Presidenciables de Honduras abren la puerta a posible retorno de Zelaya

Cuidando cada palabra, los cuatro principales aspirantes a la presidencia declararon este jueves que respaldan que el Acuerdo de San José sirva como punto de partida para el diálogo entre el gobernante Roberto Micheletti y el depuesto Manuel Zelaya. Ese acuerdo incluye una cláusula de restitución de Zelaya en la silla presidencial.

Por Ricardo Vaquerano / Foto de Toni Arnau  elfaro.net
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Publicada el 24 de septiembre de 2009 – El Faro

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Elvin Santos Ordóñez le pasa el micrófono a Felícito Ávila, a su izquierda, y este, a la vez, lo pasa a Bernard Martínez, también a su izquierda. Martínez, sin embargo, tampoco lo quiere y como si le quemara las manos lo devuelve de inmediato a Santos Ordóñez, quien no tiene más que aceptar el bochorno.

-Je, je… parece que ninguno de nosotros quiere responder –dice Santos Ordóñez a los periodistas, sabiendo que estos han acudido a la rueda de prensa en Casa Presidencial precisamente para hacer preguntas a los candidatos presidenciales y para escuchar las respuestas.

Son casi las 6 de la tarde cuando cuatro de los seis aspirantes a la presidencia de Honduras comparecen ante la prensa, después de su reunión con el presidente de facto Roberto Micheletti, en Tegucigalpa.

Y a pesar de que exponerse a los medios siempre es una oportunidad para ganar votos, cuando faltan dos meses para los comicios, esa oportunidad puede fácilmente convertirse en el descalabro si no se cuida dónde se ponen los pies. Y a los candidatos se les pidió que caminaran sobre una cáscara de guineo.

Un periodista de la agencia Bloomberg fue el encargado de lanzar la última pregunta: todos ustedes dicen que respaldan que el diálogo parta del Acuerdo de San José, que incluye la restitución de Manuel Zelaya en el poder. Respondan, cada uno de ustedes, sí o no: ¿están de acuerdo con la restitución de Manuel Zelaya?

Cuando terminó la pregunta, quien tenía el micrófono en las manos era Santos, el candidato del Partido Liberal –el mismo del derrocado Zelaya- pero, tomado por sorpresa, lo ofreció de inmediato a su adversario Porfirio Lobo, del Partido Nacional, quien estaba a la derecha de Santos. Luego lo ofreció a Ávila y así comenzó el breve peregrinaje del dispositivo de sonido, hasta que rebotó hacia las manos de Santos, quien no tuvo más que tomar valor y hablar.

Valor porque en estos días de campaña electoral en este país declarar que se acepta la posibilidad del retorno de Zelaya al poder es como confesar que se acepta una especie de pecado. Pero eso era así hasta antes de que el exiliado gobernante se metiera hasta la cocina del régimen que preside Roberto Micheletti, y pusiera de cabeza el orden hasta el lunes conocido.

Tres meses no pasan en vano, y lo que este jueves quedó claro es que, por primera vez, los principales actores de la campaña electoral hondureña le dejaron entreabierta la puerta a la posibilidad de la restitución de Zelaya. Por primera vez, estos cuatro candidatos presidenciales –entre quienes está el ganador del 29 de noviembre, según estiman periodistas y políticos- retiran la satanización del regreso del presidente.

Después de reunirse con Micheletti en lo que se considera el inicio del diálogo entre los principales actores, los cuatro aspirantes presidenciales declararon en la rueda de prensa que ven en el Acuerdo de San José que propuso el mediador Óscar Arias, un buen punto de partida para las negociaciones.

Ese documento incluye una cláusula que garantiza el regreso de Zelaya a la presidencia, algo que hasta ahora prácticamente todos los sectores hondureños, salvo los abiertamente zelayistas, excluían de cualquier posibilidad de negociación.

Este jueves, incluso cuando se les preguntó específicamente por ese punto, ninguno descartó que ese punto vaya a incluirse en la negociación. Y, por el contrario, como lo dijo Porfirio Lobo, del Partido Nacional -después de la respuesta laberíntica que finalmente dio Elvin Santos-, el marco para comenzar a dialogar es el Acuerdo de San José.

La posición de los candidatos coincidió con un comunicado que este mismo jueves, por la mañana, divulgó la presidencia, en el que Micheletti expresa como condición indispensable para apartarse del poder, que Zelaya reconozca “la santidad” de la elección del 29 de noviembre. Por primera vez en meses, Micheletti no esgrime como condición que se descarte toda posibilidad de un regreso de Zelaya a la presidencia, que debía entregarla a mediados de enero de 2010.

Esa campaña de casi 12 semanas en la que se ha insistido en que no puede tolerarse la restitución del presidente depuesto, se ha convertido en un factor de peso incierto y fue patente el cuidado con que los cuatro candidatos abordaron el asunto.

Cuando finalmente Elvin Santos Ordóñez se atrevió a responder, se fue por las ramas. Y los periodistas no se lo perdonaron. “¿Sí o no?”, preguntó un anónimo camuflajeado entre decenas de cámaras, micrófonos y grabadoras. Y Elvin Santos Ordóñez seguía dándole vueltas a su respuesta, cuidando de no decir ni sí ni no. “¿Sí o no, sí o no?”, insistieron varias voces, pues los periodistas querían respuestas precisas. Finalmente, terminó diciendo que lo que hay que garantizar es que se respete la ley.

Llegó el turno de Lobo, quien con la ventaja de que tuvo tiempo para pensar su respuesta, fue más claro, aunque también soslayó responder con un monosílabo, como querían los periodistas. “Lo que salga y se derive del Acuerdo de San José es lo que vamos a respetar”, respondió.

Luego Felícito Ávila, de la Democracia Cristiana, habló del respeto a la legalidad, y Bernard Martínez, del Partido de la Innovación y la Unidad (Pinu), se pronunció a favor del respeto a la Constitución. Todas, respuestas ambiguas, pero que no lograban anular el mensaje principal de la tarde, que era que el Acuerdo de San José está vivo, a pesar de que el mismo Micheletti, el lunes pasado, lo declaró muerto cuando supo que Zelaya estaba en la embajada brasileña en Tegucigalpa.

Eso fue lo que ocurrió en esta primera sesión del diálogo: se revivió el Acuerdo diseñado por el presidente costarricense, a quien los candidatos presidenciales invitaron a mediar en el conflicto.

Quien no apareció en la conferencia fue Roberto Micheletti. Sin embargo, según Santos Ordóñez, el presidente de facto aceptó el Acuerdo de San José como referencia para el inicio del diálogo. “Hay un compromiso de Roberto Micheletti de iniciar el diálogo en ese marco de referencia que es el Acuerdo de San José”, dijo el candidato del Partido Liberal.

Y antes de esa última pregunta que puso en aprietos a Santos y compañía, otro periodista había planteado ya la misma interrogante, aunque en otros términos, pues le recordó a los candidatos que tanto Zelaya como Micheletti han optado por posiciones de anulación mutua, lo que hace preguntarse si el presidente de facto estaría dispuesto en realidad a aceptar como punto de partida el Acuerdo de San José.

“Le hemos pedido a Roberto Micheletti que sea muy flexible. Y lo mismo le vamos a pedir a Manuel Zelaya”, dijo el candidato Ávila, de la Democracia Cristiana.

Y cuando decía que iban a pedirle lo mismo a Zelaya se referían a que después de reunirse con Micheletti, se encaminarían hacia la embajada de Brasil, donde Zelaya iba a recibirlos. Y los recibió.

La televisión local mostró a algunos de los candidatos saliendo de la sede diplomática y explicando sin detalles y casi en lenguaje cifrado los resultados de su segunda entrevista. Sí fue claro que consideraron un éxito su misión. “Hoy lo importante que logramos de Roberto Micheletti y Manuel Zelaya es la voluntad de sentarse a dialogar”, resumió Lobo.

Aunque no hubo frutos claros de las primeras dos reuniones, sí se respiró este jueves un cambio de tono de discursos –especialmente de parte de Micheletti y de los candidatos-, en medio de la creciente presión local e internacional sobre el régimen golpista, que como último recurso ha tenido que recurrir al toque de queda para tratar de neutralizar las protestas a favor de Zelaya.

Ese toque de queda, no obstante, se convirtió en bumerán y los empresarios ya precisaron que la medida que paraliza el comercio y el transporte de todo el país supone una pérdida de unos 50 millones de dólares diarios para la economía hondureña.

Y a nivel internacional, a las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea se sumó el miércoles la decisión de Naciones Unidas de sentenciar que las elecciones de Honduras programadas para el 29 de noviembre no son creíbles, pues el proceso de crisis actual no ofrece garantías mínimas de limpieza.

Los hondureños están convocados para elegir presidente, 298 alcaldes y 128 diputados el 29 de noviembre próximo. Lo que los hondureños están intentando ahora es decidir si Zelaya gobierna cuando se realicen los comicios, o si sigue gobernanto Micheletti. Y lo que la comunidad internacional está intentando es que Zelaya sea presidente nuevamente para que entregue el poder en enero de 2010, como correspondía hasta cuando lo derrocaron los militares.


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