Terror y lágrimas por los nuevos terroristas de El Salvador

Dos actos vandálicos se saldan con la muerte de 17 personas, otras 10 se debaten entre la vida y la muerte.

La  Policía investiga el lugar donde al menos 14 cuerpos estaban calcinados  dentro de un microbús a las afueras de San Salvador

La Policía investiga el lugar donde al menos 14 cuerpos estaban calcinados dentro de un microbús a las afueras de San Salvador /   Roberto Escobar

La noche se presentaba húmeda, como casi todos los días del mes de junio en el trópico, el microbús se conducía, como todos los días en el norte de San Salvador, algunos regresaban a sus casas desde las congregaciones religiosas de los domingos, otros de compras o ventas y los mas de visitar o trabajar. No había nada que rompiera la cotidianidad, es más, el juego y victoria de Brasil acompañaba algunas conversaciones cruzadas entre algunos pasajeros, cerca de 40 personas a las 20h., entre adultos y niños.

La ruta 47 que cubre el centro de la capital con el concurrido municipio de Mejicanos, transitaba como de costumbre, a la sombra de un enemigo oculto y común para todos los salvadoreños, las maras. En una de las paradas obligatorias, frente al cine Zacamil, el conductor, debía esperar que bajasen algunos pasajeros, para su desgracia, también aprovecharon cuatro hombres, vestidos de negro, que sin mediar palabra o recapacitar en la cantidad de pasajeros, rociaron gasolina y prendieron fuego a la unidad de transporte.

Los gritos de dolor el llanto y la desesperación por salir, alertaron a algunos vecinos que llamaron a emergencia de la Policía y comandos de salvamento que nada pudieron hacer ante la vorágine del fuego que consumió, casi instantáneamente la unidad con 11 de sus ocupantes carbonizados. Los que lograron salir o ser rescatados por los mismos ocupantes, quedarán marcados de por vida. Entre ellos una decena de quemados que se debaten entre la vida y la muerte por lo avanzado de sus lesiones.

Aún no salía de su espanto la vecindad de Mejicanos, y la Policía iniciaba un rastreo, cuando una ráfaga de explosiones invitó a refugiarse con el apuro de sobrevivir. Otra unidad de la misma ruta 47 era ametrallada, esta vez un padre y su hijita de 11 años eran el blanco de los sicarios, todos sospechosos de la terrible mara 18.

El operativo policíaco logró la captura de seis sospechosos, que según el sentimiento popular, pronto serán liberados por la fragilidad y levedad de las leyes salvadoreñas, que no permiten el justo castigo para los asesinos.

Fue una noche trágica, como el resto del fin de semana, unas 40 personas fallecieron a causa de la violencia sin sentido que abate la nación centroamericana como fruto del descontrol gubernamental y la incapacidad de un sistema de justicia temeroso de aplicar el derecho penal en su mínima expresión.

Si bien es cierto que en El Salvador la muerte cabalga con impunidad, también es cierto que la mayor parte de la población es gente honrada, trabajadora y deseosa de vivir en paz. Agobiada por una situación económica difícil al depender de remesas del extranjero, una crisis política demostrada entre el divorcio del presidente y su partido político, FMLN, y una derecha dividida y sin sentido, aunada a la fragilidad del territorio ante los desastres naturales, los salvadoreños son gente optimista y llena de fe en un día mejor.

Por ahora se llorará la perdida de estas personas, la saña con que se actúa con total desprecio por la vida y lo mas horrendo, que la población esta encontrando su punto de quiebre, alzando ya algunas voces por tomar la justicia por propias manos ante la inoperancia de las autoridades por declarar a estos grupos vandálicos como terroristas para la aplicación de las leyes severas.

El ejército ya esta en las calles y poco ha logrado en su papel disuasivo, se sugiere que sean represivos en zonas determinadas bajo el control de estos grupos que evolucionaron de simples crímenes comunes a bandas perfectamente coordinadas que actúan a la sombra de la impunidad para exigir a los empresarios del transporte el pago de la mal llamada “renta” que no es mas que extorsión, que en un año se calcula que logran recabar cerca de 15 millones de dólares (cerca de 10 millones de euros) en todo el país, bajo la amenaza de acciones como la de la noche del domingo 20 de junio con saldo trágico de personas inocentes.

El Salvador, durante años fue llamado el país de la sonrisa, por el carácter alegre de sus gentes y las estampas pintorescas de la campiña, así como los monumentos naturales y sus bellas playas. Todo eso aún esta ahí, sólo está cambiando la sonrisa eterna por un llanto en silencio que esta a punto de convertirse en grito de dolor y rabia contra la injusticia, eso es peligroso para una democracia que no termina de cuajar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s