Jueza asesta primer golpe a la defensa de Luis Posada Carriles

El anticastrista Luis Posada Carriles sale de la Corte Federal de El Paso, Texas (EEUU). donde comenzó el juicio en su contra con la selección del jurado. El proceso continuará el próximo martes con la presentación de los argumentos por parte de la Fiscalía Federal de Estados Unidos. Los manifestantes, conformados por 19 residentes de Los çngeles, California, arribaron con el fin de apoyarlo en el proceso judicial. EFE/Héctor Manuel Castro
El anticastrista Luis Posada Carriles sale de la Corte Federal de El Paso, Texas (EEUU). donde comenzó el juicio en su contra con la selección del jurado. El proceso continuará el próximo martes con la presentación de los argumentos por parte de la Fiscalía Federal de Estados Unidos. Los manifestantes, conformados por 19 residentes de Los çngeles, California, arribaron con el fin de apoyarlo en el proceso judicial. EFE/Héctor Manuel Castro

HéCTOR MANUEL CASTRO / EFE
Por Juan O. Tamayo
jtamayo@elneuvoherald.com

La jueza que lleva el proceso contra Luis Posada Carriles asestó el martes un golpe inicial a su defensa, diciendo que no le permitirá alegar que el gobierno cubano falsifica a menudo pruebas judiciales.

Arturo V. Hernández, el abogado del hombre que Cuba considera un terrorista y que sus partidarios elogian como un luchador por la libertad, había planeado mencionar nueve casos de falsificación si se presentaban en el juicio pruebas brindadas por Cuba.

Entre sus ejemplos estaba el juicio en Miami de los cinco espías cubanos, y una investigación del asesinato de cuatro miembros de los Hermanos al Rescate en 1996.

El fiscal Tim J. Riordan III objetó repetida y a menudo sarcásticamente en su alegación en contra de la defensa ante la jueza de distrito federal Kathleen Cardone.

“Este no es el History Channel. . . El régimen de Cuba no es el acusado en este caso”, declaró. “Esto no es para The Miami Herald”.

Cardone dijo que se inclinaba a aceptar el argumento de Riordan, pero dio plazo a Hernández hasta la mañana del miércoles para presentar un argumento por escrito.

La primera discusión del juicio, que comenzó el lunes, estalló apenas minutos después de que los jurados –siete mujeres y cinco hombres, más cuatro juradas sustitutas, de los cuales diez parecen ser hispanos– ocuparán sus asientos.

Hernández dijo que tenía que hacer una exposición detallada de las supuestas mentiras de Cuba debido a que la fiscalía planea hacer testificar a tres agentes cubanos sobre una serie de atentados con bombas ocurridos en La Habana en 1997, y presentar 6,500 documentos generados por el gobierno cubano.

Cardone dijo que Hernández tendrá la oportunidad de cuestionar la autenticidad de las pruebas cubanas, pero que sus nueve ejemplos de mentiras eran “irrelevantes”.

Posada está acusado de haber mentido cuando negó bajo juramento haber jugado papel alguno en los atentados de La Habana, haber mentido sobre el modo en que entró a Estados Unidos en el 2005 y haber mentido también sobre un pasaporte guatemalteco falso.

Cardone pareció asimismo limitar la capacidad de Hernández de cuestionar las motivaciones de los funcionarios de inmigración federales que interrogaron a Posada en El Paso en el 2005 y el 2006 sobre su entrada a Estados Unidos.

Nueve de los cargos de mentir provienen de las entrevistas, sobre las cuales Cardone dictaminó en el 2007 que no estaba diseñadas para considerar sus solicitudes de asilo y naturalización, sino para crear un caso criminal en su contra. Su decisión fue anulada más tarde en un tribunal de apelación.

Hernández puso en claro que él planeaba hacer de Cuba un elemento central del juicio. ‘‘En Cuba, el asunto está estrechamente relacionado con este caso”, dijo.

“Existe un inveterado prejuicio del gobierno de Cuba en contra de mi cliente”, añadió, refiriéndose al medio siglo de actividades anticastristas de Posada, de 82 años de edad, que lo han colocado en el tope de la lista de los enemigos del régimen de la isla.

Al parecer, Hernández tenía la esperanza de usar sus ataques en contra de Cuba para arrojar dudas sobre las pruebas en contra de Posada y tal vez desviar la atención del jurado del acusado a las fechorías de La Habana.

Por su parte, Riordan puso en claro que él trataría de evitar la mención de Cuba tanto como le sea posible, y que en cambio se centraría en las fuertes pruebas relacionadas con el papel de Posada en los atentados de La Habana y en sus entrevistas de inmigración en El Paso en el 2005.

Cardone dijo que el juicio continuaría el miércoles a las 10 de la mañana de El Paso (12 del mediodía en Miami) con argumentos iniciales por parte de la fiscalía y la defensa.

Cardone hizo énfasis en la importancia del caso de Posada al señalar que ella había convocado a 130 jurados potenciales –más de tres veces su cantidad usual de 42– para asegurar que tuvieran suficientes jurados elegibles para llenar los 16 puestos en el juzgado.

Al final, solamente se consideró a 57 jurados potenciales. Diecisiete de ellos fueron eliminados por diversas causas, se excusó a dos, y los 16 jurados y sustitutos salieron de los restantes 38.

Hernández trató de eliminar inútilmente a todos los jurados que admitieron haber leído o escuchado en la prensa que Posada había sido acusado de haber puesto una bomba en 1976 en un avión de pasajeros cubano en el que murieron 73 personas, diciendo que un “acto tan atroz” afectaría la manera de pensar de cualquier jurado.

La mayoría de los reportajes nunca mencionaron que Posada fue absuelto en ese caso por un jurado militar de Venezuela. Ese dictamen fue anulado más tarde, y Posada escapó de una cárcel venezolana antes de que pudieran juzgarlo de nuevo. Cardone rechazó la mayor parte de las mociones de Hernández.

Mientras tanto, se reportaron otros tipos de confrontaciones en el Hotel Camino Real, cerca del juzgado, donde se ha visto varias veces a Posada y algunos de sus abogados. No está claro si ellos se están quedando en ese hotel.

José Pertierra, abogado estadounidense que representa a Venezuela en su intento de extraditar a Posada para un nuevo juicio sobre el caso del avión de Cubana de Aviacion, dijo haber sido amenazado de muerte cuando se topó el lunes en el hotel con uno de los partidarios de Posada.

Pertierra dijo que pensaba presentar una queja al FBI sobre la amenaza que, según dijo, había sido presenciada por un periodista de la red venezolana de televisión Telesur.

Durante el fin de semana, una mujer miembro de un grupo estadounidense que exige la liberación de los cinco espías cubanos que están en cárceles federales de Estados Unidos, le gritó “¡terrorista!” a Posada tras encontrarse con él en el hotel.

La mujer dijo luego a una estación local de televisión que ese había sido ‘‘el mejor día de mi vida”. Cuando le preguntaron por la reacción de Posada, respondió que él le había sacado la lengua.

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