Una crisis esperada desde hace meses

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Viejas rencillas y disputas por liderazgos  provocaron la crisis que envuelve a ARENA, la peor de su historia.

Redacción
Diario El Mundo
La suma de una serie de factores pudo provocar la crisis que se anunció ayer en ARENA luego que doce legisladores se atribuyen la libertad de votar, en forma separada, a los restantes miembros de la fracción legislativa.
La crisis arrancó después de que ARENA perdiera las elecciones, en marzo del año pasado, por una corta distancia que le sacó al actual gobernante Mauricio Funes.
Cuando eso pasó, varios sectores areneros, distantes del ex gobernante Elías Antonio Saca, decidieron cobrarle la derrota de Rodrigo Ávila.
A la vez, decidieron arrancarle un acusado control del partido, como tradicionalmente ha hecho esa agrupación con los responsables de fracaso electoral.
Como parte de la transformación, el ex presidente Alfredo Cristiani tomó la presidencia de ARENA.
Posteriormente, con el apoyo de los cuatro ex presidentes designaron a los miembros de un nuevo COENA.
Hasta ese momento, aquello parecía una evolución normal dentro de una agrupación política, aunque muchos reconocían que, como nunca antes lo había hecho un presidente arenero, Saca gozaba con muchísimo respaldo entre los principales dirigentes de ese partido repartidos en todo el territorio nacional.
De alguna manera, Saca había recorrido, durante su gobierno, muchísimas veces el territorio nacional y eso le produjo una enorme cercanía con toda la maquinaria electoral arenera, como nadie lo había  hecho antes.
Quizá el problema en ARENA es que su nueva dirigencia quiso hacer una transformación de ese partido sin tomar en cuenta que las elecciones de enero y marzo dejaron a Saca en posición de influir las decisiones de muchísimos diputados, alcaldes y dirigentes.
Sin duda, Saca estaba fortalecido al interior de su partido y gozaba de una buena popularidad a pesar de la derrota electoral.
Desconociendo esos hechos, algunos antiguos dirigentes  de ARENA y otras  voces de personajes que en el pasado dominaron cuotas de poder importantes de ese partido, comenzaron a decir que nada que oliera al ex presidente cabía dentro de la nueva dirigencia de ese partido.

Guerra contra Saca

La guerra contra el ex presidente Antonio Saca comenzó en ARENA hace bastante rato.
Primero, lo acusaron de cometer actos indebidos, durante su mandato, en forma privada.
En buena medida, la batalla pretendía no dejar ninguna huella de Saca en ARENA, a pesar de su influencia.
Conforme esa postura avanzaba, los choques y grietas comenzaron a crecer en ARENA.
De alguna manera, algunos hombres influyentes en ARENA querían que Saca perdiera toda su influencia.
Pero, conforme crecía la operación de “exterminio”, entre  algunos alcaldes y diputados crecía la rebelión para procurar, entre otras cosas, que Saca no perdiera todo su poder dentro de ARENA.
Las primeras muestras de esas rebeliones pasaron, caladamente, en ARENA, hace algún tiempo.
Incluso, los miembros del nuevo COENA debieron pedir y ordenar  disciplina partidaria a diputados y alcaldes en varias ocasiones.
Hasta amenazaron a algunos con sacarlos de esa agrupación, si se resistían a cumplir las órdenes que nacían del nuevo COENA al mando del ex presidente Cristiani.
También existen evidencias de que Saca, a sabiendas de la operación “exterminio” que le estaban aplicando, buscó aliados, cohesionó a quienes le apoyaban y comenzó a desafiar a las nuevas autoridades.
Se dice que en varias ocasiones y, a sabiendas que un grupo de diputados importantes le apoyaba, tuvo acercamientos con representantes del presidente Mauricio Funes y con dirigentes del FMLN.
Esos acercamientos no habrían seguido la línea vertical y disciplinada que, históricamente, se ha aplicado en el partido ARENA.
Ante semejantes disputas, lo que sucedió ayer era previsible: la guerra cobró una nueva dimensión y 12 diputados, cercanos al ex gobernante Saca, decidieron advertirle al país que se tomarán la libertad de apartarse de la línea partidaria a la hora de ejercer el voto legislativo.
Búsqueda de votos
Fracción legislativa:
FMLN: 35 votos
Fracción legislativa:
PCN: 10 votos
Grupo disidente:
ARENA: 12 votos
Un total de 57 votos
Si los diputados disidentes de ARENA ocupan una posición más cercana a la izquierda, el partido en el gobierno solo requeriría nueve votos más para lograr la mayoría calificada (56 votos), algo que lograría solo con los diputados del PCN, que tienen 10 votos. El PDC tiene solo 5 votos, el CD, 1; y Orlando Arévalo, independiente.
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