Funes llama a la unidad y a la concertación

En un breve discurso, el presidente electo prometió respetar la Constitución y el régimen de libertades, convirtiendo al país en la economía más dinámica de Centroamérica y fortaleciendo las relaciones con Estados Unidos.


Por Lauri García Dueñas / Fotos de Mauro Arias

Mauricio Funes hizo una larga lista de agradecimientos. A sus votantes, a su partido, a su familia, a su equipo, y a sus amigos. Luego de una hora de espera, la prensa nacional e internacional y los invitados de honor, sudorosos y atestados en un pequeño salón del Hotel Sheraton, de la capital, escuchaban atentamente las primeras palabras del presidente electo.

“Lo he dicho y lo repito, mi gobierno estará animado por el espíritu de la unidad nacional. La construcción de la unidad nacional exige dejar de lado ya, en este mismo instante, la confrontación y el revanchismo”, dijo. Luego se proclamó: “Gracias al mandato que me ha otorgado el pueblo salvadoreño me convierto, sin lugar a dudas, con los datos escrutados hasta el momento y dados a conocer por el Tribunal Supremo Electoral, en el presidente electo de todos los salvadoreños”.

En el primer análisis, en su conferencia de prensa truncada –ya que no se habilitaron preguntas para los periodistas, aunque al principio se habían anunciado cuatro intervenciones de la prensa-, en su primer discurso como presidente electo, aseguró: “El respaldo que ha obtenido mi candidatura, la fórmula presidencial y mi partido, el FMLN, ha demostrado al mundo entero que El Salvador está preparado para la alternancia gubernamental”.

Ofreció la mano a sus ahora opositores, antes contrincantes de elección: “Como presidente electo de todos los salvadoreños y salvadoreñas, buscaré beneficiar a la mayoría de la población, independientemente de sus preferencias políticas. Saludo a mis adversarios con respeto, reconozco su empeño y les expreso mi disposición al intercambio libre de ideas, en función de los intereses nacionales y el fortalecimiento de la democracia. Ahora desde este momento el partido Arena pasa a la oposición”. Y le siguieron una ola de aplausos.

Reiteró sus promesas de campaña: “El mensaje profético de nuestro obispo mártir monseñor Óscar Arnulfo Romero, desde un claro apostolado, dijo que la iglesia tendría una opción preferencial por los pobres. Esa será la ruta de mi accionar, buscando siempre favorecer en forma preferencial a los pobres y excluidos”.

El fuerte de sus promesas está radicado en intentar levantar una economía en crisis. “Construiré una economía dinámica eficiente y competitiva y promoveré la creación de una amplia base empresarial. Nuestro propósito es convertir a El Salvador en la economía más dinámica de Centroamérica. A ese esfuerzo, invito a todos los empresarios medianos, grandes y pequeños, a que contribuyan a la construcción de un nuevo país”.

Intentando imponerse a los elementos de la campaña en su contra, que lo acusaban de querer implementar una política exterior al estilo de presidente venezolano Hugo Chávez, aclaró: “Fortaleceré las relaciones internacionales e implementaré una política exterior independiente, basada en la protección y fomento de los intereses nacionales. La integración centroamericana y el fortalecimiento de las relaciones con Estados Unidos serán aspectos prioritarios en nuestra agenda de política exterior”.

En varias ocasiones reiteró su deseo de apegarse a la Constitución: “Mi gobierno tendrá un compromiso incondicional con la Constitución, la democracia y la vigencia plena del estado de derecho, trabajaré incansablemente por el régimen de libertades y el respeto escrupuloso a la crítica y a la libertad de expresión y a todos los cultos religiosos”.

Antes de que los empresarios entren en pánico por este cambio de gobierno, subrayó: “El régimen económico establecido por la Constitución de la República es la propiedad privada, ésta y la seguridad jurídica tendrán el mayor respeto y serán objeto de atención especial. La estabilidad macroeconómica y el ejercicio fiscal responsable serán objetivos que se realizarán con transparencia y fieles a las instituciones democráticas”.

Las ovaciones continuaron. Cerca del discursante sobresalieron el alcalde de Santa Tecla, Óscar Ortiz; el dirigente de CD Héctor Dada; el ex alcalde de San Salvador, Héctor Silva; miembros del FDR; la ex rectora de la Universidad de El Salvadorl, María Isabel Rodríguez, y muchísimos simpatizantes del FMLN, además del cuerpo de asesores y miembros de la campaña.

También destacó la presencia de la jueza de ejecución de medidas a menores de San Salvador, Aída de Escobar, quien comentó que el presidente electo la ha buscado para asesorarse en el tema de seguridad y afirmó que el nuevo gobierno intentará enfocarse en la prevención y no en la represión, con el fin de solucionar uno de los principales problemas del país.

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