Funes concreta la primera transición de posguerra en El Salvador

Por primera vez desde la firma de la paz, un partido político salvadoreño entregará el poder a uno de signo opuesto este lunes 1 de junio, cuando Mauricio Funes se convierta en el primer presidente de izquierda de El Salvador.

Por Ricardo Vaquerano


Mauricio Funes se convertirá este 1 de junio en una especie de parteaguas en la historia de El Salvador, pues llega a la presidencia de la República con varios “primera vez” significativos, en un entorno político en el que la izquierda hace fiesta en Latinoamérica y en una complicada situación económica agudizada por la crisis financiera internacional.

Funes, de 49 años, será apenas el tercer presidente de toda la historia de El Salvador que recibe el gobierno de manos de un gobernante o de un partido de signo ideológico distinto y que a la vez llega al cargo producto de elecciones libres.

El presidente electo ha venido dando pasos cautelosos desde cuando, el 15 de marzo, ganó la presidencia como candidato del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación (FMLN), victoria que sumió en crisis al partido perdedor, la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena). En su mismo discurso de proclamación, la noche del domingo 15 de marzo, Funes verbalizó su intención de buscar una transición que ayudara a evitar traumas.

Desde entonces hasta este domingo, cuando finalmente oficializó al grueso de su gabinete de gobierno, Mauricio Funes ha manejado un discurso de prudencia ante la información que su equipo ha estado recibiendo sobre el estado de la nación de manos del gobierno saliente. Sin embargo, ya hubo el primer choque frontal, con el ministro de Hacienda, William Hándal, quien el miércoles acusó al próximo presidente de mentir sobre las cifras que perfilan la situación fiscal de El Salvador.

Aparte de eso, incluso la relación con el presidente saliente, Antonio Saca, ha sido armónica, a pesar de los ponzoñosos ataques que abundaron y se lanzaron durante la campaña electoral desde uno y otro lado.

Funes llega al gobierno después de comprometerse a no hacer despidos masivos en las instituciones de gobierno y después de incluir en su plan de gobierno la continuación de algunos programas sociales como Red Solidaria, para atender a las familias más pobres.

Y quizás porque su estilo no ha sido el que otrora exhibía públicamente su partido -como sugerir que no dejará piedra sobre piedra de lo construido por las cuatro administraciones areneras que le precedieron-, este lunes asumirán puestos relevantes en su gobierno dos personas que integraron el equipo de primer nivel de Saca: el presidente de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL), Nicolás Salume, y el ex ministro de Hacienda, Guillermo López Suárez, quien asumirá la presidencia de la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA), y seguirá aportando en el área fiscal al convertirse en asesor en esa materia.

El papel de López Suárez puede ser determinante en un momento en que según las cifras de Funes y su equipo, el Estado está al borde de la insolvencia, a tal punto que sin medidas urgentes se corre el riesgo de paralización.

La toma del poder del primer presidente de izquierdas en El Salvador estará acompañada este lunes por la presencia de casi todos los gobernantes izquierdistas de Latinoamérica, entre quienes destacan el venezolano Hugo Chávez y el nicaragüense Daniel Ortega. La noche de este domingo, fuentes de Cancillería aseguraron que el presidente boliviano, Evo Morales, había cancelado su participación en las actividades de traspado de mando.

Dentro de esta oleada de elección de presidentes de izquierda en el continente, en Centroamérica solo El Salvador se quedaba con un gobierno de derecha y Funes será el primero de signo opuesto que conoce esta nación.

Funes también será el primero, en la era de la posguerra, que recibe la banda presidencial de un gobernante de otro partido o de otro signo ideológico. En este país marcado por sucesiones presidenciales producto de golpes de Estado, será apenas el tercero en toda la historia de El Salvador, en recibir en el gobierno de parte de un partido o presidente de un signo ideológico diferente, y a la vez que haya obtenido el poder por la vía de elecciones libres. El primero que reunió estas condiciones fue Arturo Araujo, en 1931, a quien pronto derrocó el general Maximiliano Hernández Martínez. El segundo fue Alfredo Cristiani, de Arena, quien recibió el poder de manos de José Napoleón Duarte, de la Democracia Cristiana.

Otra característica singular de Funes es que en elecciones libres, es el primer presidente de El Salvador que no pertenecía al partido que lo nominó y, como él mismo dijo en su momento, solo se inscribió al FMLN porque la ley no permite las postulaciones independientes.

Esta transmisión de mando presidencial es histórica y particular porque los dos partidos políticos que nacieron producto de la guerra -el FMLN en 1980 como unificación de cinco organizaciones guerrilleras, y Arena, como una cuña anticomunista -y anti FMLN- en 1981- ahora podrían estar abriendo el inicio de la alternancia.

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