Habla Rodrigo Ávila de delincuencia

El ex funcionario, que dirigió la Policía Nacional Civil entre de 1994 a 1999 y de 2006 a 2008, propuso reforzar los patrullajes disuasivos con intervención activa.

Una lucha frontal contra las maras, a efecto de neutralizarlas en las calles, cortarles todos los vasos comunicantes y apoyos en el sistema carcelario e impedir que recluten a más personas, sobre todo niños y jóvenes, pidió el ex director policial y ex candidato presidencial Rodrigo Ávila al gobierno de Mauricio Funes.

Ávila accedió a una entrevista con El Diario de Hoy sobre el tema de la seguridad pública y ofreció su apoyo y experiencia al gobierno de Funes en esa materia, advirtiéndole que el problema de las maras, a las que considera “parásitos”, se puede salir totalmente de control en un futuro.

Para Ávila, quien aclaró que sus planteamientos buscan ser constructivos y ayuda, la inseguridad es la piedra en el zapato de Funes y le recordó que “sin seguridad no hay desarrollo, no hay nada”. Pero lo que el gobierno de izquierda no debe perder de vista, agregó el ex funcionario, es que las pandillas son el problema más grave porque son el principal apoyo del crimen organizado, del narcotráfico, de las bandas de secuestradores y están emulándolos y superándolos. De allí que hayan llevado a niveles nunca vistos las extorsiones y los homicidios.

Si bien hace un año las autoridades consideraban que las maras llegaban a tener 25 mil miembros, incluyendo a sus familias, Ávila considera que ahora son muchos más, se creen con territorios propios de hecho y caminan a exigir en un futuro “reconocimiento político”.

Según Ávila, si el gobierno quiere favorecer realmente a los pobres, debe comenzar por darles más seguridad y combatir a estos grupos, porque ellos son el principal blanco de los homicidios y las extorsiones.

El 80 por ciento de las extorsiones denunciadas son cometidas por pandilleros desde las cárceles mismas.

El ex director policial considera que el combate de la criminalidad requiere de un plan completo y que se despolitice el tema, pues en el pasado la ideologización del tema quiso acabar con iniciativas como los jueces antimafia, las intervenciones telefónicas y el que se considerara a las pandillas como crimen organizado, sin importar que cada día murieran más y más salvadoreños.

MEJORES LEYES

“El principal problema de delincuencia y violencia, quiérase o no, son las pandillas. Si no se acepta eso, estamos comenzando mal”, enfatizó.

A este respecto, le restó credibilidad al dato oficial de que sólo el 40 por ciento de los homicidios es cometido por pandillas. “Si así fuera, el resto debería ser resuelto de manera más inmediata”, reflexionó.

En esto, abundó el ex funcionario, es importante tomar en cuenta que están saliendo libres grupos criminales enteros porque el sistema penal salvadoreño no está preparado para investigar colectivamente como en otros países. Esto quiere decir que se juzga a partir de la “individualización” de los hechores, pero sin tomar en cuenta que las pandillas actúan colectivamente.

“Los delitos atribuidos a pandillas no pueden ser investigados de manera individual como cualquier otro caso de delincuencia común, sino dentro del concepto de colectividad”, apuntó.

Por lo mismo, recomienda la aprobación de normativas como la Ley RICO, que rige en Estados Unidos para combatir esta clase de grupos. “Estados como Virginia y California investigan todos los delitos atribuibles a estas estructuras criminales como tales, de tal manera que cuando se resuelve un caso, se resuelven otros relacionas al mismo grupo”, ejemplificó.

Rodrigo Ávila señaló que los homicidios atribuidos a pandillas no se encierran en el marco de una pugna entre ellas. Más bien, estas organizaciones están en todo: narcotráfico, sicariato, robado de autos, lavado de dinero, contrabando.

Para el ex director policial, las maras se escudan en las mismas leyes, en el garantismo exagerado y tecnicismos que les permite salir libres pronto u operar desde las cárceles y exigir derechos como si fueran ciudadanos beneméritos sin que nadie les reclame porque matan, violan, roban, extorsionan y descuartizan.

La inepcia de la ley frente a los desmanes de estos grupos genera “impunidad social”, porque más y más gente se va adhiriendo a ellos en las comunidades al ver que hacen lo que quieren, obtienen dinero fácil y nadie puede hacer nada. Ejemplificó que hay familias enteras metidas en extorsiones y que un jornalero que fue capturado le dijo que prefería la mara porque obtenía en un día su salario de un mes.

Por esto también consideró importante la participación de las iglesias cristianas, tanto la Católica como la Evangélica, en la difusión de valores y principios, y la mejora de las condiciones de las comunidades y en los empleos.

Lo más triste, agregó Ávila, es el reclutamiento de niños y jóvenes, por lo cual consideró que esto debe ser castigado drásticamente y que el fenómeno no se multiplique entre la juventud.

“En Estados Unidos es un crimen severamente castigado inducir y enrolar a un menor en una estructura delictiva o grupo criminal como las pandillas”, dijo.

Criticó que se quiera ver a los pandilleros como “pobres y marginados” de la sociedad, cuando están más organizados que nadie y precisamente el principal blanco de sus fechoría son los pobres, desde los comerciantes en pequeño, las vendedoras de los mercados, los informales hasta los transportistas y otros sectores.

“Los pandilleros no se avergüenzan de sus fechorías, sino que se enorgullecen”, razonó.

MedidasPara Ávila es clave romper las estructuras de los pandilleros desde las mismas cárceles, primero acabando con la disposición de que los mareros estén recluidos según la pandilla a la que pertenezcan porque esto los consolida y organiza más.

En el pasado no era así, pero desde que se produjeron masacres entre integrantes de la MS y de la M-18 se les separó, lo cual más bien los ha beneficiado a ellos y perjudicado al país.

En seguida, propuso cortarles toda fuente de financiamiento y evitar que puedan comunicarse desde los penales con sus estructuras. “Actualmente para un pandillero es un orgullo decir que ha pasado por Mariona”, explicó.

Ávila criticó que hay sectores que quieran considerar a las maras una suerte de “grupo social” o “subversivo”, ante lo cual les pide no equivocarse porque son grupos criminales. “Luego van a querer estar en la Asamblea y van a lanzar sus partidos y candidatos”.

¿Cómo ve el desempeño de la Policía?

En lo particular creo que en la Policía hay que enfatizar en la aptitud y actitud del personal. La gente que hay ahí tiene una gran capacidad, pero lo que pasa es que hay que orientar esas capacidades de forma positiva en temas que verdaderamente vayan a mejorar la operatividad de la Policía

¿Es importante que las nuevas autoridades de la Policía retomen alguna experiencia de gestiones anteriores?

He visto tristemente cómo se ha estado marginando al interior de la Policía a personas que tienen mucha capacidad y como también se ha prescindido de los servicios de muchas personas, que espero, no sea por cuestiones ideológicas que estaban laborando y que tenían experiencia. Creo que las nuevas autoridades tienen la obligación de reorganizar, de darle un nuevo giro según sus apreciaciones, pero tampoco hay que desechar las cosas positivas y buenas que se han hecho.

¿Hay que fortalecer las áreas especializadas de la PNC, el 911 y los patrullajes conjuntos con el Ejército? Sí hay que potenciarlas, pero los patrullajes pasivos son importantes pero logran muy poco, son muy poco rentables. Lo que tenemos que hacer es retomar los patrullajes de prevención activos.

¿Si no hay dinero para la gasolina de las patrullas, funcionaría que las patrullas puedan apostarse en sitios estratégicos?

Sí, lo que hay que hacer es un plan para reorganizarse territorialmente, sobre todo porque hay nuevas arterias. Hay que retomar las patrullas de prevención activas. Nosotros tuvimos mucho éxito con la infiltración de agentes de civil en los buses. Hicimos muchas capturas en flagrancia dentro del plan Sarissa.

¿Qué se necesita para que el combate a las extorsiones sea más efectivo? En primer lugar es importante legalizar los mecanismos técnicos, por ejemplo las escuchas telefónicas, las grabaciones, bitácoras, y que se hagan de una manera más ágil, que ya no sea prueba indirecta y en segundo lugar que la recurrencia delictiva sea tomada como agravante porque me parece ridículo, abominable e insultante que no se tome en cuenta la reincidencia. Deben crearse leyes especiales contra las extorsiones, las pandillas, y para proteger a los menores en riesgo.

¿Qué más se puede hacer para concientizar a todos los sectores? Deberíamos hacer una campaña nacional de decir no a la extorsión, no a las pandillas, no al miedo. Hay madres de pandilleros que creen que extorsionar es un derecho adquirido de sus hijos y hasta los defienden y dicen que ellos cobran en su territorio, hay que romper con eso.

¿Este año estuvo violento, más de cuatro mil homicidios?

Lo que pasa es que estructuras enteras de pandillas que metimos a la cárcel han comenzado a salir en libertad. Además las extorsiones son el problema número uno y no nos engañemos que gran parte del problema de los homicidios tiene que ver con eso (extorsiones).

¿Hay un riesgo de que nos convirtamos un Estado fallido?

Sí. Los que tienen ahora la responsabilidad de la seguridad pública son los que por años se opusieron a todo y ojalá que ahora les salgan bien las cosas, que se superen los dogmatismos y que la oposición y todos trabajemos por el país.

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