la mesa algunos aspectos siniestros de esta sociedad, de ciertos individuos y del efecto, sin duda indeseado, que el fragor del debate ideológico puede llegar a tener en mentes enfermas o fanatizadas.

La congresista aparecía en una lista que la cara más visibles del movimiento ultraconservador Tea Party, Sarah Palin, hizo pública el año pasado sobre los enemigos a batir en las elecciones de noviembre de 2010. Aunque la grosera presentación de esa lista -con dianas apuntando a los Estados de los congresistas mencionados y el ominoso título de “No se retiren, recarguen”- provocó las iras justificadas de muchas personas, la lista se refería a 20 congresistas que habían votado a favor de la reforma sanitaria y que pertenecían a distritos ganados por los republicanos en las presidenciales de 2008, es decir susceptibles de ser recuperados por la oposición en 2010.

Especulaciones y conexiones similares van a ser inevitables hasta que la investigación avance. Es indiscutible que el clima político en Estados Unidos se ha envenenado desde la aparición del Tea Party y, aunque este múltiple crimen sea únicamente la reacción individual de un personaje atrabiliario que llenaba Internet con absurdas reflexiones, el debate sobre la responsabilidad de la clase política está servido.

Tras la matanza de Arizona, el debate ha caldeado la Internet. Las redes sociales han bullido de comentarios sobre el tiroteo. El nombre de la congresista y el del autor de los disparos son trending topics mundial en Twitter.

Un joven “inestable”

Según el sheriff Dupnik, el autor de los disparos ya había realizado amenazas de muerte en el pasado aunque ninguna de ellas contra la legisladora. Dupnik también ha apuntado que las autoridades no creen que haya llevado a cabo el atentado por su cuenta, y buscan a un segundo sospechoso. El FBI ha difundido una imagen tomada por una videocámara en el lugar cercano al tiroteo que muestra a un hombre blanco, de entre 40 y 50 años.

El sheriff consideró que Loughner es un individuo posiblemente afectado por “un problema mental” que le convierte en una persona “especialmente susceptible” a declaraciones fervorosas procedentes de los elementos antigubernamentales, que convierten a los funcionarios públicos en objetivo de sus invectivas.

“Y eso es lo más triste de lo que está sucediendo en América: muy pronto, nos vamos a quedar sin gente razonable y decente que esté dispuesta a arriesgarse para servir al pueblo”, ha dicho.

La Oficina Federal de Investigación (FBI) está investigando si Loughner es la misma persona que publicó en Internet un manifiesto en el que se acusaba al Gobierno de controlar las mentes de los ciudadanos y en el que se solicitaba la adopción de una nueva moneda para el país. En una serie de videos de YouTube , una persona que se identifica como Jared Lee Loughner se queja de que el Gobierno controla las mentes de sus ciudadanos, de las leyes de traición, de los soñadores analfabetos y de la moneda estadounidense.

“El Gobierno está controlando las mentes y lavando el cerebro a la gente a través del control de las normas de la gramática”, escribió esta persona en uno de los videos, que contienen música y texto en blanco sobre un fondo negro. “No, no voy a pagar la deuda con una moneda que no está respaldada por el oro y la plata. No, no voy a confiar en Dios”, remacha. Loughner, de 22 años residente en Tucson, fue detenido momentos después del tiroteo. Dupnik ha asegurado que todo lo que puede asegurar es que el joven tiene “problemas mentales, y aunque no está loco, es una persona inestable”.

Detractora de la ley contra la inmigración ilegal

Giffords, que había sido reelegida en el cargo en las pasadas elecciones legislativas, participaba en uno de los encuentros llamados Congress on your corner (Congreso en tu esquina), cita en la que los legisladores y los ciudadanos tienen la oportunidad de hablar cara a cara.

Durante el acto, el autor de los disparos se acercó a alrededor de un metro de distancia de Giffords y abrió fuego. Según Andrea Gooden, uno de los testigos citados por la agencia Reuters, el autor del tiroteo apretó el gatillo al menos en 15 ocasiones. El acto de este domingo era el primero al que Giffords acudía tras su reelección en las elecciones del pasado 2 de noviembre que se produjeron en un clima de gran crispación política por la aprobación en abril del año pasado de la polémica ley contra la inmigración ilegal.

El presidente Barack Obama compareció en televisión para condenar el ataque -”inaceptable en una sociedad libre”, dijo- y asegurar que se averiguará lo ocurrido. “Vamos a llegar al fondo de esto, vamos a resolver esto”, prometió. Y el flamante líder de la mayoría en la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, se apresuró a condenar el grave suceso. “Actos y amenazas de violencia contra empleados públicos no tienen sitio en nuestra sociedad”, ha afirmado Boehner. “Nuestras oraciones están con la congresista Giffords, sus empleados, todos los heridos y sus familias. Es un día triste para nuestro país”.

La congresista demócrata es una ferviente detractora de la ley aprobada por la Gobernadora republicana Jan Brewer sobre la ley antiinmigracióny también tiene en su agenda asuntos de gran calado como el control de los violentos carteles de droga mexicano o la investigación con células madres. Su última comparecencia en televisión antes del ataque fue en la cadena Fox para defender un recorte del salario de los miembros del Congreso en un 5%, asunto al que estaba en estos momentos decicando la mayor parte de su tiempo.

Pese a la frontal oposición a Giffords desde el seno del Tea Party, rama ultraconservadora ligada al Partido Republicano, sus activistas en Tucson han rechazado el tiroteo. “Quiero expresar con contundencia”, ha manifestado uno de sus fundadores, DeAnn Hatch, “que no defendemos la violencia”. “Es una tragedia”, ha afirmado.

Este ataque no ha sido el primero sufrido por la congresista . La oficina en Tucson de Giffords fue una de las tres sedes demócratas asaltadas en marzo antes de la aprobación de la reforma sanitaria de Obama. Giffords, casada con el astronauta Mark Kelly, tomó su asiento en la Cámara de Representantes en enero de 2007.

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