Las bandas son el síntoma de que los inmigrantes no encuentran su lugar

M. J. Á
| MADRID
Imagen de un miembro guatelmateco de las maras, las violentas bandas que están proliferando en España

«Las bandas son el síntoma de que los inmigrantes no encuentran su  lugar»

La Comunidad de Madrid, como el resto de España, está muy lejos de vivir los graves problemas de seguridad nacional de EE.UU. y otros estados centroamericanos, derivados de la existencia de las sangrientas maras y otras violentas bandas juveniles.

Así lo indicaron ayer los expertos que participaron en el seminario monográfico, organizado por la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor del Gobierno regional, que lleva por título: Grupos Juveniles de Carácter Violento. Estrategias de intervención, destinado a conocer el fenómeno para darle una respuesta eficaz y adecuada.

De un lado, Carles Feixa, doctor en antropología y experto en bandas latinas, no en vano lleva 25 años estudiándolas, no solo en Cataluña, sino en Suramérica y EE.UU., puso el acento en que «los violentos grupos juveniles no son el problema sino que son el síntoma de que los inmigrantes no encuentran su lugar en el país en el que viven».

En relación a las maras, de cuya implantación en nuestro país alertó el día anterior uno de los mayores expertos mundiales en este asunto, Nelson Arriaga, Feixa precisó: «Hace tiempo que están aquí como nombre. No como la estructura criminal y bélica de Norteamérica o de Centroamérica. Son pandillas que comparten una estética, una parafernalia y unos mismos gustos musicales y referentes culturales que, aunque se llamen igual -Calle 18 o Salvatruchas- , no tienen absolutamente nada que ver». Agregó, por último, que «no se puede criminalizar a todos los miembros de estos grupos ya que ni son tan demonios ni tan angelitos». En cuanto a las soluciones, abogó por contar con los líderes de estas pandillas, como han hecho en Cataluña, en donde los Latin King se han reconvertido en asociación cultural.

Por su parte, Carlos Igual, capitán de la Sección de Delitos contra Menores y Explotación Sexual de la Policía Judicial de la Guardia Civil subrayó que «el contexto social, policial y político, así como la respuesta institucional a las bandas es tan distinto que en España no existe el riesgo de que se reproduzca la peligrosa situación que se da en el continente americano. Allí, además, estos grupos están vinculados al tráfico de drogas, lo que les reporta cuantiosos ingresos, lo que, unido a que todos van armados por la facilidad de obtener un arma de fuego, les otorga más poder y les aboca a acciones más violentas y peligrosas».

En julio, estadísticas nacionales sobre bandasAgregó que en España estos grupos ni son tan territoriales ni marcan con grafitis sus espacios ni ellos mismos con los tatuajes, si bien, reconoció que,«desde 2005 los integrantes de bandas latinas no llevan sus signos distintivos en sus vestimentas para no llamar la atención de la policía y pasar desapercibidos». En cuanto a la alerta lanzada ayer por Arriaga de que las maras están tratando de implantarse en España, un terreno virgen para ellos, Igual precisó que «en estas jornadas hemos visto opiniones contradictorias en distintos ámbitos, lo cual no es negativo. Desde los que dicen que las maras están ya aquí a los que aducen que están en la sombra o que van a venir, como el lobo. Cualquier panorama o evolución en estos grupos puede ser posible, lo que hay que tratar es de poner los medios para que esto no ocurra con medidas preventivas»

Igual explicó que, en contra de lo que pueda parecer, los delitos cometidos por los menores en nuestro país se mantienen estables o a la baja en el último lustro y suponen sólo un 6% en relación a los cometidos por los adultos. La mitad de las infracciones penales son delitos contra la propiedad y los delitos de sangre son minoritarios, si bien, un 3% son delitos contra la libertad sexual, un porcentaje que calificó de «preocupante», al ser superior a los cometidos por los mayores de edad. El representante de la Benemérita recalcó que la Secretaría de Estado para la Seguridad comenzó a actuar en materia de bandas juveniles a raiz del primer asesinato cometido por estas pandillas en Barcelona en 2003 y que el próximo mes de julio se darán, por vez primeras, estadísticas nacionales sobre este tema.

Desde 2005 los integrantes de bandas latinas no llevan sus signos distintivos en sus vestimentas para no llamar la atención de la policía
Tanto Feixas como Igual abogaron por «trabajar de otra manera para no cometer los mismos errores de otros países, que han puesto el acento en el peso de las instituciones carcelarias, en endurecer la ley y en repatriaciones masivas, trasladando el problema de un lado a otro, lo que agrava la situación». La mejor prevención, a su juicio, es «la escuela y la integración a todos los niveles».
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