Antonio Saca: “Después de la guerra todos somos generales”

Es la primera entrevista que concede después del 15 de marzo. Antonio Saca, el presidente que, en sus propias palabras, “más poder ha concentrado” de los cuatro mandatarios que ha dado su partido, valora ahora cuánto de ese poder perdió en las elecciones presidenciales y distribuye responsabilidades por los resultados. Mauricio Funes ya no es “una marioneta del FMLN”, como él y su partido insistieron durante la campaña. Ahora, a los ojos de Saca, el presidente electo es un estadista. En momentos en que desde su propio partido le lanzan duras críticas, Saca advierte: “No soy ni pato ni víctima. Soy el Presidente de la República y asumo la parte de responsabilidad que me toca”.

Por Carlos Martínez y Carlos Dada / Fotos de Mauro Arias


Antonio Saca

Empecemos por el 15 de marzo: Arena perdió la elección presidencial. ¿Quién debería asumir la responsabilidad de esta derrota?

¿Quién viene a asumir las culpas? Hombre, generalmente, cuando se pierde una elección, el presidente de la República, si hay victoria de su partido, no es el ganador. Si hay una derrota, todo el mundo dice “es el perdedor”. Yo creo que la discusión no debe centrarse en a quién vamos a culpar, porque la cantidad de votos que obtuvo Arena es respetable y llegó en un momento muy difícil de la economía, y creo que se nos presenta la gran oportunidad de hacer un cambio de mentalidad de partido de gobierno -a partir del 1 de julio- a partido de oposición. Eso representa un reto bien grande para Arena. Yo creo que, al final de cuentas, el mensaje del tema económico caló hondo en los salvadoreños y, a pesar de todo el esfuerzo hecho por el gobierno -millonario, a nivel de subsidios, a nivel de apoyos gubernamentales directos-, a pesar de eso, la gente quiere todavía más y es lógico. Nunca habíamos vivido una crisis tan grande en la economía, por lo menos que yo recuerde. Incluso, el presidente Obama dijo ayer que esto no tocaba fondo todavía. Eso quiere decir que las condiciones económicas van a tender a empeorar.

Presidente, hay voces dentro de su partido y voces que tradicionalmente han acompañado a la derecha política en este país, que lo responsabilizan a usted de la derrota.

Bueno, mira, depende de cómo tú quieras analizarlo. Yo respeto mucho las opiniones de los analistas, de los que escriben, respeto mucho lo que ustedes dicen en el periódico, algunas veces las comparto, otras veces no las comparto. Yo voy a recordar unas palabras de Roy Campos, de Mitofsky, quien dijo recientemente: “Bueno, a la gente le gusta Saca. Es el tercer presidente más popular de América Latina. Le gusta a la gente cómo gobierna y le cumplió a los areneros”. Porque no es lo mismo llegar a una elección con un presidente altamente popular que con uno que no es popular. Eso afectaría más al partido. Yo creo que el gobierno del presidente Saca y sus obras, a lo largo de los años, aportaron una gran cantidad de votos al caudal del ingeniero Rodrígo Ávila. Creo que en Arena, si le has dado seguimiento al recorrido de los tres ex presidentes, la discusión del arenero no es: “Mire, yo estoy con este o estoy con aquel”… Al final de cuentas, nuestro deber es recomponer las filas y emprender el nuevo camino.

Uno de esos ex presidentes salió, públicamente, diciendo que usted se debería dedicar puramente a la transición y que por eso debería de estar fuera del proceso de recomposición del partido.

Bueno, yo no he visto eso.

Fue el ex presidente Calderón Sol…

Bueno, él se reúne muy a menudo conmigo y no me ha tocado ese tema. En primer lugar, cuando se forma la Comisión Política y la integramos los cinco presidentes, en ese momento, yo pido ser excluido de ese recorrido nacional porque creo que era muy oportuno que los ex presidentes escucharan. Muy parecido a lo que hizo el presidente Flores, en 2003, cuando perdimos la elección de la Asamblea Legislativa: permitió que los dos ex presidentes tomaran el mando de escuchar a la gente y realizar una catarsis que, a mi juicio, siempre ha sido muy positiva.

Usted mencionaba al principio…

Quiero aclarar una cosa: el ingeniero Ávila también puso a disposición su cargo. Todo el Coena ha puesto a disposición sus cargos, lo cual me parece lógico y oportuno en este momento después de nuestra pérdida del día 15 de marzo.

Los dedos acusadores que lo señalan a usted aparecieron incluso antes de las elecciones. Hay señalamientos muy específicos frente a ello. Hugo Barrera decía: vamos a perder y lo haremos porque el presidente Saca atrofió la posibilidad de nuestro partido de renovar su dirigencia, y la actual se corresponde con su estrategia de mantener influencia y control del partido. Una vez que pierden las elecciones, esas voces no han dejado de multiplicarse. Se han sumado Mario Acosta Oertel y la vicepresidenta de la República, otros sectores…

Bueno, en primer lugar, Hugo es un político con mucha experiecia al que yo respeto. Yo las opiniones de Hugo (Barrera), de Mario (Acosta Oertel), de Gloria Salguero, de los ex presidentes de la República, yo las respeto mucho. Las respeto mucho y creo que hoy estamos viviendo un proceso como ya lo ha vivido Arena. Arena vivió un tiempo en la oposición. Gobernamos 20 años con el favor de la voluntad popular, de manera democrática. ¿Que qué respondo? Respondo que creo lo mismo que ellos: que hay que rehacer la dirigencia, que hay que hacer cambios en algunas estructuras en el interior del país y, por supuesto, que todos los sectores nacionalistas tengan el trabajo para hacer política, llegar a más gente para adherir más a los militantes de Arena. La opinión que yo tengo que decirles a ellos es que comparto la opinión de que tenemos que hacer cambios en la dirigencia de nuestro partido. Totalmente.

Hay un señalamiento muy específico al que me gustaría que se refiriera: “Si perdimos las elecciones es porque Arena dejó de ser atractiva para un montón de gente. Y eso radica en el hecho de que el presidente Saca intentó mantener control sobre el partido.” No será un señalamiento que está escuchando por primera vez.

Mira, yo decidí en el año 2003, casi 2004, asumir la campaña electoral que gané en 2004. Después decidí mantenerme en el partido, no hay ninguna disposición que me impidiera quedarme en la presidencia del partido. Además, lo habían pedido las mismas bases. Enfrenté las elecciones de 2006, aumentamos. Eso muy poco se dice. Hay que decir también las cosas muy buenas que se han hecho. Llegamos a casi 150 alcaldías, subimos 40 alcaldías. Llegamos a tener siete u ocho cabeceras departamentales. Y además ganamos siete diputados más. Lo cual te pone a una Arena del año 2003 con 27 diputados que se ganaron; y te pone a una Arena en el año 2006 con 34 diputados. Una Arena que salva el veto del presidente, una Arena que logra tener una cantidad de votos por medio de la cual se tienen negociaciones políticas, las cuales son importantes para tomar decisiones.

Yo creo que el 15 de marzo los salvadoreños, agobiados por el tema económico… y eso es indiscutible porque el 70% de los problemas (más importantes para los salvadoreños), de acuerdo con las encuestas, se refieren al tema económico.

Viéndolo en retrospectiva, haberse quedado como presidente del partido Arena y como presidente de la República, ¿fue un error?

No, no, para mí no fue un error y creo que, efectivamente, si las elecciones se hubieran ganado, no estaríamos hablando de errores…

Pero las perdieron, presidente.

Sí, se perdieron. Por eso te digo: ganamos las de 2004 y yo era presidente del partido; ganamos la de 2006 y yo era presidente del partido. O sea, yo creo que sí hay que distribuir responsabilidades. ¡Hombre, yo asumo las responsabilidades que me tocan!

¿Cuáles son?

Bueno, las responsabilidades que me tocan en una derrota electoral. Eso es muy amplio de discutir, pero te quiero decir que yo prometí entregar la presidencia del partido, con la venia de las bases, al candidato presidencial, y eso es básicamente lo que yo hice. Si lo ves en retrospectiva, yo creo que no fue un error, para mí no fue un error. Hay algunos, como Ricardo Valdivieso -cuya opinión respeto- que dicen que no debió ser el presidente de la República presidente del partido. Yo creo, como en las democracias más avanzadas del mundo, que cuando tú eres gobernante, diriges tu partido porque tienes relación directa con los alcaldes o con los diputados, con quienes trabajas diariamente por los proyectos de ley, por el desarrollo local, etcétera. Yo creo que eso es cuestión de opiniones. Yo, claro, respeto las opiniones.

Hay algo que no le entiendo. Dice usted que fue la situación económica la principal responsable del resultado del 15 de marzo…

No, no… a ver, a ver, te aclaro: una parte de la derrota nuestra definitivamente tiene que ver con 20 años de gobierno, hay un desgaste normal del partido en el gobierno, otra parte tiene que ver con la situación económica, otra parte tiene que ver con una propuesta bien articulada del candidato y ahora presidente electo Mauricio Funes… hay una serie de factores, no solo la parte económica. Claro, cuando tú revisas las encuestas y ves que el 70% se está quejando de la parte económica, te das cuenta de que ese es un factor que ha golpeado -ojo- no solamente a El Salvador, sino a todos los países del mundo, es una crisis mundial.

De acuerdo, pero si la economía tuviera tanto peso en los resultados del 15 de marzo, a quien se puede achacar la responsabilidad de la crisis económica es al presidente de la República, y usted mismo dijo que la encuesta de Mitofsky lo coloca a usted con un gran índice de popularidad. A lo que voy es que en todo caso eso le hubiera afectado a usted, no al candidato Ávila.

¿Sabes por qué? Porque bueno, en primer lugar -lo explicaba Mitofsky-, no necesariamente la popularidad se puede traducir en votos. Cuando tú hablas de un presidente que tiene una popularidad del 70% y yo recibí el 58% -casi 59%- de los votos en 2004, no quiere decir que la gente que simpatiza conmigo votó necesariamente por Arena. Definitivamente, la popularidad contribuye muchísimo: no es lo mismo llegar con 30% de popularidad a una elección de alcaldes y diputados -en la que nos fue bastante bien- y el 15 de marzo tuvimos una contienda que se definió por 60 mil votos. Y Arena, con mucha responsabilidad y con mucha cortesía política, ese día el ingeniero Ávila le reconoce la victoria al presidente electo Funes. Y al día siguiente yo di una conferencia en la que le respondo al llamado del presidente electo diciéndole que estoy listo para hacer una transición.

Nadie ha puesto en duda las buenas maneras con que se llevó a cabo esto…

¡La madurez!

Sí. Pero yo, más bien iba hacia esto: hasta donde yo recuerdo, durante todo su gobierno sus índices de popularidad han estado por encima de los de su gobierno y de los de su partido. ¿No confió usted demasiado en los índices de popularidad?

A ver: yo te toco el tema de la popularidad porque acaba de ser publicado en los medios. Yo no trabajo por la popularidad. Yo no he estado confiado en índices de popularidad, porque la popularidad se puede esfumar si tú no cumples las promesas. Eso no tiene nada que ver con la forma en que yo veo la política. No tiene nada que ver. Absolutamente.

Antonio Saca

¿Qué se hubiera tenido que hacer para ganar? Dicen Mario Acosta Oertel y Hugo Barrera: “No viciar el proceso de selección interna donde la mesa estaba desbalanceada a favor de un candidato”.

Bueno, después de la guerra todos somos generales. Creo que las opiniones de Hugo y Mario, las cuales yo respeto, y algunas no comparto… aquí hubo un proceso democrático que escogió al candidato presidencial. Y Arena vivió una etapa difícil, como la vivió la Democracia Cristiana, como la vivió el FMLN, que al final las primarias golpean porque dividen. Aquí hubo excelentes candidatos. El ingeniero Ávila, la vicepresidenta Ana Vilma de Escobar… excelentes candidatos, pero sólo uno podía ser el candidato. Ese es el problema de las primarias, cada quien agarra con su candidato.

Insiste en que la mesa estaba balanceada…

Sí, totalmente. Hugo era precandidato, Mario apoyaba al ex canciller Francisco Laínez y otros apoyaban a Rodrigo y otros a Ana Vilma de Escobar. Yo creo que buscar el pretexto de que había mesa desbalanceada no es el correcto.

¿Ese es un pretexto?

Yo no diría pretexto, diría argumento. Que en este momento se utiliza. Pero yo respeto las opiniones. Pero, ¿por qué perdimos? Ya te dije, venimos cargando el desgaste natural de un partido político con 20 años en el gobierno. Yo no estaba viendo una crisis mundial, eso no estaba en el panorama. Sin embargo, enfrentamos la crisis más grande y en aquel momento decidimos lanzar la Semilla Mejorada. Me pregunto qué pasaría si no tuviéramos ese plan hoy, cuando el alimento se convierte en una cosa fundamental. Entonces, mira, a final de cuentas todos debemos trabajar por el futuro del país, y ese futuro pasa también porque instituciones como Arena se estén renovando. Y no tengo ninguna duda de que se va a renovar y se va a renovar muy bien. Tenemos confianza en los ex presidentes, en el presidente actual del partido, y esperamos que ese producto, que finalmente lo va a aprobar la Asamblea General del partido, sea un producto bueno para el futuro.

Usted menciona una serie de causas externas como detonantes de la derrota, sin embargo, pese a ellas, ustedes compitieron y en algún momento pensaron que podían ganar…

… Claro, pudimos ganar.

¿Si se hubieran hecho qué?

La matemática hay que usarla. Aquí hay muchos análisis subjetivos. Veamos un análisis objetivo: votó el 61% de la población, en un país en donde había casi medio millón de votantes más. Cuando competimos en 2004 votó cerca del 70%, con medio millón de votantes menos. Yo creo que si hubiera votado el 65% o el 70%, como ocurrió en 2004, estuviéramos hablando de otra cosa.

¿Por qué no salió a votar esa gente, por qué no se les estimuló a salir a votar?

Yo escuché algunas cosas. Mucha gente me decía: “Norman ganó la alcaldía, entonces Rodrigo va a ganar la presidencia”. Hubo atenimiento en una gran parte de los votantes. Y otros que decidieron cambiar su voto por quien es hoy el candidato ganador.

¿Usted sigue creyendo que Rodrigo Ávila era el mejor candidato?

Yo creo que en Arena, cuando se decide quién es el candidato, todos lo apoyamos, y de hecho, los precandidatos lo apoyaron también. Rodrigo Ávila es un hombre sano, competente, inteligente, muy sensible a la parte social y creo que tuvimos un buen candidato.

¿Cuánto poder perdió usted el 15 de marzo?

Los presidentes en el último año venimos perdiendo los poderes, como en todas partes del mundo. Uno toma las decisiones en los primeros años, sobre todo cuando tienes índices que apoyan tu gestión, vas tomando decisiones. Yo no sé a qué te refieres con “poderes”… en la Constitución de la República está establecido cuáles son las atribuciones del presidente y esas atribuciones las seguiré cumpliendo hasta el último día de mi mandato.

No me refería a sus atribuciones constitucionales. Recuerdo que un día usted me dijo: “De los presidentes de la república (surgidos) de Arena ninguno ha tenido tanto poder como yo”, y había suficientes elementos como para sustentar que eso era real. Usted, con el control incuestionable del Ejecutivo, con el control del partido y el control -dicen algunos-, además, de fondos, del dinero… ¿cuánto de ese poder perdió usted el 15 de marzo?

Bueno, yo no sé… estoy tratando de poder desarrollar la idea y contestarte. Nosotros tuvimos evidentemente la presidencia (de la República), la presidencia del partido, la cual me servía no para tener poder sobre todo mundo… si yo no soy absoluto, ni soy un rey, ni soy un emperador, soy un presidente de la República, elegido con una votación alta, que tenía un programa que lo implementó, que ha sido exitoso porque la gente lo refleja, pero el poder se usa para hacer cosas buenas, para cambiarle la vida a las personas, el poder no se usa en términos personales. En la familia arenera siempre hay críticas internas y las discutimos y no estamos solamente tratando de ocultar las diferencias, tenemos diferencias en Arena, eso es normal y nosotros no solamente las mantenemos para pasar el rato, las discutimos y las tratamos de cambiar, por eso es que las opiniones de todos ellos son importantes y por eso es que la Comisión Política las tomará en cuenta. Yo no te puedo responder en este momento qué va a pasar en las próximas horas, porque comenzaremos a hacer una revisión completa del trabajo de los ex presidentes y a hacerle sugerencias al Coena, porque es el Coena el que ha nombrado esta Comisión Política.

Usted hablaba del “morbo” de la alternancia. Durante la campaña se dijeron muchas cosas, durante la campaña usted nos advirtió de los riesgos, y más que de riesgos, de la certeza de fatalidad que estaba implícita en una victoria del FMLN, que nos lanzaría de inmediato a la órbita del presidente Chávez y de regímenes totalitarios. En definitiva, decía usted, que al país le iba a pasar cosa mala si ganaba el FMLN. ¿Se equivocó?

No. Creo que hay sobrados motivos para tener dudas de cómo el FMLN se va a integrar a este concierto democrático. El país les otorgó la facultad de gobernarnos en los próximos cinco años. El día 15 de marzo, cuando hace su discurso anunciando su victoria Mauricio Funes, me pareció un discurso de estadista, me pareció un discurso incluyente e incluso dijo: “Yo extiendo mi mano para que trabajemos” y yo le tomé la mano al presidente electo, yo le llamé esa noche, estaba junto a Rodrigo Ávila, y le llamé, le hablamos, lo felicitamos y el día siguiente hice el anuncio de la facilitación de la transición. Yo creo que hasta hoy lo que hemos observado es positivo. Lo que hemos observado es bueno. Vamos a esperar el manejo del Ejecutivo, vamos a esperar las relaciones internacionales, vamos a esperar con quiénes se relaciona el FMLN y el presidente Funes, que me parece que ha mostrado mucha valentía política en algunos temas. Me parece que el presidente Funes es un hombre inteligente que ha sabido cambiar el discurso de candidato a discurso de estadista, porque desde que ganas te conviertes en el presidente de los que votaron por ti y de los que no votaron por ti.

¿Ha cambiado su opinión entonces de que el presidente electo es una marioneta del FMLN?

Yo no creo que el presidente Funes sea una marioneta del FMLN. En este momento tengo la impresión de que tiene no solamente valentía, sino decisiones propias y ha tocado algunos temas delicados de política nacional e internacional que demuestran que sabe perfectamente lo que va a hacer. Hay que esperar el resultado de la gestión del presidente Funes, yo he mantenido largas pláticas con él, él estuvo aquí en mi despacho y anunciamos la comisión de transición y a la vez establecimos cuáles son los parámetros en los cuales se tiene que mover esta transición. Yo he actuado como un demócrata, he actuado como le corresponde actuar a un presidente cuyo partido pierde, reconoce la victoria y se inicia el proceso de transición. Ahora tú hablabas de la alternancia, aquí siempre ha existido ese morbo de la alternancia, yo siempre he dicho que la alternancia se da cuando la gente encuentra alternativa y en este caso los votantes de Mauricio Funes encontraron en él una buena alternativa para gobernar el país.

Ahora dice que no le parece que fuera un títere del FMLN. Eso quiere decir que él logró convencerlo, porque hasta antes del 15 de marzo usted nos aseguró, más de una vez, que él era solamente una marioneta del FMLN y que no iba a poder gobernar.

Yo voy a esperar el desarrollo de su administración para poder hacer comentarios en algún momento, aunque yo desapareceré del mapa político, que creo que es lo que le corresponde a un ex presidente. Yo he tenido largas pláticas con el presidente electo y me parece que tiene bien claros los objetivos, me parece que él entiende perfectamente cómo es el mundo, entiende perfectamente que hay una economía mundial emproblemada, entiende perfectamente los temas y he tenido una agradable sorpresa al platicar con él sobre todos estos temas.

Su discurso no sólo era que Funes era una marioneta, sino que, incluso, su gobierno. La canciller fue a Estados Unidos a advertir de los peligros de una victoria del FMLN. Es decir, todo el discurso no sólo del partido y de la campaña, sino de su gobierno, era totalmente distinto a este que usted nos dice ahora.

Porque lo he vivido desde el 15 hasta la fecha. Lo he vivido porque lo he discutido con él y lo he visto preocupado con los problemas del país y le he ofrecido una colaboración como ninguna.

Antonio Saca

¿Usted se equivocó antes del 15?

No, no, no. Mira, yo no voy a retroceder a la campaña, porque en la campaña se dice cualquier cantidad de cosas.

¿El presidente puede decir…?

Dejame decirte que en la campaña política hubo spots del FMLN muy duros y atacando a nuestro candidato. Yo no voy a comentar la campaña, eso no viene al caso en este momento. Tenemos un hecho real: que hay un presidente electo nuevo, que a mi juicio debemos hacer votos porque le vaya bien al presidente electo. Porque si le va bien a él, nos va a ir bien a todos en el país. Y Arena deberá comportarse a la altura, vigilando, ayudando a votar en los momentos que sean proyectos de país. Gracias a Dios ahora hay diálogo. Ellos nos buscaron y nosotros respondimos a la altura.

¿El presidente de la República se ha sentido víctima -o si lo trasladamos a una palabra mucho más pedestre, “pato”- de todos los areneros que quieren buscar un culpable después de la elección presidencial?

No, no, de ninguna manera. Mire, yo entiendo los comentarios. Yo no soy ni pato ni soy víctima de nada. Yo soy el presidente de la República que asumo la parte que me toca de la responsabilidad y tengo que escucharlo. Allí aparece un comentario, en El Diario de Hoy, muy duro de Manuel Enrique Hinds… primero, yo no comparto todo lo que él dice, pero eso no le quita a Manuel Enrique el derecho a decir lo que piensa. Yo no me siento víctima, ni idea. La democracia te exige escucharlos a todos. Yo he escuchado a mis hermanos areneros, he escuchado a los que no son areneros y, definitivamente, creo que todos aportan algo positivo.

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