Antonio Cabrales: “Ya hay pérdida en la confianza”

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El Ing. Cabrales dice que declaraciones de funcionarios han restado confianza en Funes, pero asegura que hay que apoyar su gobierno y el proceso democrático que representa.


Diario El Mundo
Sobre la mesa de su despacho hay un papel que Antonio Cabrales  llama “telaraña”.
Se trata de un papel que parece el mapa de un navegante que tiene clara  la ruta que debe seguir el país para fortalecer esta democracia.
En ese papel no están escritas creencias dispares, mitos desenterrados u obsesiones personales. Mucho menos se escribió en ese papel una realidad aparte o laberintos barrocos.
Simplemente es una suerte de inventario de todo aquello de lo que carece esta democracia.
Leo algunos títulos que forman parte de esa telaraña: “Ley de transparencia y acceso a la información pública”, “despolitizar la Corte de Cuentas”, “cero tolerancia a la corrupción”, “seleccionar magistrados por méritos y honorabilidad”.
En fin, aquello parece un rosario de deberes de un verdadero demócrata.
La frondosidad de las cosas que deben hacerse para fortalecer esta democracia es tal que la oficina del Ing. Antonio Cabrales, pulcrísima, produce la impresión de una extraordinaria fertilidad.
Aunque estudió y pasó mucho tiempo en los Estados Unidos, Cabrales parece que tiene un cuchillo con el que parte en dos el tiempo: la época en que ayudó a gobernar a Alfredo Cristiani como ministro de Agricultura y lo que se puede aprender de ese tiempo.
Entonces saca la primera lección para estos tiempos en los que pareciera que lo nuevo no parece, exactamente, lo moderno.
El presidente de Fusades estima que ahora, más que nunca, el gobierno de Mauricio Funes necesita de provocar confianza.
Eso lo pone como un requisito básico de este gobierno. Su mejor prueba es lo que ocurrió con el gobierno de Alfredo Cristiani.
Aunque el precio del café estaba por el suelo, con su llegada los cafetaleros volvieron a podar sus sembradíos. Bastó que Cristiani dijera que no habrían más expropiaciones de tierra.
Y fue la confianza la que llevó a los cañeros, en la primera mitad de los 90, a triplicar las áreas sembrtadas y la producción en menos de un año.

¿Qué hacer ante esta crisis en las condiciones en las que estamos?

Vivimos una historia inédita. Me impresionó mucho lo que vivimos en este proceso democrático tras los Acuerdos de Paz. Desde Napoleón Duarte, ya tenemos cinco presidentes electos democráticamente. Con Funes son seis. Nosotros siempre hemos dicho de que todas las reformas la más sagrada es la parte democrática. Y digo sagrada porque ha costado sangre al pueblo salvadoreño después de una guerra de doce años. En Fusades creemos que debemos defender este proceso democrático a capa y espada.

¿Hay preocupación por la alternancia en el poder?

La mitad del pueblo votó por el FMLN y otra mitad menos 60 mil votos votó por ARENA. Esta mitad está preocupada por la alternancia, pero hay razones para eso. Hay un gobierno dirigido por Funes con un gabinete económico de gente capaz, pero, por otro lado, tenemos el partido con una distinta ideología.

¿Por qué distinta ideología?
Porque después de oír discursos y hablar con el presidente Funes y su equipo económico, los catalogamos como socialdemócratas. Pero hay incertidumbre y es lógico que exista.

¿Y qué hacer?

Yo creo que debemos pensar, positivamente, en que para la democracia de este país la alternancia ha sido una fortaleza para el proceso democrático, siempre y cuando no ponga en peligro la democracia.

¿Y si ocurre lo contrario?

Habría ocurrido lo mejor para el país. Vamos a pegar un salto de tremenda calidad y, en pocos años, este país puede pasar a las esferas de los países democráticos. Y eso sería importante para la inversión extranjera. No seríamos suficientemente capaces de poder administrar la inversión extranjera que podría venir al país. Podría venir el despegue que siempre hemos soñado.

¿Diría usted que, por esas consideraciones, hay que apoyar a Funes?.

Si tenemos un partido de raíces de pensamiento radical y un presidente y sus amigos socialdemócratas más atemperados…
¿cuál debe ser la posición ante Funes?
Creo que debemos apoyarlo. Debemos poner a un lado la ideología. Si eso nos sigue causando estorbo e incertidumbre, siento que el país no tiene salida.  Yo diría, y lo hemos dicho en Fusades, que hay que darle el beneficio de la duda a Funes.

¿Que gana el país con eso?

Debemos hacerlo con la esperanza de que podamos ir influyendo en la ortodoxia ideológica para el bien del país.
La importancia es que, en estos años, esa ortodoxia se pueda disipar. Es una esperanza un tanto ingenua, pero no hay otro camino más que ése.

¿Y cuál debe ser el papel de ARENA y de otros partidos opositores?

No me corresponde a mí, o a Fusades, decirle a ARENA cómo manejar sus asuntos. Pero, cuando he escuchado al nuevo presidente del Coena decir que van a ser propositivos y que van a colaborar con todas las iniciativas que sean de bien para el país, creo que demuestra que es el camino correcto.
En esa dicotomía entre gobernante y partido qué debemos esperar: ¿mayor congruencia del partido con Funes? ¿Hay que esperar pruebas o, simplemente, dejamos pasar el tiempo.?
Estamos comenzando a vivir el momento más difícil de los próximos años si examinamos lo que ha sucedido. El discurso de aceptación del presidente Funes fue muy moderado. Luego, Saca hace una transición muy civilizada. Fuimos elogiados por eso a nivel mundial. Incluso, muchos creían que habría fuga de capitales y no la hubo. Desafortunadamente ahora hay un poco más de incertidumbre.

¿Por qué?

Se puede perder la confianza. Por ejemplo, cuando oímos planes en educación de volver a formar un hombre nuevo con aspectos filosóficos y no tanto como el plan 2021 que era pragmático para que la juventud fuera más competitiva en un mundo globalizado.
No soy enemigo de la filosofía ni de los valores. Hemos dicho que eso había que ponerlo en el pensum: Pero de eso a formar un nuevo hombre, uno comienza a dudar qué quieren decir.

¿Fue desatinada esa conceptualización?

Hay pérdida de confianza. Hay que hacerles ver a los funcionarios de este gobierno que el micrófono que tienen en la mano se vuelve un megamicrófono.
(El presidente  de los Estados Unidos, Barack) Obama lo ha reconocido y ha dicho que el pequeño micrófono que tenía antes se convirtió en un megamicrófono.
Lo que se dice puede perjudicar el país. A lo que voy es que el buen ministro ya no puede seguir hablando como antes.
No se han percatado que la campaña ya terminó y que deben medir lo que dicen o se va a hacer más difícil gobernar este país.
Pueden entrar en una crisis peor si se llega a perder la confianza en el país.
Los funcionarios deben medir lo que dicen. De lo contrario, el país se va a volver ingobernable.

“Vamos a denunciar…”
El Ing. Antonio Cabrales toma la definición del “hombre nuevo” que se quiere introducir en los planes de educación como uno de los elementos que obliga a reducir la confianza en el gobierno de Maurico Funes.
Ese concepto de hombre nuevo podría significar la llegada de maestros cubanos o médicos venezolanos o de ambas nacionalidades.
Creo que hay que comprender que la otra mitad reaccionaría y que ella no votó por el FMLN. Nosotros vamos a estar vigilantes y vamos a salir cuando sea necesario. Cualquier cosa que creamos que vulnera principios democráticos y de libertades, no le puedo decir adonde vamos a llegar, pero sí lo vamos a denunciar.
Incluso, diría que muchos de los que votaron por el FMLN no quieren perder la democracia.
¿Cree que el presidente Funes pueda atemperar al pensamiento radical de su partido?
Vemos que hay un gobierno de corte aparentemente socialdemócrata y un partido con distinto pensamiento. Yo diría que apenas es la mitad del FMLN la que debe ser ortodoxa y que, en los últimos 20 años, algunos ortodoxos han cambiado. Pero, el ortodoxo puro nunca va a cambiar.
El gabinete económico le costará compartir los proyectos con otra mitad del gobierno que no viene del partido.
Cuando digo defender la democracia y libertades individuales, diría que sólo el 15%  de los ortodoxos todavía no han superado su pensamiento. El pueblo quiere mejoras económicas y sociales, quiere vivir en paz y justicia, quiere mejores servicios de educación y salud. Aunque se quiera decir lo contrario, este país tiene una clase media sin precedentes, por más que se diga de los fracasos de ARENA. Está a la vista que este país ha cambiado, pero esa clase media le puede quitar el apoyo al FMLN.
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