EEUU eleva la presión sobre el Gobierno de Micheletti

Un mes depués del golpe de Estado que derrocó al presidente hondureño Manuel Zelaya, EEUU eleva la presión sobre el gobierno interino de Roberto Micheletti. El Departamento de Estado norteamericano anunció este martes que está “revisando” las visas diplomáticas de “miembros del régimen de facto” en Honduras, a la par que ejerce presión sobre el Congreso en Tegucigalpa para que apoye la propuesta de Costa Rica para resolver la crisis.

Según anunció el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, de visita oficial en Venezuela, España instará a la Unión Europea a que, como ha hecho EEUU, impida la entrada en territorio comunitario a los miembros del Gobierno hondureño de facto.

Según dio a conocer el portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Ian Kelly,de revisar los visados de “todos” los miembros del régimen ‘de facto’ y de sus familiares, Washington ya ha revocado las credenciales en cuatro casos.

“No reconocemos a Roberto Micheletti como el presidente de Honduras, reconocemos a Manuel Zelaya. Y de este modo, en consonancia con la política de no reconocimiento, hemos decidido revocar las visas diplomáticas oficiales o visas A de cuatro individuos que son miembros de ese régimen”, explicó Kelly.

Se trata de individuos que recibieron las visas diplomáticas para puestos que tenían antes del 28 de junio, bajo la administración de Zelaya, “pero que ahora sirven al régimen de facto”, subrayó Kelly. Los cuatro afectados se encontraban en Honduras ya al servicio del gobierno interino y fue la embajada estadounidense en Tegucigalpa la encargada de realizar la acción diplomática, dijo el portavoz, quien no quiso revelar la identidad de esas personas.

“Hasta donde yo estoy informada”, dos de los afectados son “Tomás Arita”, magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) (quien ordenó a los militares la detención de Zelaya), “y el señor José Alfredo Saavedra, del Congreso Nacional”, dijo a la prensa la vicecanciller hondureña, Martha Lorena Alvarado. Indicó que desconoce quiénes son los dos otros funcionarios.

El pasado domingo, Zelaya había instado desde la frontera entre Nicaragua y Honduras a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, a “enfrentar la dictadura con fuerza para hablar bien del presidente Obama”.

Apoyo a la negociación

Para el portavoz, quien no quiso aclarar si la medida era un modo de elevar al presión, la decisión forma más bien parte de todos los esfuerzos que está realizando Estados Unidos para “apoyar el proceso iniciado por el presidente costarricense (Oscar) Arias y los esfuerzos negociadores”.

En este sentido, aseguró que a través de la embajada norteamericana en Tegucigalpa el gobierno de Barack Obama está “urgiendo” al Congreso hondureño para que envíe una “fuerte señal de apoyo” al Acuerdo de San José propuesto por Arias, después de que la víspera la cámara legislativa iniciara su estudio a petición de Micheletti.

Pese a la acción diplomática anunciada este martes, Kelly afirmó que Estados Unidos no tiene intenciones por el momento de cerrar su embajada en Tegucigalpa.

“La embajada sigue abierta”, sostuvo el portavoz, según el cual la legación norteamericana “está desempeñando un importante papel en ayudar a respaldar el proceso del presidente Arias”.

Asimismo, justificó su permanencia pese a que Washington no reconoce al gobierno de Micheletti con las tareas diplomáticas relacionadas con ciudadanos estadounidenses en Honduras y la parte de los programas de ayuda norteamericanos aún no interrumpidos pese al golpe de Estado.

“Todavía se registran algunos viajes entre Honduras y Estados Unidos y no iría en nuestros intereses cerrar la embajada“, dijo Kelly. “Además, tenemos varios programas que benefician al pueblo hondureño (…) a través de nestra embajada, así que hay un montón de buen trabajo que todavía hacemos allí”, añadió.

Segundo movimiento diplomático

Se trata del segundo movimiento frente a diplomáticos hondureños que realiza Washington desde que se iniciara la crisis hace un mes.

El 7 de julio, el Departamento de Estado cesó a petición de Zelaya al embajador hondureño en Washington, Roberto Flores, y aceptó para el puesto a Enrique Reina, propuesto por el derrocado mandatario.

Flores había viajado tras el golpe de Estado a Tegucigalpa y reconoció al gobierno de Micheletti, provocando una profunda división en la representación diplomática en la capital norteamericana ya que una parte de su personal permaneció fiel a Zelaya mientras que la otra decidió seguir la decisión de su hasta entonces embajador.

La decisión de revorcarle las credenciales a Flores se tomó en el mismo día en que Zelaya se entrevistó con Clinton en Washington, donde ésta le instó a aceptar el proceso de mediación de Arias que tres semanas más tarde continúa en suspenso.

Y es que ninguna de las partes ha dado aún una respuesta oficial a la última propuesta costarricense, que prevé la vuelta de Zelaya a condición de que renuncie a cualquier pretensión reeleccionista, el establecimiento de un gobierno de reconciliación, una amnistía política y adelanto de elecciones, entre otros puntos.

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