Micheletti acusa a Zelaya de incitar a insurrección

El derrocado presidente hondureño Manuel Zelaya acude a una reunión con sus representantes en la embajada brasileña en Tegucigalpa, el lunes 19 de octubre del 2009.
El derrocado presidente hondureño Manuel Zelaya acude a una reunión con sus representantes en la embajada brasileña en Tegucigalpa, el lunes 19 de octubre del 2009.

Esteban Félix / AP foto

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El gobierno de facto de Honduras acusó el lunes al presidente derrocado Manuel Zelaya de promover la “insurrección”, en momentos en que pende de un hilo el diálogo entre ambas partes para resolver la crisis política.

“En los últimos días, tanto el ex presidente Zelaya como algunos de sus seguidores, han promovido su agenda de insurrección en el país, así como la petición de mayores sanciones de parte de la comunidad internacional”, subrayó en un comunicado el régimen de Roberto Micheletti.

El gobierno de facto se lanzó también contra los presidentes de los países del ALBA (Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y otros) que, reunidos hace unos días en la ciudad boliviana de Cochabamba, aprobaron sanciones comerciales contra el régimen de Tegucigalpa.

El texto añadió que las “amenazas proferidas” por gobernantes del ALBA, en alusión al venezolano Hugo Chávez y el nicaragüense Daniel Ortega, son “una evidente intromisión en asuntos internos” hondureños.

La resistencia hondureña “está buscando cómo armarse”, dijo Ortega.

Pero Juan Barahona, uno de los coordinadores del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado del 28 de junio, afirmó que su lucha “seguirá en las calles de forma pacífica”.

Los negociadores de Micheletti anunciaron a la prensa su propuesta de último momento, que consiste en consultar al Congreso y a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) sobre la restitución de Zelaya, para tomar la decisión final en la mesa de diálogo.

La iniciativa, que llevaría aún más tiempo a la espera de los dos informes, fue puesta sobre la mesa una vez que el régimen de facto rechazó la propuesta de Zelaya de que sea el Congreso el que decida su restitución, pues considera que el golpe de estado en que fue derrocado es un asunto político.

Los delegados de Zelaya acudieron a consultas con su líder a la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde se refugia desde que regresó sorpresivamente al país el 21 de septiembre, y hasta ahora no comunicaron si aceptan o rechazan la oferta de Micheletti.

La situación parece haber llegado a un callejón sin salida al acercarse las elecciones del 29 de noviembre, a las que apuesta el gobierno de facto para liquidar el conflicto, convencido de que la comunidad internacional terminará por reconocerlas.

Micheletti insiste en consultar a la CSJ porque este órgano acusa a Zelaya de 18 delitos, como traición a la patria por su intento de cambiar la Constitución supuestamente con la intención de reelegirse.

El pesimismo domina las negociaciones. Mayra Mejía, una de las tres negociadores de Zelaya, reconoció que ellos no quieren ser los primeros en retirarse de la mesa, pero advirtió que esta situación no puede ser “un cuento sin fin”.

“Estamos esperando la respuesta (de Zelaya) para retomar el diálogo una vez que haya analizado la propuesta. No a las presiones y los ultimátum”, dijo a la prensa Vilma Morales, negociadora de Micheletti.

Zelaya se resiste a someterse a la decisión de una Corte que ya se pronunció en contra de la restitución y espera una “rectificación” política en el Congreso, que fue el que nombró a Micheletti como gobernante de facto.

En medio de la convulsión, la Radio Globo y el Canal 36, cerrados el 28 de setiembre por Micheletti por apoyar a Zelaya, volvieron al aire este lunes al entrar en vigencia un decreto que restituyó las garantías constitucionales.

La radio salió al aire nuevamente advirtiendo que debe ejercer la “autocensura”.

Mientras tanto, Zelaya cumplió este lunes cuatro semanas cercado por los militares en la embajada de Brasil, y esperando que el régimen ceda debido al aislamiento, las sanciones internacionales, las marchas de sus seguidores y al empeoramiento de la economía.

Pero Micheletti, obcecado empresario liberal de 66 años, aguanta sostenido por los militares, los empresarios y buena parte de la clase política, que apuestan a celebrar las elecciones de noviembre.

Ante un posible fracaso del diálogo, Zelaya, hacendado liberal de 57 años que viró la diplomacia hondureña históricamente aliada con Estados Unidos hacia países de izquierda como la Venezuela de Chávez, pidió a la OEA endurecer las medidas, y a sus seguidores protestar y desconocer los comicios.

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