“No me gusta usar la palabra mentira, pero no nos dieron la información real”

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Federico Colorado, presidente Asociación Nacional de la Empresa Privada

El presidente Saca, premeditadamente o no, no dio datos reales sobre las cuentas del país. A la luz de las declaraciones del gabinete después de la elección presidencial, Federico Colorado sospecha que el problema de las finanzas del Estado no es nuevo, pero se mantuvo oculto. Y luego echa una mirada crítica a una de las prácticas que considera llevaron a lo que describe como una situación “muy grave”: “Con lo que se ha pagado en subsidio ya se hubiera pagado la presa El Chaparral”.

Rodrigo Baires Quezada
cartas@elfaro.net

¿Qué concluye la empresa privada sobre la crisis económica en el país?
Los primeros datos que se tienen del comportamiento económico en el presente año son preocupantes. Estamos viendo descensos importantes en las remesas, las exportaciones y los ingresos tributarios. Estos tres temas son importantes para mantener la estabilidad, impulsar el desarrollo del país y, sobre todo, mantener índices de crecimiento económico aceptables. Vemos la situación complicada. Se anticipaba que este sería un año de grandes desafíos. En el caso de El Salvador ya habíamos advertido que iba ser especial por el tema de las elecciones, que genera especulación, reservas e incertidumbre. Por eso lo que está haciendo el presidente electo Mauricio Funes me parece bastante atinado: enviar señales de mucha apertura, de unidad, de concertación y de diálogo. Creo que esa es la actitud correcta porque el país lo que necesita es recuperar los niveles de confianza, despertar el entusiasmo en todos los sectores, no sólo para esta coyuntura sino también para el mediano y largo plazo.

¿Qué números manejan ustedes de estas bajas?
Si mal no recuerdo, en remesas anda alrededor del 4%; en desempleo hay un acumulado desde el año pasado hasta marzo que ronda entre los 30 mil y los 40 mil empleos menos; se está proyectando un crecimiento inferior al 1% del PIB, que ya es bastante preocupante; y la recaudación tributaria reporta reducciones importantes. Aunque en este último dato hay que hacer una lectura apropiada porque hay que saber cuánto ha dejado de percibir el fisco por las importaciones de petróleo. Esto hay que dimensionarlo para ver cuál es la disminución real de la recaudación producto de la desaceleración económica.

¿Se han abierto canales de comunicación para conocer las cifras macroeconómicas?
Bueno, las cifras que conocemos son las que ustedes también conocen, que son de dominio público. No hemos tenido una reunión puntual y particular para ver este tema con el actual gobierno. Pero sí es preocupante que las cifras preliminares que da el Banco Central de Reserva (BCR) están indicando esta crisis.

Entre diciembre de 2008 y los primeros días de marzo de este año, el gobierno planteaba un crecimiento del 2.5% del PIB, aunque ya CEPAL, Fitch, Fusades y J. P. Morgan, por ejemplo, hablaban de entre 1% y -0.5%. ¿Cómo un gobierno que tiene los datos puede manejar una cifra tan optimista?
Los datos son los mismos para todas las personas. Creemos que, sin dunda, fue un panorama muy optimista del gobierno y también pudo haber habido un ingrediente político de cara a las elecciones en la proyección. Y esto segundo no se puede quitar del análisis. La realidad es que para este año, con suerte, estaremos creciendo arriba del 1% porque todo parece indicar que será menos.

Dice que pudo haber un ingrediente político. ¿El abordaje político e la crisis no fue el más adecuado?
Digamos que definitivamente todo es mejorable. Pero las acciones que se tomaron, no sólo de parte del gobierno sino también de la Asamblea Legislativa, fueron las correctas. Asegurar la sostenibilidad fiscal para el próximo quinquenio era importante y la aprobación de los créditos internacionales fue una buena señal que se dio al país y al nuevo gobierno. También el gobierno hizo lo correcto al contratar oportunamente los fondos BID para el sector productivo. El problema es que no sabemos de qué alcance es esta crisis, nadie sabe cuánto tiempo puede durar. Si algo podemos adelantar al nuevo gobierno es que hay que hacer todas las gestiones para implementar medidas audaces. Usted está viendo lo que los países desarrollados están haciendo con tal de que no caigan sus sistemas productivos. También se tiene que analizar mucho el tema de los subsidios. Creo que eso puede ser una de las válvulas que quite presión al tema fiscal. Ya se eliminó el de energía eléctrica y hay que hacer los mismos análisis en el caso del agua, gas y transporte.

Pregunto si el abordaje político fue el más adecuado porque, aunque se tomó algunas medidas como estos créditos, no se dieron a conocer los datos macroeconómicos del país. Y los analistas dicen que en este momento una de las medidas a tomar es sincerar las cifras y reconocer públicamente cómo está el país para que los actores económicos y sociales puedan tomar decisiones. ¿Hizo esto el gobierno?
No, definitivamente que el manejo de los datos públicos no se ha hecho con la prontitud debida. Creo que en eso, los medios de comunicación pueden hacer una buena presión para que esta información esté disponible lo más rápido posible.

El presidente Saca había anunciado una eliminación gradual del subsidio a la energía eléctrica hasta agosto, pero lo eliminó en marzo. ¿Cómo afecta esto a las proyecciones en la empresa privada?
Pues ahora tenemos que ser más eficientes en el manejo de la energía eléctrica y ponerle más atención -lo que mucha gente no hacía por el bajo costo que ésta tenía- al uso de un recurso estratégico. De hecho, la demanda de energía está bajando. El problema de los subsidios generalizados es que la gente no siente el costo real de las cosas y las desperdicia. Aquí había un desperdicio exagerado y lo mismo ocurre con el agua. Y esto, aunque afecta al sector empresarial, tenemos que estar claros que lo que se estaba haciendo estaba mal hecho y lo habíamos señalado.

¿La eliminación del subsidio antes de lo prometido no afectó las proyecciones de inversión que tenían las empresas?
Hay que ver sector por sector. Si vemos el porcentaje de la energía con respecto al costo de ventas es muy bajo en la mayoría de sectores. No debería de tener un impacto muy grande en términos de inflación, no debería. Hay personas que esto lo han magnificado y mandan un mensaje negativo.

¿Por qué el gobierno quita el subsidio en marzo cuando había prometido mantenerlo hasta agosto y decía que tenía dinero para mantenerlo?
Bueno, definitivamente, eso lo que quiere decir es que de lo que se nos había dicho a la realidad era muy diferente. A nosotros se nos había asegurado que esas escalas en la eliminación del subsidio eran porque eran posibles, que se tenía los recursos, que no había problema en la implementación, que las finanzas del gobierno estaban bien, que no había problemas para el pago del subsidio de energía eléctrica… Todo eso se nos dijo.

¿Nos mintieron?
Entonces… Sí, no nos dijeron… No me gusta usar la palabra mentira pero no nos dieron la información real. Y eso sí genera una situación en la que uno dice: “Hombre, lo más probable es que las finanzas del Estado han estado muy mal desde hace mucho tiempo, pues”. Otra señal importante la puede ver en el tema del subsidio al transporte.

Que no se cancela desde mediados de diciembre.
Eso lo pagamos usted y yo cada vez que echamos gasolina.

Y cada vez que se hacen llamadas internacionales.
Correcto, lo estamos pagando. O sea que la fuente de los recursos está bien identificada y no deberían de haber esos problemas para pagar. Sin duda después de las elecciones hay un sinceramiento, digamos, de la realidad de las finanzas públicas.

¿No es irresponsable mantener un subsidio impagable y no darlo a conocer?
Es que creo que todo el mundo estaba diciendo a claras y altas voces desde hacía bastante tiempo que había una necesidad de focalizar el subsidio. Tuvimos una reunión en Casa Presidencial a mediados de 2008 y la presentación que nos hacían de los subsidios era que le costaba alrededor de 600 millones de dólares. ¡Una cifra verdaderamente considerable! Definitivamente el tema de los subsidios no fue el más feliz: creo que la población poco, si no nada, lo apreció; no fue un issue a la hora de las elecciones y lo que sí tenemos es una situación fiscal tremendamente complicada.

Le preguntamos al presidente Saca si, tal cual lo prometió, heredaría un gobierno con finanzas sanas y limpias. Él dijo que sí. ¿No es cierto esto?
Lo que pasa es que finanzas sanas y limpias es un término… Bueno, yo puedo tener una situación financiera sana y limpia pero bien endeudada. Lo que es evidente, sin duda, es que hay un problema fiscal en el país. Si ve el incremento de los ingresos fiscales no es nada despreciable en el quinquenio del presidente Saca. Si mal no recuerdo es en el orden de casi mil millones de dólares… Y sólo en subsidios se fueron 600 millones aproximadamente, el año pasado.

En enero se hablaba de que no se conocía el tamaño de la ola que llegaría al país por la crisis financiera. Ahora, ya con datos oficiales, ¿de qué tamaño será esa ola?
Todavía no se sabe.

Los datos oficiales dicen que las remesas van a la baja; la recaudación, a la baja; las exportaciones, a la baja; las importaciones, a la baja y, por ende, la recaudación a la baja.
Al hablar de la crisis no hay que hacer un issue de pesimismo total sobre ella porque también hay condiciones que pueden ser favorables para el nuevo gobierno, como es el bajo precio del combustible y la reducción en todos los insumos a nivel internacional. Eso cambia el panorama considerablemente. Adicionalmente, el hecho de estar dolarizados nos ayuda muchísimo. Consideramos que ante la crisis hay que enviar las señales correctas y tender lo más rápido posible esos puentes con la empresa privada. Si eso se da, estaremos mejor preparados y tenemos más probabilidades de salir solventes, no ilesos, de esta crisis económica. Ahora, esto hay que verlo por sectores. Por ejemplo, para este año, si vemos el gráfico de comportamiento del IVAE (índice de volumen de actividad económica) de la construcción, más alarmante no puede ser. El crecimiento de las exportaciones tradicionales, por ejemplo, ya está viendo bajas. Pero si vemos el del sector agrícola, se mantiene un crecimiento sostenido en el quinquenio y este año, como ya está incluido en este presupuesto, ya están asegurados los fondos para los programas que se han venido implementando. Si Dios nos bendice de nuevo con un buen invierno, la producción agrícola será récord de nuevo.

¿Y el sector de maquila?
A la baja. Las tradicionales ya están a un 2.0%. La exportación total está a un -5.5%.

Por eso preguntaba si no haber sincerado las cuentas del Estado y no dar a conocer los datos macroeconómicos no fue una irresponsabilidad.
Mire, recuerdo que en su momento se le insistió al presidente Saca en esto y la respuesta que dio fue: “OK, yo puedo hacer esto, ¿pero quién me va a responder a mí por la explosión social que se va a dar en el país?”. Él lo dijo públicamente y su posición siempre fue en esa dirección. Él, por alguna razón, siempre pensó que era un tema intocable porque iba a causar tremendos descontentos sociales. La verdad es que nosotros oportunamente hicimos los señalamientos, tocamos el tema de la focalización y dijimos que se tenían que reorientar. Con lo que se ha pagado de subsidio al transporte público ya se hubiera montado un nuevo sistema de transporte –metrobús, metro o lo que se le ocurra-; con lo que se ha pagado en subsidio eléctrico, ya se hubiera pagado la presa hidroeléctrica de El Chaparral y gran parte de la de El Cimarrón. Para ponerle ejemplos. Este es un dinero que ha beneficiado mucho a la población, eso no lo quito, pero no ha sido orientado a la gente más necesitada.

¿Usted cree, como decía el presidente Saca, que hubiera ocurrido un estallido social si la crisis se hubiera sincerado meses atrás?
No, yo no creo que hubiera estallido social, lo que se hubiera hecho es tomar las medidas correspondientes de cara a la situación, por ejemplo: el dinero de la focalización de subsidio hubiera sido reconsiderado. No lo sé, solo estoy especulando, pensando en voz alta, pero si a mí esto se me presenta de la noche a la mañana es bien complicado porque eso es como que te jalen la alfombra, es como que al mundo entero le dijeron: “La realidad que has vivido hasta este momento es mentira, todo es mentira. La realidad es esta y es tremenda, tremendamente mala”.

¿Cómo hicieron entre octubre de 2008 y marzo de 2009 -cuando los datos reales no se conocían- para proyectar sus inversiones?
No sólo la información que da el gobierno es la que está disponible. Estamos en constante monitoreo de nuestras propias cuentas, de lo que está ocurriendo en las principales bolsas y economías del mundo, y esas lecturas van dando las señales de lo que puede ir ocurriendo en el futuro. Pero en esto también… y no es que quiera justificar algunas acciones del gobierno, pero hay que decirlo sinceramente: si aquí vamos a tildar de irresponsables, los principales irresponsables están en Washington. Esa gente maquilló, modificó de una forma mal intencionada, amoral, antiética, engañó deliberadamente e hizo cosas que tienen todos los elementos como para ser catalogadas como delitos contra el mundo entero. Entonces, esa sinceración en los sistemas financieros se dio hasta muy tarde. Pero más grave que eso es que los organismos internacionales nos debieron mantener informados de una forma transparente, expedita y clara de todo lo que estaba ocurriendo en el mundo financiero. Si así hubiera sido, probablemente los gobiernos de todo el mundo no hubieran pasado por lo que en estos momentos estamos pasando.

Pero el gobierno nos había dicho que el país iba bien, que teníamos una economía robusta y que no nos iba a tocar la crisis. A partir de la tercera semana de marzo, nos dicen todo lo contrario.
Genera dudas, estoy de acuerdo con usted, esto genera dudas. Pero también tengo dudas de cómo se manejó la información de cara al proceso de las elecciones e, independientemente de que favoreciera a uno o a otro, el BCR está en la obligación de manejar oportunamente este tipo de información y mantener los niveles de credibilidad que ha tenido por años. Entonces, acá lo único que habría que considerar es que la información salió… no sé si premeditadamente o no, de forma tardía.

Hagamos autocrítica: ¿qué hizo la empresa privada en medio de esto? ¿Fue  un silencio cómplice o una posición de “estamos a la espera”?
¡Eso del silencio cómplice, por favor, ni de cerca! Lo que pasa es que nosotros no teníamos la información. Es que Fusades, ANEP y todos los gremios, los analistas… Todo el mundo tiene las mismas fuentes de información: el BCR. Y si ellos no sueltan la información, seríamos tremendamente irresponsables en tratar de adivinar cuáles son las cifras, pues. Usted ha visto cómo hemos insistido en la preocupación porque están cayendo la exportación, las remesas y la recaudación tributaria. Estamos en dificultades y dificultades no pequeñas sino que grandes. Por eso es que hemos salido al encuentro del llamado del presidente Funes de “unámonos, trabajemos todos”, porque estamos clarísimos de que la situación es tremendamente grave. Ahora, también acá creo que hay que hablar no solo de las cosas malas sino que también de las oportunidades que puede haber alrededor de la crisis, porque no hay que caer en el pesimismo global y colectivo. El mundo ha pasado por situaciones parecidas, peores o no peores, pero el mundo ha seguido su curso y al final se ha salido de todas las situaciones y las economías de repente resultan fortalecidas. Creo que de toda esta historia vamos a sacar lecciones muy importantes.

¿La empresa privada hizo los suficientes llamados para sincerar la crisis?
Sí, y desde hace bastante tiempo. Nosotros desde hace tiempo venimos insistiendo en el tema de los subsidios… claro, el tema de la crisis se miraba venir, pero siempre creímos que no era una política adecuada. No estamos diciendo que no se reconozca a los sectores más vulnerables, pero la focalización le va a representar un ahorro tremendo al gobierno… Quizás, muchas veces lo que no tenemos es la información real y concreta, porque los únicos que las manejan son el BCR y el Ministerio de Hacienda. Así, mientras a nosotros se nos diga “las cosas van bien”, no tenemos por qué dudar de lo que me dice el ministro de Hacienda o de lo que me dice el presidente Saca, pues. Sí él nos dice: “Miren, la situación económica del país está controlada”, bueno, entonces está controlada. Ahora, si la información que empieza a salir en este momento está diciendo todo lo contrario, ahí hay un problema. Yo no sé si el presidente tenía o no la información, si es hasta ahorita que se está recopilando y en esa medida se está publicando… Eso ya es un tema que más corresponde a la presidenta del BCR o al presidente Saca dar las explicaciones correspondientes…

En enero dijeron que las remesas crecerán este año 2.5, y veíamos la información de Estados Unidos: empleo hispano, a la baja; el empleo de inmigrantes también cayendo; las remesas con caída en los últimos tres meses del año. ¿De dónde sacaron este 2.5?
Al final creo que también pudo haber influido el tema electoral en el manejo de toda esta información, definitivamente.

El martes, el presidente Saca y el presidente electo Funes anunciaron una subcomisión de asuntos económicos y financieros. Funes decía que es una subcomisión que estará abierta a recomendaciones de todos los sectores sociales y políticos. ¿Qué papel tiene que jugar la empresa privada?
De primer orden, sin duda. Es que la participación de la empresa privada en ese tipo de trabajo es de primer orden, por encima de muchos sectores y de muchas organizaciones de la sociedad salvadoreña, por una razón bien sencilla: porque somos los empresarios y los trabajadores los que generamos la riqueza en el país.
Es un período de transición, debe de aprovecharse para tratar de enviar las señales y restaurar el orden en el país para que todos los actores nos sintamos tranquilos, retornar a nuestras actividades y empujar juntos en el tema de la crisis. Definitivamente, hemos visto con buenos ojos las señales que el presidente electo está enviando. Entre más rápido nos pongamos de acuerdo, mejor; entre más pronto encontremos coincidencias, mejor.

¿Medidas concretas que proponen?
Aquí hay como dos momentos: hay que atender lo urgente, pero no confundirlo con lo importante. A mí me parece que hay cosas que desde ya, sin esperar a que llegue el presidente Funes el 1 de junio, se pueden estar haciendo para mejorar el desempeño de la economía. ¿Como qué? Las reformas a la ley de adquisiciones son importantísimas para la inversión pública en infraestructura. En esto, las cartas ya están sobre la mesa, las observaciones de la empresa privada ya están hechas y corresponde a la Asamblea agarrar el tema como pertinente para que cuando el presidente Funes tome posesión ya tengamos instrumentos como este. Otra cosa es abrir fuentes alternativas de financiamiento como es acceder al mercado de valores. Ya está la Ley de titularización pero todavía tenemos un serio problema de burocracia de parte de la Superintendencia de Valores y realmente para los empresarios este mecanismo de financiamiento, en términos prácticos y reales, todavía no está disponible, justamente ahorita que hay que buscar todos los recursos de financiamiento disponibles. El otro tema es el puerto de la Unión, es un tema en el cual se puede generar cualquier cantidad de empleos… Ahí, hoy por hoy, tenemos ahorita el parqueo más grande de El Salvador… una inversión enorme que le cuesta al país una gran cantidad de dinero y esa es precisamente una de las apuestas estratégicas de país, con visión de nación, entonces ese es un tema…

¿Un parqueo enorme?
Pues sí. Eso es de los desafíos que desde ya deberían de estarse resolviendo, sin esperar a que llegue el próximo presidente. También se tiene que hacer más esfuerzos en el tema del acceso al crédito para la pequeña y la mediana empresa, el sector construcción, el sector industrial. Todos estos son temas de carácter urgente, pero no hay que confundir esto con lo importante. Lo importante es que tengamos una visión de largo plazo, lo importante es que tengamos objetivos claros y concretos para el desarrollo, que nos pongamos de acuerdo con una agenda mínima. El país ya tiene rumbo y el mayor error que podríamos cometer es que por confundir lo urgente con lo importante perdiéramos el rumbo, porque el país, con todo lo que se diga, ha mejorado en muchísimas cosas. Lo que hay que hacer es un replanteamiento de todas las políticas sin caer en la tentación que surge cuando hay coyunturas de este tipo, por ejemplo controles de mercados, controles de oferta, controles de demanda, controles de precios, aumento de impuestos…

¿El presidente Saca ya se sentó con los empresarios?
Sí.

¿En estos días?
No, en estos días no. Postelecciones, no.

¿Y no se está perdiendo tiempo?
Lo que sí hemos pedido es una reunión con el presidente electo y ya nos dijeron que ésta será después de las vacaciones de Semana Santa y mientras más rápido entremos a ese diálogo es mejor para el país. No es momento de confrontaciones o antagonismos, de entrar en un estancamiento estéril, sino de que todos los buenos hijos de El Salvador hagamos un esfuerzo por sacar adelante al país.

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